El Rocío 2018

Jerez se presentó ante la Reina de las Marismas

  • La hermandad de Jerez hizo su entrada en la aldea del Rocío con total normalidad

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Llegó Jerez a la aldea del Rocío después de tres jornadas de camino por el Coto. El lenitivo para todo este esfuerzo que hacen los más de 2.000 romeros que van hasta la aldea es sólo uno: deleitarse con el rostro de nácar de la Virgen del Rocío. Una medicina que todo lo cura.

Entró la hermandad desde Manecorro, donde es tradicional que la carreta sea exornada con flores de nuevo para entrar engalanada. Eran orquídeas en un entorno naturalista. Todo muy campero y muy bello. La carreta llevaba algunos lazos con la enseña nacional que remataban las esquinas de esa fuente de orfebrería que traslada al Simpecado desde Santo Domingo a la calle Almonte.

La hermandad entró por Manecorro. Sin embargo, Juan Alfonso Romero sabe todas las teclas de esta romería universal. Una romería que hace años era de las gentes del campo, de los rocieros de alpargata. La romería de Almonte y de Villamanrique de la Condesa, o Huelva; o también de Sanlúcar o Triana. Y quiso, este año que oficiaba de guía como un 'moisés' de la pureza, mostrar al cronista improvisado el camino de Los Llanos, por donde la Reina de Almonte volverá de nuevo en el año 2019 vestida de pastora para acudir a ver a sus hijos. Juan Alfonso conoce los caminos más secretos con su todoterreno. Y se pudo sortear las caravanas para llegar a Muñoz y Pabón. Lugar donde Jerez palpitaba a la espera de la carreta que iba exornada de orquídeas.

Llegados a Muñoz y Pabón la expedición lo tenía claro. "Lo primero es ir a ver a la Virgen", sentenció Juan Alfonso. Siempre están al quite los jerezanos de la peña de Pentecostés, que dan refugio al periodista y asilo al cronista en su magnífica casa. Y una vez llegado a la ermita, todo recobra sentido. Esa carita de dulzura y esas dulces manos que acarician al Divino Pastorcito.

Todo había merecido la pena. El trabajo duro de las arenas, la 'roas' agresivas que dejan los coches atascados de manera inmisericorde. El sudor, la sed, el cansancio.

Sobre las dos de la tarde la hermandad entraba por la calle Bellavista. Y Jerez era un hervidero de palmas y de júbilo. Esa especie de 'revirá' mágica que hace el Simpecado para entrar en Muñoz y Pabón tuvo un detalle para el recuerdo. Las gracias por Eva Castañeda que el pasado año estaba malita y que este de 2018 ha podido superarlo porque la Virgen del Rocío lo ha querido.

Y allí estaba Castañeda cuando Javier Roldán, prioste de la hermandad, le entregaba una orquídea fresca y divina como el semblante de la Madre de las Marismas. Orlando Lucena ofició con sus vivas de portavoz del favor que la Santísima Virgen ha querido hacer con la que es y seguirá siendo hermana mayor del Perdón.

Eran las tres de la tarde cuando finalmente la carreta encaraba la ermita y se situaba frente a la Reina de las Marismas. Y así fue como quedó la presentación de la hermandad de Jerez en esta romería de 2018.

Ahora serán unas horas de espera. Quizá sea una espera larga y forzada. Pero sólo cuando los almonteños quieran saltar la reja la Virgen saldrá por las calles de la aldea. Lo mismo que Juan Alfonso Romero, que sólo enseña el camino de los Llanos a quien a él le da la gana. El equipo del Diario ha tenido suerte. Más que nada porque con su experiencia rociera sorteamos la tradicional caravana que hay en la entrada en el Rocío.

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