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Larga vida

  • El 29 de junio se cumplen 145 años de la primera piedra de la plaza de abastos, un mercado que "lucha" por sobrevivir

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Fue a las dos y media de la tarde del domingo 29 de junio de 1873 cuando entre las calles Doña Blanca y Parada y Barreto se puso la primera piedra del corazón comercial del centro. Sobre los 3.228 metros cuadrados proyectados por el arquitecto José Esteve y López se levantó el gran mercado de abastos de Jerez. Durante el acto -como relata Francisco Doña Nieves en su libro El Dr. Revueltas y Montel y su labor como Alcalde de Jerez en tiempos de la Primera República Española- Francisco Revueltas pronunció un discurso en el que "se congratulaba de que al Ayuntamiento republicano, por él presidido, cupiese la gloria de llevar a cabo un proyecto tan generalmente deseado". Debajo de la primera piedra se colocó una caja en la que se guardó el acta de la sesión en la que se acordó la construcción de este mercado. Así, el alcalde concluyó su intervención con la paráfrasis de unas palabras de Castelar: "Si no hemos cumplido cual deseamos, que Dios nos perdone y el pueblo nos olvide".

No fueron pocas las paralizaciones de la obra del mercado por falta de dinero. Como también recoge Doña Nieves, "se debió al celo del contratista que se hizo cargo de las obras, don Manuel Solís Martínez, el que por fin, el 25 de abril de 1885, pudiera celebrarse su inauguración".

145 años después de esa primera piedra, la plaza de abastos vive un momento agridulce. Desde la junta de comerciantes se intenta incentivar la afluencia de clientes, pero todos los empresarios señalan las dos grandes piedras en el camino de la recuperación del mercado: la falta de aparcamiento y el deficiente servicio de autobuses urbanos.

¿Cómo ha cambiado la plaza en las últimas décadas? Tres remodelaciones se han ejecutado en este emblemático edificio de hierro y cerámica vidriada. La primera a finales de los años 50, cuando se derribaron las tres naves que daban a la plaza Esteve, para hacer el edificio del antiguo IARA; la segunda remodelación comenzó el 2 de junio de 1983, cuando se cerró la plaza durante un año; y la tercera fue en 2007 al reforzar principalmente la nave de venta de pescado, donde se demolieron los 42 puestos y se sustituyeron por otros nuevos, prefabricados en acero y se ampliaron los pasillos.

¿Cómo ha cambiado la vida en la plaza? José Antonio Gómez lleva más de 50 años despachando pescado y a sus 64 apunta que "mientras me mantenga en pie, vendré". "Esto era muy familiar, había mucha amistad con la gente, había una gran unión. Antes terminábamos la venta y nos íbamos a tomar una cervecita o una copita de vino. Hablábamos sobre cómo había ido el día, sobre el pescado, qué iba a comprar cada uno, venía la juventud y las personas mayores... Ahora es diferente. Antes no había tantas comodidades en la plaza pero venía todo el mundo. Eso está en la historia, y cualquier puesto vendía 200 o 300 kilos de pescado, lo que no se vende hoy entre todos en todo el día", relata Gómez.

Cada día se levanta a las cinco de la madrugada. Los lunes va a la subasta de Cádiz y el resto de la semana va alternando El Puerto, Sanlúcar...: "Se compra el pescado a diario. No me canso de levantarme temprano, me canso cuando veo esto tan apagado. El público debería venir más al centro. Aquí se vive al día".

"Trabajar en un sitio como la plaza es un orgullo y debería serlo también para Jerez, porque esto es como la casa de Dios. Venir aquí te hace más joven, y no es como en un supermercado, que parece que te encierras en una pecera. Esto es otra vida", pone en valor Gómez.

Manuel Flores es otro de los veteranos del mercado. A los 11 años entró y aún no ha salido de su puesto: "Era la plaza de abastos más bonita de toda España". "Ahora mismo nos hemos quedado muy anticuados. El pueblo no se merece esto, nos hemos quedado atrasados. Sé que la economía está muy mala para todos los ayuntamientos pero hay que entender que la vida va evolucionando y desde hace unos pocos de años no se echa un duro en los puestos", declara Flores.

En su memoria aún guarda recuerdos de cuando despachaba el pescado en papel de periódico y cuando el momento de mayor ebullición era el mediodía, a las dos de la tarde. "Era otra vida, todo el mundo compraba. Ahora tenemos pescado que recibimos del mundo entero al día y aquí... lo siento en el alma, pero estamos de capa caída", reconoce el pescadero. Insiste en que "estamos luchando, pero esto tiene muy malas pulgas. Yo ya voy de vuelta con mis 65 años pero creo que la juventud... Como no se haga algo por el mercado, se nos va. El edificio es bonito pero nos hemos quedado antiguos".

31 años lleva trabajando el presidente de los comerciantes de la plaza, Juan Ignacio Parada: "Me he criado aquí, es mi casa. Es algo mío". "Desde los 12 años estoy aquí. Mi padre se puso malo y me tuve que venir y desde entonces sin parar, aún no me ha tocado el Euromillón -ríe-. Comparándola con la plaza que he conocido, ahora deja un poco que desear, pero estamos luchando. Ofrecemos horas de parking gratuitas, globos los sábados para los niños y otras acciones para que el centro vuelva a ser lo que fue. Porque de la relación calidad-precio no te digo nada, ¡la plaza más barata de España con una diferencia abismal!".

Con su camisa azul Pepe López recorre a diario los pasillos de la plaza. Es 'mozo de mercado' y cree que "es el edificio municipal que visitan más turistas. Ingleses, alemanes, la gente del Imserso... Y la estrella es la zona del pescado. He trabajado en otros mercados y nunca he visto 42 puestos de pescado y la gran variedad que hay aquí. Tengo un defecto profesional y es que pueblo que visito, mercado en el que entro, y como éste pocos, aunque el edificio está obsoleto".

Pepe recuerda que por el agua de la zona del pescado se tuvieron que quitar de dentro de la plaza unos naranjos que había plantados y reclama más seguridad por la afluencia de "gente mala". Con vocación de maestro, Pepe enseña la vida de la plaza a los alumnos que cada miércoles visita el mercado. "Les explico el contenido del mercado, las remodelaciones, de dónde viene el término 'verdura', los tipos de carnes, la diferencia de los frutos secos y los de jugo, cuáles son los pescado azules, los blancos... Estamos enseñando a los pequeños para que también disfruten y quieran venir", explica el 'maestro'. Hay que hacer cantera para seguir soplando velas en la plaza.

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