Tierra de nadie ‘Progresistas…’ de cuarto y mitad

‘Progresistas…’ de cuarto y mitad ‘Progresistas…’ de cuarto y mitad

‘Progresistas…’ de cuarto y mitad

Leía, la pasada semana en el diario ‘El Mundo’ el manifiesto de un grupo de personas, entre los que se contaban artistas, actores, escritores y demás, en el que, los susodichos, “exigían” un acuerdo entre las que ellos calificaban como “fuerzas políticas democráticas”, para lograr lo que resumían en tres puntos que, más o menos, decían: alcanzar pactos “de progreso”, impedir que “la extrema derecha” entrase en cualquier gobierno que “las urnas le habían negado”, y poder “ser un ejemplo de progreso y democracia” para el resto de Europa; ¡ahí, estimados lectores, es nada…!

Estos señores, y señoras, -calificarlos de ‘intelectuales’ sería ofender a éstos- auspiciados, sin duda, por un desarrollado sentido del análisis político, libres de prejuicios de cualquier tipo, que les hubiesen podido impedir un examen equilibrado de la situación, y acuciados por la imperiosa necesidad que sus democráticas y progresistas conciencias les demandaba; más que dejar dicho, sentenciaban: quién era demócrata, y quién no; quién podía sumarse al acuerdo ‘progresista’, y quién no; quién tenía que ser arrinconado, porque “las urnas les habían negado cualquier derecho de representación”, y quién, por el contrario, debía ser reconocido como mandatario de la soberanía popular –aunque, esto lo apunto yo, hubiesen sumado menos votos que algunos de los que ellos, “sabios, ecuánimes y cabales jueces”, condenaban al silencio de la mazmorra política-.

Entre los candidatos a tener la posibilidad de formar pactos “de progreso”, “sus cretinas señorías”, incluían al ‘PSOE’, ‘Ciudadanos’, ‘Comunes’, Comunistas, todas las ‘Mareas’, y…, por supuesto, ‘Podemos’. La ‘extrema derecha’, a la que “las urnas habían –según ellos- negado cualquier posibilidad de gobernar”, era, claro, VOX. Y “el ejemplo” que íbamos a dar a toda Europa, a toda ella, enterita, incluidas naciones que llevan enseñándonos lo que es la democracia desde hace siglos… -no importa eso, nuestros 41 años son más… como diría… ¡“auténticos”!, ¿verdad, “señorías”?-; pues eso, que el ‘ejemplo’ ante el que Europa, asombrada y patidifusa, se inclinaría, siempre se lo deberíamos a esta iniciativa –no sé, voy a inventar…-: “progresista, solidaria y democrática, de un grupo, diverso y múltiple, de ciudadanos con inquietudes sociales que sienten como un deber ineludible la responsabilidad de actuar para librarnos de la amenaza de ‘la extrema derecha’, que asoma sus garras en nuestra, hasta ahora, ejemplar escena política”, ¿qué les parece, he inventado bien… ?, yo creo que sí, que ha quedado muy mono. Seguro que si lo escribe cualquiera de ellos, hasta le dedican una de sus canciones, poemas o cuadros y lo homenajean con una cena.VOX, ¿extrema derecha?, ayer lo era, según ustedes y otros como ustedes, ‘Ciudadanos’ y antes de ayer, el ‘PP’ ¿Por qué?, ¿porque ustedes lo dicen… porque les viene bien? ¿Qué tiene VOX de extrema derecha? Hasta ahora, es un partido que respeta la Constitución y, si alguna de sus propuestas, como la supresión de las Autonomías, se sale del marco de la misma, el modo de tratar de llevarla a cabo, no lo hace: sería un referéndum lo que decidiría el posible cambio constitucional. Mucho más sangriento –nunca mejor dicho- es lo de ‘Bildu, absolutamente fuera de la Ley, lo de ‘Esquerra’ y los otros golpistas; pero nadie, de los suyos, dice nada sobre estas dos formaciones, del todo anticonstitucionales, por tanto, ilegales.

Sin embargo, ‘Podemos’ es, según los mismos ‘visionarios’, un partido democrático… ¡En absoluto hablamos de extrema izquierda pura y dura, nooooo, para nada! ¿Por qué?, ¿porque ustedes lo dicen, porque no les viene bien? Pues va a ser que sí, va a ser lo que es, y va a ser que, ustedes, todos, son unos hipócritas al uso: predican lo que no viven, ‘defienden’ lo que piensan que les va a quedar bien, condenan lo que esperan aplauda la mayoría suficiente para que ustedes sigan comiendo… por la cara ¡Qué penita!

Estoy hasta mucho más arriba de mis pudendas partes de toda esa colectividad, aburrida, infumable y cansina, de ‘progres’ insulsos. En el fondo, aunque se rían, catetos integrales. Deslavazados intentos de imposible aproximación a aquella ‘Rive gauche’ de la primera mitad del siglo XX en un París que se fue para no volver, cuándo y dónde el ingenio –brillante-, la bohemia –auténtica-, la intelectualidad y el existencialismo, la sensibilidad y el ‘savoir faire’ dibujaban unas expectativas esperanzadoras; las que estos, sus autoproclamados herederos, supuestos sucesores, han masacrado sin pausa ni piedad, conduciéndose a la vulgaridad más repelente, al protagonismo fatuo y pelmazo, a un adoctrinamiento insufrible, hasta para las vacas que pastan, tranquilas, en los verdes prados de Asturias.

No, no cuela. No servís para lo que pretendéis. No representáis, ni de lejos, el progreso que decís. Cinismo, de medio pelo, es lo único que vuestro manifiesto, vuestra actitud, deja entrever.

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