• Repaso por algunas de las calles donde el robo de losas es alarmante

Patrimonio

Ladrones de piedras

Cemento por losas en la calle Campanillas. Cemento por losas en la calle Campanillas.

Cemento por losas en la calle Campanillas.

Miguel Ángel González (Jerez)

Escrito por

A. C.

El respeto por el casco histórico parece que ya se ha perdido del todo. La alerta por el mal estado de intramuros suena desde hace años, y así lo advierten también los vecinos y asociaciones a través de numerosos medios. Una inversión, la recuperación de este amplio espacio, que poco interesa si es a largo plazo ya que no luciría en lo que dura una candidatura, cuatro años. 

Mientras tanto, el expolio no cesa. Los últimos acontecimientos están protagonizados por las piedras que, valga la redundancia, no son de piedra. Valiosos elementos del patrimonio urbanístico de la ciudad que están siendo arrancados de cuajo con destinos y usos desconocidos.

Si hace unas semanas se reflejaba en este Diario el mal estado en que se encuentra la Alameda Vieja, ahora llegan denuncias de robos en la calle Campanillas, donde no es una novedad que falten losas desde hace lustros. Una vecina asegura que echa de menos 28 de ellas. Algunas han sido sustituidas por cemento, tal cual. 

También, recientes robos en la misma puerta de la iglesia de San Lucas, "donde se han llevado piedras que tienen siglos de historia en el mismísimo acceso al templo desde el reducto", cuenta el hermano mayor de la Hermandad de las Tres Caídas, Feliciano Pérez de Azpillaga.

Ahora se suma la desaparición de 'material' en el exterior de San Juan de los Caballeros. También se están llevando las losas de Tarifa de la calle Vid, entre otras vías.

Picando piedras, como se dice, pero no por trabajo precisamente. Estas desapariciones son un pequeño reflejo de lo que ocurre a mayor escala en otros entornos como el barrio de San Mateo, con palacios que se caen y que están en manos de grandes promotoras inmobiliarias. O casas, como en calle Liebre, que son 'chutaderos' o escondites para material robado. ¿Dónde está la policía?, se preguntan muchos. No es cuestión sólo de vigilancia, falta también educación, amor por el lugar donde uno vive, por el patrimonio, respeto a los demás, empatía, implicación política... Todo suma. 

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