Jerez

"Expuesta a la radiación, mi cuerpo se desploma, no tengo fuerza"

  • Belén Gómez, con hipersensibilidad a las ondas de las antenas de telefonía, denuncia su "alta potencia"

"Me llamo Belén Gómez García, tengo 39 años y tengo el síndrome de hipersensibilidad central, es decir, hipersensibilidad a los campos electromagnéticos". Esta es la presentación de Belén, una jerezana que lleva luchando desde 2002 contra la potencia de las antenas de telefonía.

"Todo empezó el día que pusieron una antena en la avenida San Juan Bosco. Comenzaron unos dolores de cabeza muy fuertes, náuseas y notaba que estaban mermando mis capacidades cotidianas. Fue progresando y al final la sintomatología se fue extendiendo", explicó ayer Gómez. La jerezana relató su historia en la sede de Solidaridad, con motivo de la denuncia de la federación de vecinos por el aumento de antenas y su "alta" potencia. "Mi empeoramiento evoluciona a tal extremo que mi cuerpo no me responde y me caigo; mis padres me tienen que dar la comida porque yo a veces no tengo ni fuerzas para coger la cuchara los días que estoy peor. También tengo dolores que emigran por todo el cuerpo, desde la cabeza, hasta el pecho, la espalda, los ovarios..., también sufro debilidad en mi coordinación mental, las frases no las puedo estructurar gramaticalmente. Cada día me voy invalidando más", lamenta Belén.

Según la federación, en la ciudad deberían existir "sólo unas 140 antenas, pero hay muchísimas más camufladas". Francisco Gil, uno de los miembros de Solidaridad que encabeza la batalla del colectivo contra la instalación de antenas, explicó que la potencia de las ondas "es de 4.500 microvatios por centímetro cuadrado, cuando el Parlamento Europeo ha establecido su último parámetro a seguir en 0,1 microvatios por centímetro cuadrado en la vía pública, y la mitad en vivienda".

"Yo no puedo salir a la calle porque está todo con wifi, no puedo estar en ámbitos laborales porque hay unas radiaciones electromagnéticas de transformadores, cobertura, de wifi..., impresionantes. Si yo a este edificio tengo que venir durante una semana todos los días, al quinto me verían por los suelos porque mi cuerpo se desploma y pierde la fuerza", reconoció Belén, quien añadió que "esto me ha destrozado la vida, es un infierno. Tengo que estar recluida en una casa, vivo como una cucaracha arrinconada y cada día peor. Estoy muy preocupada por mi salud porque esto va a más".

Desde la Federación realizaron un análisis del escenario de las antenas de telefonía, señalando que "está demostrado que en la expansión de la tecnología móvil, los países que trabajan a potencias más baja tienen más rentabilidad para las empresas", por eso, exigieron la aplicación "del principio de precaución. Queremos garantizar la transparencia, la imparcialidad y la pluralidad de las evaluaciones de los expertos; un registro de los grupos de interés, como ya existe en el Parlamento Europeo; y representación ciudadana en los diferentes organismos implicados, como Sanidad, Medio Ambiente e Industria".

"La gente está cayendo como chinches, pero la Administración calla por intereses. Es necesario que escuchen a los expertos valientes que dicen que estas radiaciones son dañinas. Yo he pasado por un rosario de médicos y fue el más valiente el que me diagnosticó la hipersensibilidad", remarcó Gómez, quien además a raíz de su 'exposición' a las ondas también ha desarrollado una "sensibilidad química múltiple. En general en este tema hay una ignorancia total, porque aquí no lo sufrimos sólo cuatro gatos".

Ante esto, desde la federación pidieron el reconocimiento oficial de la existencia de este síndrome de 'electro-hipersensibilidad' como una enfermedad ambiental y que se garanticen viviendas habitables para las personas que lo sufren. Gil añadió que creen fundamental, entre otros puntos, la regulación de la oferta publicitaria de dispositivos emisores de microondas, el etiquetado obligatorio de los dispositivos inalámbricos, la moratoria en la aplicación e implantación de los 'contadores inteligentes' y la promoción de tecnologías y técnicas de futuro "biocompatible y sostenible desde el punto de vista ambiental y de la salud humana".

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