Jerez

"Muero por Jerez; soy profeta en mi tierra, que me quiere y me respeta"

  • Artista desde los siete años, Angelita ha sido reconocida en su ciudad desde que puso un pie en el escenario La 'niña prodigio' se toma un pequeño descanso para cuidar su salud

Batas de cola blanca y de almidón vieron crecer y moverse a una joven niña prodigio, acogida por todos desde que puso un pie en un 'tablao'. Los escenarios se hicieron esperar unos años, pero lo que para muchas bailaoras consiguen con años y años de experiencia y profesión, y a veces sin llegar a lograrlo, a Angelita no le costó más que siete años deslumbrar envuelta de los mejores maestros de Jeré. Artistas de renombre como Sebastián Núñez o Carbonero acogieron a 'la más pequeña' y le sirvieron a Angelita de referencia. Es conocida por todos como la maestra y bailaora jerezana que ha llevado el flamenco por todo el mundo desde América hasta Suiza. Tras años dedicados al baile y a su familia, ahora Angelita necesita un pequeño descanso. Echó el freno para escuchar un poco a su cuerpo, dejándole la academia a su compañera María del Mar Moreno, pero aún así sigue con fuerzas y con mucho que dar.

-¿Cómo fueron los comienzos?

-Yo era muy chica, muy chica. Antiguamente estaba mal visto que bailaran las niñas. En el periódico 'El Ayer' me pusieron como la niña prodigio que dominaba todos los bailes flamencos. Ahí empezó mi aprendizaje sobre el tema de fiestas, teatro y todo lo relacionado con el flamenco. Era una época que tenía unos artistas inmejorables y aprendías de todos: el cantaor, el guitarrista, el bailaor, la bailaora. Esa era mi escuela. Me empapaba viendo a todos los grandes.

-Una afición a la vez que un trabajo.

-En el tablao del Ayuntamiento te pagaban 25 pesetas por noche, pero en aquel momento 25 pesetas eran 25 pesetas. Subías al tablao con una bombilla y bailabas un poquito por bulería, un poquito por alegría, una sevillanita que se hacía y una rumbita para terminar. Eran otros tiempos y otras formas. Y ya daba clases desde muy chiquitita.

-¿Siempre fue Jerez?

-Para mi Jerez es Jerez y punto. Soy muy de mi tierra y además mi tierra me quiere mucho. Yo soy profeta en mi tierra porque me quiere y me respeta. Comprendo todas las cosas pero yo, la verdad, es que muero por Jerez.

-Y apareció 'Manolita de Jerez'.

-Vino de vacaciones buscando bailaoras para llevárselas a Caracas. En aquella época en mi casa estábamos pasando una situación muy mala. Y yo pregunté: "¿cuánto se gana?" El bolivar estaba en 17 pesetas, era un dineral y dije: "Uh! Déjame el contrato".

-¿Primer viaje al extranjero?

-Era mi primer viaje sola, en mi vida había ido a ningún lado sin mi madre. Antiguamente las mujeres no viajaban solas a ninguna parte, siempre con las madres. Fueron once días en un barco desde Cádiz. Si había agua, más lloré yo. Me costó muchas lágrimas pero en cuanto llegué fue una revolución. Aquello es impresionante. Suerte que el primer día que llegué había una persona que yo no sabía que iba a ser la otra media vida mía, que fue mi marido.

-¿Algún motivo especial para tomar la decisión de viajar?

- Siempre me he sentido el capitán de mi casa y en esos momentos mi hermana estaba enferma. Desde chiquitita me encontraba con unas obligaciones y me decía, esto lo tengo que hacer sea como sea; no puedo permitir que pase algo.

-Si vuelve al pasado, ¿cambiaría algo de su vida?

-Si volviera a nacer, volvería a hacer otra vez lo mismo. Han sido etapas diferentes de mi vida y no las cambio por ninguna. Yo creo que el que está arriba sabe lo que hace.

-¿Cuándo decidió dejar los escenarios y pasar al segundo plano?

-Sola en Caracas, una noche que llegó Antonio 'el bailarín' con su compañía. Mi novio también estaba por allí. Me arranqué a bailar esa noche y Antonio se levantó, se puso delante mía y me dijo "niña, vente mañana conmigo a Madrid que te voy a hacer mi pareja de baile". Y se levantó mi novio y le contestó: "contigo no se va, se va a venir conmigo a España porque me voy a casar con ella y va a ser la mujer de mi vida". Fue cuando dije que no estaba escrito para mi ese papel.

-Una vida cargada de puro flamenco.

-No sé si era más puro o menos puro. Hay que ver las circunstancias de la vida. Ahora también lo tienen muy complicado los jóvenes porque hay mucha técnica, aunque tienen más facilidades de aprender con las tecnologías.

-Tantos artistas, perdón, tantos bailarines.

-Hay mucha cantidad. Ahora se canta, se baila, se toca la guitarra. Todo mucho más que antes. Técnica, mucha, pero a mí no me duele el corazón y no me tira un pellizco en el estómago cuando voy a ver todo lo que hay. Comprendo que hay un trabajo maravilloso hecho, pero a mí no se me erizan los pelos.

-¿Falta de expresión?

-No es falta de expresión, es que en la vida antes teníamos expresión y dolor porque no teníamos nada. Y hoy tenemos de todo. Tendrán penas y dolor, pero de otra forma. Hoy un baile te dura veinte minutos y antes con ocho minutos se te partía el corazón bailando una seguidilla.

-¿Podemos llamarlo teatro?

-Eso es, mucha puesta en escena. Todo muy bonito. Ahora todo esto está mejor que nunca, antes no había nada de coreografía. A lo mejor una mesa, una silla y dos barriles. ¡Ala! Pero se cantaba y el espectador escuchaba. Ahora vamos a la Fiesta de la Bulería, un evento muy importante, y a las once los que estamos callados somos cinco. Te das cuenta que antes todos escuchábamos lo que fuera. Se ha perdido el respeto en la vida diaria y en el flamenco también.

-¿Se ha fomentado el baile como hobby más que como arte?

-El tema de las clases diarias es lo mejor. Es el ejercicio más completo que hay. Mueve manos, dedos, brazos, cadera, piernas, planta, la rodilla, la cintura, hombros, y utiliza la cabeza para recordar los pasos. Todo el mundo aprende a bailar, y habrá uno o dos que sirven, y los demás lo hacen como hobby, que me parece muy bien. ¿Por qué no vas a bailar tú? Antes no teníamos ni dinero ni academia, ahora hay que aprovecharlo.

-Jerez, cuna del flamenco.

-Jerez nunca ha sido turístico. Hemos visto extranjeros viendo cómo bailan los caballos andaluces y viendo las bodegas. Ya está. Y se iban, no se quedaban en los hoteles. Muchas veces se dice, ¿por qué no cogen un tablao flamenco? Jerez no puede coger un tablao. El que gasta dinero en un tablao flamenco busca después una producción y ahora en las peñas están los flamencos gratis. Escuchamos a buenos aficionados, que no artistas, que cantan muy requetebién.

-¿El problema viene de hace años?

-Ha ocurrido siempre, los artistas buenos se iban de Jerez. Nunca ha sido una ciudad de retener a los artistas porque no tenía turismo. ¿Quién se va a gastar aquí una entrada? Tiene que ser el evento de la bulería, los viernes flamencos. Los que van a los viernes flamencos, que sean de Jerez, se pueden contar con los dedos.

-Con las oportunidades que ha tenido para ser la bailaora más grande dentro del mundo del flamenco ¿cómo se encuentra 'la maestra' de Jerez?

-Ahora, ya que soy un poco mayor, me doy cuenta de que mi vida no estaba en ese mundo. Que yo amaba el flamenco y el baile me llamó a mí para que bailara, pero no para que yo viviera en ese mundo, que es muy difícil. Con la experiencia es normal que me consideren una maestra. Ahora tengo que acordarme más de mí y de mi salud, porque soy muy terremoto y cuando empiezo a taconear no puedo parar.

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