Jerez

Manuel Moneo, saetas para la historia

Manuel Moneo, saetas para la historia Manuel Moneo, saetas para la historia

Manuel Moneo, saetas para la historia

En Semana Santa hay algo que no se olvida. Yo quiero recordar hace años, Viernes Santo madrugada, en la calle Larga, concretamente en la Venencia, a saeteros de Jerez, pero en estos momentos quiero recordar a un hombre artista que se nos ha ido para el cielo, Manuel Moneo, hombre cabal.

Y yo te digo, con el corazón partío, Manuel, que roto vas de dolor, amigo mío, pero limpio como un sol de primavera. sufriste de enfermedad y de calvario, sin rincones ni quejas, subiendo con tu cruz a pasos cortos por una estrecha y solitaria senda. Morirse cuando ya despunta el alba es una decisión hermosa y seria, Dios quiso que tu herida profundamente abierta se hiciera en ti amapola, en ti se hiciera ofrenda. Ya brillas para siempre junto a Cristo con una esplendorosa luz eterna. Tu corazón fue con tu alma, siempre lo tenías vacío de malicia, Manuel Moneo, cargado de amor y de cariño.

Año tras año los artistas y aficionados rompen el silencio de sus gargantas en la Semana Santa en oración de la saeta. Te hace sentir el duende saetero de Jerez, porque el hombre se inspira viendo la pasión de Jesús. Fue el año que la saeta escuchada el Viernes Santo madrugada ha roto todos los moldes de un sentir gitano y entendimiento con Jesús y la Dolorosas. A varios hombres les motivó el paso de las imágenes sagradas. El primero que rompió la noche oscura y amenazante de lluvia del Viernes Santo fue un hijo de Manuel Moneo, el Barullo. Señores, cómo cantó el Barullo, qué fuerza y qué sentimiento. Le echó garra ese gitano, se entregó con mimo y fervor dentro de los límites del saetero. Bueno, y el Barullo rompió el hielo a su padre Manuel Moneo, que decía estaba nervioso, pero se lanzó, y a Jesús Nazareno le cantó Manuel Moneo lleno de emoción. Motivado por la bendita imagen de Jesús, fue interpretando la saeta por seguiriya, tan bien llevada, al compás de los olés de los grandes entendidos.

Manuel Moneo rompió el velo de la saeta que tan misteriosa es, porque hay que decir, ésta es la oración gitana, sentimiento, duende y pureza. Saeta por derecho, sin alivio ni chillío, sino armonía y hermosura.

Moneo, señores, yo diría que esa Semana Santa en Jerez puso el listón de la saeta en lo más alto que merecía Jerez. Cantó tres saetas y los aficionados y artistas, locos con el Moneo. Se entregó y y dejó el sabor del más puro cante de oración gitana. Hizo el Moneo historia en la saeta gitana. Luis Chica la gozó porque Luis supo bien qué es la saeta en oración gitana. Luis conoció bien el flamenco en todo su arte.

Manuel el Morao, pletórico de satisfacción de escuchar saeta por derecho. El Morao estaba loco con el Moneo, diciendo: 'Ese es el cante gitano en oración, no se puede cantar mejor, con más sentimiento'.

No crean ustedes que no me ha costado trabajo hablar de Manuel Moneo, porque esa noche los duendes de Manuel Torre estaban esenciados, y para mí ha sido muy difícil definir el arte de la saeta del Moneo. Me dijo: 'José, estoy nervioso'. El señor está mirándote, le dije. Y el Moneo se retiró con los ojos llenos de lágrimas.

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