Jerez

Multitudinaria manifestación en Jerez por el 8M

Multitudinaria manifestación en Jerez por el 8M.

Varios miles de personas han respaldado este martes la manifestación convocada en Jerez con motivo del Día Internacional de la Mujer, bajo el lema de ‘Mujeres en precario, violencias a diario’. El 8M se ha celebrado este año en la Alameda Vieja, que ha servido de escenario de la jornada de convivencia de los distintos colectivos. Tras una celebración minoritaria debido a las restricciones de la pandemia el pasado año, en esta ocasión la agenda programada por la Marea Violeta en Jerez ha contado con un amplio respaldo a pesar de que la jornada empezó con lluvias. 

Antes de comenzar la manifestación por las calles del centro, representantes de distintas asociaciones leyeron este martes manifiestos de apoyo a las mujeres. También la situación en Ucrania protagonizó una de las lecturas para mostrar el apoyo de Jerez a este país.

Si nos tocan a un, nos tocan a todas”, “un maltratador no es un buen padre”, “mujer, mujer, la lucha hay que emprender que no hay gobierno que nos pueda detener” y “aquí ha llegado el fin del patriarcado”, son algunas de las proclamas que han cantado los participantes durante la manifestación que ha acabado con la lectura de un manifiesto por parte de representantes de distintos puntos de la provincia.

En dicho documento, la Coordinadora de Colectivos Feministas de la Provincia de Cádiz ha mostrado la necesidad de volver a salir a las calles de la provincia otro 8 de marzo “porque somos conscientes que las luchas de las mujeres, de todas las mujeres, solo confluyen en las calles, ahí es donde somos realmente inclusivas”. “Las mujeres no somos sujetos estándares, somos diversas y en nuestra diversidad está nuestra fuerza. A todas este sistema capitalista y patriarcal nos otorga un papel subalterno pero si, además, pertenecemos a la clase trabajadora, nos sobreexplota, nos excluye del poder económico y nos carga con la responsabilidad de cuidar a nuestras familias sin ser cuidadas, como predestinadas a realizar ese trabajo gratis”, lamentaron.

En este sentido, este año “no queremos hacer un manifiesto al uso, sino una reseña a las que sufren mayor discriminación por su género, por su color de piel o su pertenencia a culturas distintas a las dominantes en la sociedad. Y no, no queremos olvidarnos de dar un sentido global al problema medioambiental y armamentístico actual”. Por ello, según destacaron, “queremos hacer una denuncia desde las entrañas de la realidad existente, en la que las más perjudicadas seguimos siendo nosotras. Vivimos con menos derechos, lo que quiere decir que hay otros que tienen el privilegio de disfrutarlos”. “Como cómplices está este sistema que, desde lo político, lo económico, lo laboral o lo social, sigue dejándonos en la estacada, pese a que se ha visto que el trabajo que realizamos mayoritariamente nosotras, es el esencial para la vida de las personas y la del medio ambiente”, han lamentado.

La Coordinadora ha recalcado que “el destino de muchas mujeres que pertenecemos a la clase obrera, es el de vender nuestra fuerza de trabajo, limpiando, cocinando, cuidando o en prostitución, malpagadas sin protección laboral, sin reconocimientos sociales, ni declaración de enfermedades laborales, ni jubilación. Incluso sin sueldo, como el trabajo de ama de casa. No pedimos más que el reconocimiento que han tenido siempre los trabajos reservado a los hombres queremos convenios justos, reconocimiento de enfermedades laborales y derecho a prestaciones”.

Se da la circunstancia, además, de que “si eres una mujer migrante o racializada tu destino está más fácilmente asociado a la precaridad, teniendo que combatir además el racismo y la xenofobia. Si eres una mujer trans, las posibilidades de que tu destino esté vinculado a los trabajos precarizados son mayores, soportando además el estigma y la transfobia de una sociedad cisnormativa y binarista, un estigma que comparten con hombres trans y personas no binarias por su invisibilización y falta de reconocimiento social”. “No olvidemos nunca que es el día de las mujeres, pero que no vivimos las mismas opresiones y no podemos dejar a las compañeras a un lado, por salvarnos a nosotras. La sororidad es y siempre será interseccional”, han dicho.

“Seguimos sufriendo, en pleno siglo XXI, mientras los medios nos hablan como si todo esto hubiera cambiado, como si ya existiese igualdad. Como si la mayoría de las mujeres de la clase obrera, acabáramos trabajando de amas de casa gratuitamente por placer, o ganando un sueldo mísero como kellys, limpiadoras, cuidadoras o trabajadoras sexuales porque lo eligiéramos nosotras. Como si no hubiera responsabilidades, como si no pudiéramos hacer nada como sociedad, como si esto simplemente fuera así y punto”, han denunciado durante la lectura del manifiesto.

Por todo ello, “queremos políticas, de verdad, para la vida. Porque hay quienes tienen más riesgo a ser precarizadas, porque hay seres humanos de segunda y mujeres de segunda. Y porque el consumismo y el capitalismo voraz nos aboca a una crisis social y climática”.

La crisis sanitaria también ha tenido hueco en el manifiesto al recordar que la pandemia “parecía abrirnos los ojos demostrando que hay que invertir en salud, cuidados, medio ambiente y justicia social. Puso sobre la mesa la esencialidad de muchos de los trabajos que están fundamentalmente ocupados por mujeres”. “Como ecofeministas reclamamos parar los modelos capitalistas de producción y consumo que nos lleva de cabeza a la desaparición de las especies que vivimos en la Tierra. Exigimos que desaparezca el Ecofascismo y nos negamos al uso de la energía nuclear porque es incompatible con un modelo energético sostenible. Queremos que se pare el capitalismo verde, que incita a nuevos consumos supuestamente sostenibles pero en realidad, destructor de medios naturales. Acabemos con el consumismo para dejar de generar basura y concienciar a nuestra sociedad en una vida ecológica”.

Por último, durante la lectura del manifiesto han hecho hincapié en que “las feministas exigimos el cese de la cultura de la guerra y del negocio de la industria armamentística. En las guerras, las mujeres no solo somos víctimas, sino objetos y trofeos de guerra. Defendemos una lucha por la paz que sea antipatriarcal, anticapitalista y anticolonialista. Es el momento de hacer una sociedad resiliente que se mire a los ojos y se reconozca en sus iguales, no en los que nos roban el futuro y la propia vida”.

Por todo estos motivos, “este 8M nos reivindicamos esenciales y, por tanto, con derechos. Queremos derechos para todas todos los días. Por todo esto este 8M nos reivindicamos esenciales y, por tanto, con derechos”.

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