Jerez

Hosteleros afirman que la normativa contra el ruido ha causado ya despidos

  • Los bares de las declaradas Zonas Acústicamente Saturadas muestran sus quejas por la reducción del horario nocturno. Aseguran que sus ingresos han disminuido un 70%.

Imagen de la calle San Pablo poco antes de que el reloj señalara las 12 de la noche el pasado jueves. Imagen de la calle San Pablo poco antes de que el reloj señalara las 12 de la noche el pasado jueves.

Imagen de la calle San Pablo poco antes de que el reloj señalara las 12 de la noche el pasado jueves. / Pascual

La entrada en vigor de la normativa de Zonas Acústicamente Saturadas ya se ha cobrado a sus primeras víctimas en el centro de Jerez. Según los propios hosteleros, han sido varios los despidos que se han producido en los últimos días como consecuencia de la disminución de ingresos en los negocios afectados. Algunos, debido a las reducciones de los horarios, incluso se plantean cerrar en agosto y septiembre, según apuntan, porque “nos sale más rentable apagarlo todo. Antes hacíamos el triple de dinero que ahora”.

“A nosotros no nos afecta, cerramos incluso antes de lo que nos dice la normativa, pero lo que están haciendo es hundir a los negocios de la calle de aquí al lado”. Son las declaraciones que realizan desde Las Banderillas casi un mes después de que entrara en vigor la declaración de Zonas Acústicamente Saturadas en la calle San Pablo, la plaza Vargas y del Clavo. El ambiente ha disminuido en apenas un par de semanas porque los bares deben cerrar dos horas antes de lo que establezca su licencia. Enseñan fotos pasadas a un grupo de Whatsapp del pasado jueves a las 23.55 horas: “Ves. Todo cerrado y los bares dentro vacíos. La gente no se queda en el local si los echas de la terraza”.

Son los menos afectados. No tienen veladores fuera y su horario es más de mediodía por lo espacioso del local y la refrigeración que tienen dentro. Pero hablan de sus vecinos, a los que apoyan: “Aquí la gente al mediodía no viene. Si no tienes calefacción menos. Esto es una zona de noche”. Para contactar con sus homólogos de las calles colindantes advierten: “Si te vienes sobre las 20.30 o 21 h. los encuentras. Abren a esa hora”. No quieren hablar si no es a través de la asociación, el silencio no solo se ha hecho en la calle San Pablo. Desde Las Banderillas se preguntan: “¿Si abren a esa hora –la referida anteriormente– y encima les recortan un par de horas cómo viven?”.De la misma forma piensan en La Barbería y Carbonería. El tiempo es limitado y la caja demasiado insuficiente para cubrir los gastos. Ya son varios los empleados que engrosan la lista del paro tras la entrada en vigor. “Yo he tenido que despedir y en la Carbonería también”, dice Luis: “Estas son las consecuencias. En solo dos semanas se han cargado el centro”.

Los hosteleros responde de forma similar: “Estamos muy mal. La gente viene a cenar y luego quiere tomarse una copa tranquilo por aquí. Si no se lo permites, pues es lógico que se vayan a El Puerto”. El hecho de que Jerez no sea una zona costera es uno de los grandes problemas del centro histórico en verano, concretamente, y de la ciudad en general. “Pero es que El Puerto o Conil estás cenando y luego no tienes que coger el coche. Aquí, el centro era el preámbulo para irse a la avenida Álvaro Domecq. Ahora ya no hay nadie”.

No lo comprenden. “Este pasado sábado ha sido el peor desde que tengo el local”, avisa Luis, de La Barbería. “Tiene que haber algún interés de por medio, si no, no lo entiendo. Con la cantidad de paro que hay en la ciudad esto es incomprensible porque el Ayuntamiento también pierde”. Insiste en que todo es una cadena: “Llevamos un mes sin pedirle a los proveedores”. Espera que esto no afecte al turismo. “El otro día dos chavales me decían que cómo podía pasar esto con lo bien que se habla de Jerez”.

Pero el problema se acrecienta con el paso de los días y esto no ha hecho más que empezar. En septiembre se aplicará la normativa en la que los bares tendrán que cerrar “a las 12” de la noche y los ‘pubs’ a la 1 de la madrugada. “Ahí sí que no vamos a tener tiempo”, dice Luis. Después de ver cómo este pasado invierno fue “el mejor” que se recuerda en el centro histórico de la ciudad para la hostelería, parece que con la entrada en vigor de la aplicación de Zonas Acústicamente Saturadas en el centro el panorama ha dado un vuelco inesperado. Vuelven a hacer hincapié: “Lo mismo que ha costado mucho subirlo, en dos días se lo cargan”.

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