Coronavirus en Jerez

La Real Escuela baraja el 1 de julio para reabrir sus instalaciones

  • El aforo del picadero cubierto se reducirá a la mitad, en torno a las 800 personas, y los museos abrirán con un dispositivo especial de seguridad

Rafael Soto, con mascarilla, junto a uno de los caballos. Rafael Soto, con mascarilla, junto a uno de los caballos.

Rafael Soto, con mascarilla, junto a uno de los caballos. / Pascual

La Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre recupera paulatinamente la normalidad. Más de dos meses después de que se decretase el estado de alarma, la institución nacida en Jerez se prepara con entusiasmo para reabrir sus puertas al público. De hecho, “si todo transcurre con normalidad, porque en esta pandemia debemos ir día a día”, -destaca su director gerente Jorge Ramos- “la idea es abrir el próximo día 1 de julio”.

Tras superar “el impacto inicial de asumir que no tendríamos visitas ni espectáculos ni nada”, la Real Escuela se centró en “preparar la vuelta, pero sobre todo en el mantenimiento y cuidado de los caballos, al principio, y una vez pasada esa fase, comenzamos a buscar posibles mejoras de cara al futuro”.

Actualmente, todo el equipo trabaja en la reapertura, especialmente en dotar a las instalaciones “del protocolo de seguridad necesario”, explica el gerente, que avanza que “de las 1.600 personas que caben en el picadero cubierto, podremos habilitar la mitad o quizás menos, porque aunque tengamos permitido el 50%, posiblemente se quede en menos por aquello de garantizar la distancia de seguridad”.

Otro de los alicientes de la institución, los museos, también esperarán a abrir en julio. “Por ley, ya podríamos abrir, pero no nos parece oportuno. Tenemos los protocolos preparados, con control de acceso y de temperatura, sin pantallas digitales, y un mínimo de personas dentro”.

Con el mismo entusiasmo se muestran dos de los jinetes más experimentados, Ignacio Rambla y Rafael Soto, que junto a Álvaro Domecq y al resto de compañeros, trabajan intensamente.

Para ambos, la mascarilla se ha convertido en un elemento más de su día a día, algo que “al principio nos costó, pero ya nos vamos acostumbrando”, asegura Ignacio Rambla. “Esto ha sido un momento muy difícil, y los caballos necesitaban su cuidado, y en ese sentido, tanto el personal de cuadra como la plantilla de mozos y jinetes han hecho un gran esfuerzo. Todo el mundo ha colaborado para que la Escuela esté a la altura”, prosigue.

Rafael Soto, por su parte, entiende que “esto que ha sucedido es tan inverosímil que nadie pensaba que llegaríamos a este estado. Ni las personas mayores se acuerdan de algo así, porque ha sido mundial y casi de película”.

“Nosotros, como todos los años, teníamos todo preparado, con muchas reservas, las clases, espectáculos...y de buenas a primera, un apagón. Lo primero que hicimos fue pensar en los caballos, dividirnos en dos grupos para poder venir y trabajar con ellos, porque esto no es como una oficina que la cierras y ya está. Tanto en el cuidado como en la limpieza”, continúa.

El jerezano no esconde que sobre todo al principio “pasamos un poco de miedo, porque había mucha desconfianza, pero bueno, dentro de lo que cabe, Andalucía y la provincia de Cádiz no han estado muy mal”. Ahora, con el horizonte más despejado, sólo piensan en volver a vestirse de gala y montar “porque tanto nosotros como los caballos echamos de menos los aplausos del público”, apunta Rambla.

Esa normalidad subió un escalón más en la jornada de ayer, cuando se incorporaron los primeros alumnos. “Han venido los de cuarto curso en este inicio de la fase dos. Nos preocupaban ellos porque tienen que terminar el curso académico y lógicamente, si han perdido dos meses, estábamos a tiempo de recuperarlos”, destaca. Eso sí, su día a día no es el habitual “porque tienen que venir por turnos, y no pueden acceder a los vestuarios. Es una señal de que la normalidad va volviendo”.

Ramos considera que la pandemia “ha llegado en el peor momento”, sobre todo porque los números con los que se había arrancado el año “eran muy positivos. Date cuenta que enero y febrero, que habitualmente son flojos, habían sido mejores que el pasado año”. Si finalmente se arranca en julio “intentaremos paliar el desaguisado que nos ha provocado no estar operativos en estos meses que son los mejores para nosotros, pero será difícil”.

Mientras, y decara al futuro, el máximo responsable de la Real Escuela trabaja en “incorporar nuevos productos, tanto para la tienda online, que queremos volver a impulsar, como en otros apartados como puede ser el streaming, emitir espectáculos así”.

De hecho, la experiencia en redes planteada durante el confinamiento y que sirvió para emitir vía facebook espectáculos “ha ido mejor de lo esperado. Tenemos datos de interacciones de 43 países y muchísimos comentarios. Por eso entendemos que hay que potenciar esa línea”.

Desde la gerencia han resaltado “el comportamiento de la plantilla, que cuando más miedo había, estaba aquí dando la cara, es algo que quiero agradecerles”.

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