Educación

Identidad, cultura, Andalucía

  • Febrero 2020. Este mes se encuentra en la encrucijada de una segunda evaluación que empieza a consolidar los resultados del curso y a afianzar posicionamientos curriculares

El carácter singularmente festivo de estas fechas posibilita la concienciación sobre nuestra identidad. El carácter singularmente festivo de estas fechas posibilita la concienciación sobre nuestra identidad.

El carácter singularmente festivo de estas fechas posibilita la concienciación sobre nuestra identidad.

Cada mes de febrero prestamos atención a ciertos rasgos y acontecimientos que conforman nuestra particular esencia.

Cada año por estas fechas nos fijamos un poco más en aspectos que por cotidianos no son menos significativos.

Cada vez distinguimos mejor las características de nuestro patrimonio cultural, nuestra herencia y la comunidad que conformamos.

Cada manifestación artística que nos rodea nos aporta mucha más riqueza cultural y mucha más libertad ideológica, siempre que nos fijemos bien, ejerzamos la crítica y aportemos ingenio.

El Carnaval nos provee de máscaras, diversión, momentos lúcidos, lúdicos y satíricos. Nos hace reflexionar. El hecho de que mi padre se llamase Pantaleón siempre hizo que me fijase en los tipos carnavaleros, aunque el personaje así llamado fuera más propio de Venecia.

El Flamenco también tiene estos días un protagonismo singular tanto por las Jornadas educativas del Centro del Profesorado como por la extraordinaria celebración del Festival de Jerez. En muchas ocasiones ilustramos estos acontecimientos, diseñando motivos para compartir. El alumnado de nuestros barrios vive intensamente de manera habitual acontecimientos que resultan tener una repercusión internacional duradera en el tiempo.

Este año, las reflexiones sobre la identidad andaluza coinciden con un debate sobre la reciente presentación de la nueva identidad corporativa que se irá implantando en la Junta de Andalucía.

Nuestra identidad es algo realmente amplio y complicado. Nuestras identidades (cómo te añoramos, Adrián Fatou) son de un valor incalculable.

La cultura andaluza, le pese a quien le pese, va mucho más allá de una forma (en realidad, muchas formas) de hablar (velocidad, economía, gracejo...idiosincrasia), de expresarnos artísticamente (pintura, escultura, diseño, arquitectura, música, poesía,...) o de comunicar la “joie de vivre” en nuestra tierra (gracias a los elementos o, precisamente, a pesar de ellos).

Tenemos continuamente que demostrar la seriedad de nuestras decisiones, la formalidad de nuestros procedimientos, la oportunidad de nuestras ocurrencias, la razonabilidad de nuestro ímpetu, la justificación de nuestra generosidad, e, incluso, la afabilidad de nuestro comportamiento.

En nuestros centros educativos se valora muchísimo la cultura andaluza y se hace partícipe al alumnado de cuantas iniciativas son organizadas de manera concienzuda y convencida por el profesorado.

“Febrerillo el loco” nos facilita un espacio y un tiempo común de reflexión e interiorización, de convencimiento, de asimilación, de respeto, de celebración.Sigamos avanzando, sigamos reflexionando, sigamos celebrando.Vivamos Andalucía.

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