El rebusco El jerez, hacedor de cultura

  • Un vino que necesita de nuevos valedores

  • Su calidad le ha hecho alcanzar fama y prestigio mundial

Subasta de una bota de Jerez en Londres en 1957.

Subasta de una bota de Jerez en Londres en 1957.

Cultura es todo aquello que define al ser humano por encima de las más elementales necesidades, aquello que la mente y el ingenio han creado para que nuestro paso por este mundo sea algo más que un mero ejercicio de supervivencia.

El jerez es parte de la cultura occidental. La cultura se elabora mediante el arte y, para los espíritus refinados, lo lujoso se hace imprescindible. Por ese motivo, T.S. Eliot decía, y con razón estética, que "todo lo que una persona civilizada necesita es una copa, o dos, de jerez seco antes de la cena".

El influjo de la vida en el arte (y a la inversa) es constante y, tan pronto como el jerez llega a las mesas de un país, empieza a asomar en las páginas de su literatura, su nombre comienza a sonar en los escenarios y, de allí, vuelve al común de las gentes, convirtiendo el mero gesto de ofrecer una copa de jerez en un rito doblemente sagrado.

No hay, por supuesto, arte independiente de los demás ni de la sociedad que lo sustenta, de manera que, cuando nace un nuevo medio de expresión artística, forzosamente ha de nutrirse del fondo universal de la cultura. De esta forma, el cine también se nutre de jerez.

De esto nos toca hablar hoy en El rebusco, de cómo el vino del Marco del jerez ha trascendido más allá del prosaico comercio y el mero consumo por parte de paladares refinados.

El jerez es considerado por los artistas como algo digno de ser incluido en sus creaciones. Pintores, novelistas, dramaturgos, poetas, músicos, cineastas, fotógrafos, artistas gráficos, publicistas, etc., han rendido su personal tributo al jerez, del que seguro que conocían no solo de oída.

Y qué mejor para la ocasión que encabezar el artículo de la misma manera con el que mi amiga, y académica, Carmen Borrego Plá, titulaba su insuperable trilogía dedicada a la historia de los vinos de la tierra.

Cultura de la imagen

En un rebusco anterior hemos hecho mención a la importante repercusión que ha tenido para la imagen de nuestros vinos las recientes producciones de la película El verano que vivimos, y la miniserie La templanza, ésta última vista en Amazon Prime.

Gracias a la colaboración de buenos amigos, mis "corresponsales", como yo los llamo, me siguen llegando nuevas referencias de la presencia de los vinos del Marco, el jerez y la manzanilla, en este tipo de obras audiovisuales. tanto actuales como clásicas. Las británicas, como es habitual, copan esa relación.

Manzanilla de Sanlúcar en un capítulo de la serie de TV Los persuasores. Manzanilla de Sanlúcar en un capítulo de la serie de TV Los persuasores.

Manzanilla de Sanlúcar en un capítulo de la serie de TV Los persuasores.

En la ya clásica de los persuasores (The persuaders), con Roger Moore y Tony Curtis, el capítulo 7 de la primera temporada, el titulado Someome like me, del año 1971, el argumento gira en torno al control mental. La palabra clave para que una persona asesine a otra es la de sherry. Un jerez que es en realidad manzanilla de Sanlúcar, tal como la describe el criminal.

Y es el jerez el que bebe Mycroft Holmes, en Enola Holmes (2020), divertida versión que Netflix hace de los personajes de Conan Doyle, esta vez introduciendo a la hermana pequeña de la familia.

En clave de comedia se plantea la serie de humor negro de la BBC, Ghost (2020). El episodio cuatro de la segunda temporada nos muestra al fantasma de la dama victoriana hablando de una botella de jerez.

Del cine y la televisión nos pasamos a la imagen fija de un medio impreso. El diario ABC, de fecha 11 de enero de 1957, reproducía en portada una foto remitida por la agencia de noticias Cifra, donde un gran tonel de vino de jerez estaba rodeado de un amplio grupo de personas en el momento de su descarga en el muelle norte del puerto londinense.

El pie de foto informaba que los exportadores jerezanos enviaban este obsequio al lord mayor de Londres, Sir Cullum Welch, para ser subastado en beneficio de los refugiados húngaros residentes en Inglaterra.En acto protocolario intervino en embajador de España, el duque de Primo de Rivera, el jerezano Miguel Primo de Rivera y Sáenz de Heredia (1904-1964)

Al parecer, la primera docena de botellas, de las 624 que se obtuvieron del contenido de esta bota de oloroso, fueron subastadas por 103 libras.

Cultura de las letras

En el 2018 fallecía en Madrid el poeta y periodista jerezano Manuel Ríos Ruiz. Nacido en el barrio de Santiago, desarrolló una amplia actividad en pro del flamenco, siendo uno de los fundadores de la Cátedra de Flamencología.

Manuel Ríos Ruiz y el cantaor flamenco, El Berza, en La Venencia (foto de Luis Vázquez). Manuel Ríos Ruiz y el cantaor flamenco, El Berza, en La Venencia (foto de Luis Vázquez).

Manuel Ríos Ruiz y el cantaor flamenco, El Berza, en La Venencia (foto de Luis Vázquez).

En 1972 recibiría de manos del Rey Juan Carlos el Premio Nacional de Literatura por su libro de poemas Oboe. Aunque residía en Madrid, nunca perdió el contacto con la ciudad y sus amigos, y era frecuente verlo en el popular café de la calle Larga, ya desaparecido, La Venencia. En la foto, de Luis Vázquez, lo vemos en la puerta del emblemático local junto al cantaor de flamenco Sebastián Acevedo 'El berza'.

Durante dos periodos, años 60 y mitad de los 90, dirigió la revista de literatura La venencia. Y en alguna que otra bodega dejó estampada su firma en el frontal de una bota de vino, como las de Real Tesoro o González Byass.

Algunos de sus poemas reflejan la influencia de sus orígenes jerezanos, lo que podemos ver en dos de los que escribió en 1969, en su obra Amores con la tierra.

De ellos entresacamos estas estrofas de dos de los poemas, el primero de Memorial de las cuatro estaciones: "La viña almibarama un liquen, un bien ver desde el bienteveo, / una lánguida redondez de redores y almijares, ideales, cobijos / para crecer a la zaga del abuelo, portando alegre su readera / o el tiesto del sulfato, la orza del azufre, entrañando mostos".

Las otras de Glosa y razón de la crianza: "...y volvían los viticultores desde los majuelos, portando, altivos, / en sus hombros, las azadas, la singladura del sol en cada frente".

Si de cultura de las letras hablamos tememos que reseñar la reciente publicación de un nuevo título de la editorial Peripecias, en su colección Historia de la vinatería. Nos referimos al titulado La escala urbana de Jerez: Los complejos bodegueros jerezanos en el siglo XIX, cuyo autor es el arquitecto Juan Manuel Aladro.

Hay que dar la bienvenida a esta iniciativa, ya que el texto está extraído de la tesis doctoral que presentó en la Universidad de Sevilla en 2012: "La construcción de la Ciudad Bodega. Arquitectura del vino y transformación urbana en Jerez de la Frontera en el siglo XX"

Cultura gráfica

Rebuscando aquí y allí hemos dado con uno de los grabados que el artista Francisco Ortego (1833-1881), realizó para el libro de Pedro Antonio de Alarcón Diario de un testigo de la guerra de África (1860), concretamente el del general Prim a caballo en actitud desafiante.

Prim en un grabado de Francisco Ortego, 1859. Prim en un grabado de Francisco Ortego, 1859.

Prim en un grabado de Francisco Ortego, 1859.

Como ya sabemos, Prim fue un militar que destacó en la mencionada contienda, y que murió trágicamente en un atentado en el que parece ser estuvo involucrado el jerezano José Paúl y Angulo.

Este dibujo sería reproducido en una cromolitografía impresa por F. Berrocal, de Málaga, para ilustrar la etiqueta del cognac español con las que las bodegas Cayetano del Pino homenajeó al general Prim.Una relación, la del dibujo y la etiqueta, que no se había mostrado hasta ahora.

De esta etiqueta pasamos a un cartel de la Fiesta de la Vendimia. Nos referimos al correspondiente del año 1958, que estuvo dedicada a Irlanda. 

La organización encargó el diseño del cartel al artista local Juan Padilla Lara (1906-1980). Para ello tomó como modelo a una de las jóvenes vendimiadoras fotografiadas por Enrique Isasi, imagen que reproduciría en 1972 en su libro Con una copa de Jerez. No cabe duda que el parecido entre ambas es evidente.

Y fue el fotógrafo J. Alberto el que cubriría la visita a Jerez del duque de Edimburgo, recientemente fallecido.

El duque de Edimburgo, durante una visita a Jerez. (foto de La Voz del Sur). El duque de Edimburgo, durante una visita a Jerez. (foto de La Voz del Sur).

El duque de Edimburgo, durante una visita a Jerez. (foto de La Voz del Sur).

Las fotografías reproducidas por el diario local La Voz del Sur el 11 de marzo de 1982 mostraban al personaje real firmando el libro de oro en las bodegas de González Byass, donde almorzó con los directivos de la compañía y otras autoridades. También firmó una bota. Procedente de Túnez permaneció unas horas en Jerez antes de dirigirse al Coto de Doñana. Posteriormente se trasladaría a Madrid, donde se entrevistaría con los Reyes de España.

Hay que decir que los fondos gráficos de La Voz del Sur están actualmente custodiados en el Archivo Histórico Provincial, en Cádiz, donde fueron depositados una vez que este medio escrito, vinculado al antiguo régimen, cerró sus puertas en 1984.

Lo lamentable es que al día de hoy a esas fotos no se les han hecho fichas descriptivas, por lo que pasado el tiempo será muy complicado distinguir, salvo excepciones, las personas que aparecen en esas fotos. Algo incomprensible en una institución de prestigio, actualmente dirigida por el jerezano Santiago Saborido Piñero.

En la pintura costumbrista española de finales del XIX nos encontramos con sorpresas, como el hallazgo de una obra del pintor Ángel Lizcano Monedero (1846-1929). Este pintor e ilustrador español comenzó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde fue discípulo de Francisco Mendoza.

Detalle del cuadro de Ángel Lizcano, Torero y picador en una taberna. Detalle del cuadro de Ángel Lizcano, Torero y picador en una taberna.

Detalle del cuadro de Ángel Lizcano, Torero y picador en una taberna.

Recorrió ciudades españolas tomando apuntes del natural y pintando paisajes y escenas costumbristas, especializándose en escenas de majos y toreros. Es muy posible que para el cuadro que reproducimos, atribuido a sus pinceles, se inspirara en un momento vivido en algún tabanco de la zona del Marco del jerez.

¿Quién sabe?. Una pista nos la da esa botella que reposa en una repisa. En su etiqueta podemos leer: Xeres 1869.

Pasamos al ámbito inglés. En 1884 se publicó un curioso libro titulado A short account of Port and Sherry, the vintaging and treatment of the wines together with a few hints as to their choice and invaluable properties (Breve reseña del Oporto y Jerez, la añada y el tratamiento de los vinos junto con algunas pistas sobre su elección y sus inapreciables propiedades).

Grabado de las bodegas Sandeman&Buck, 1884. Grabado de las bodegas Sandeman&Buck, 1884.

Grabado de las bodegas Sandeman&Buck, 1884.

Un ejemplar de la obra puede consultarse en internet, el existente en la Universidad de Harvard. El opúsculo, que tiene una clara finalidad divulgativa y publicitaria, está dividido en dos apartados, el de los vinos de oporto y los de Jerez. En ambos casos se ilustran con las instalaciones que la compañía británica Sandeman tenía en ambas ciudades.

El apartado dedicado al Jerez se titula de esta manera: Good sherry. How the wine is vintaged and reared with hints respecting the sherries to drink and the sherries to be avoided. Encontremos seis láminas donde observamos los interiores y los exteriores de las bodegas de Sandeman, Buck and Cía., así como del Recreo de las Cadenas.

En algunas de ellas se puede leer el nombre de Pemartín, origen de la empresa, que en 1879 pasó a manos de Sandeman y su socio Walter Buck.

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