rocío 2018 Jerez vislumbra el Rocío tras el día más duro del camino

  • La Real Hermandad vive una jornada tan larga en su recorrido como dificultosa, pero con total normalidad

  • Los romeros estarán a las dos de la tarde ante la Blanca Paloma

Algo más tarde de las diez de la mañana fue cuando la hermandad de Jerez colocaba su carreta en el Cerro de los Ánsares. Una zona alta del Coto de Doñana donde se alcanzan unas vistas naturales de auténtico privilegio. Allí, Jerez, al ser la última en pasar por Doñana, tiene el privilegio de poder celebrar su Misa de Romeros en la jornada del viernes. La bóveda celeste que cubre la liturgia del memorial de la Pasión, Muerte y Resurreccion de Jesucristo forma parte de una obra de arte natural que ni Miguel Ángel hubiera podido pintar. La Creación en la Capilla Sixtina ejecutada por el pintor renacentista no supera al cielo azul, cardado de esencias y belleza, en ese momento que forma parte de los destellos del camino hasta la aldea de la Blanca Paloma. Los caballos hacían un semicírculo alrededor del improvisado altar donde el Simpecado presidía la celebración. Allí estaban Fernando, Luis y Santiago Domecq, Felipe Morenés, Francisco Zurita o Antonio Ojeda entre otros grandes rocieros. Guapas amazonas que también vivían intensamente este momento de recogimiento. Fabiola Domecq una vez más también estuvo en la cita de los Ánsares.

Antes de la bendición final, cuatro matrimonios fueron exhortados por el obispo Mazuelos al cumplir en el día de ayer veinticinco años de enlace. No puede haber mejor lugar para la celebración. Y después vino la bendición final y posteriormente unas sevillanas casi nupciales y muy rocieras que fueron bailadas delante del altar por las parejas en acto de celebración.

A partir de ahí vinieron las duras arenas de nuevo. La naturaleza en estado vivo y duro. El Simpecado prosiguió la bajada del cerro con buen ritmo. Y así fue llegando a esa zona adehesada de pinos y profundas arenas que propiciaron un cantecito ante la carreta por parte de los peregrinos que se agarran a los mulos. Unas sevillanas bien cantadas para hacer menos tensa la 'roá'. Una delicia de momento rociero.

Así fue como la hermandad llegó al Cancelín del Félix, lugar donde las bestias pasaron por el abrevadero para tomar agua. Una peregrina anónima llamada Rocío comentaba al cronista que "los animales son muy listos. Nada más oler el agua comenzaron a correr. Y era imposible seguir el ritmo que imponían", aseveraba. Kilómetros de distancia y ya los animales presentían la presencia del líquido elemento.

Más allá estuvo la Laguna del Sopetón. El descanso del romero en el que se acuestan las prisas y se llena el estómago. Que en todos los trabajos se fuma. Y junto a la Laguna del Sopetón un aire llegaba con sabor a una familia que en Jerez cuida y adorna los vinos de González Byass. A un tiro de piedra de Palacio, lugar donde tiene casa esta familia bodeguera, las botellas de 'magnum' de Tío Pepe se hacían presentes en la reunión que mantenían los de la peña 'Malandar'. Allí estaban Joaquín y Toni Vallejo, Andrés Villagrán, Pablo Guitarte, Eduardo Gómez Beser, Alfonso Lorenzo, Luis Lozano y César Bigote, que ofreció a la reunión unos fideos con galeras que quitaban las 'tapaeras' del sentido. Y unas costillas de atún con una salsa a lo 'mojo picón', de César Bigote, del 'Bigote' de Bajo Guía; gran aficionado sanluqueño discípulo del maestro Marismeño.

Sobre las cinco de la tarde se reanudaba el camino hacia Guaperal. Donde el Simpecado descansará toda la noche. A un tiro de piedra de la aldea ya del Rocío. La tracción mecánica dará el salto y se internará en la aldea. Pero los peregrinos y algunos pocos más salvaguardarán la carreta, que se les queda para ellos durante toda la noche. Mañana, Manecorro; donde se volverá a poner flores a la carreta. Sábado previo al Rocío. Entrada de la Real Hermandad de Jerez.

Falta sólo un suspiro. Ya se puede sentir la belleza serena de la Virgen del Rocío. La Reina de las Marismas. La Blanca Paloma que nos espera a todos. Incluso a este contador de historias que sólo se interna en el Coto de Doña para narrar los secretos que allí ser manifiestan. Porque la Virgen un año más así lo ha querido.

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