Jerez

"Recomendados", por José García Oliva

Blanco, Rubio y Negro

De Gemma Armengol. Il. de Òscar Julve. Col. Los animales del jardín. Algar Editorial. Alzira. 2011.

La última entrega, por ahora, de esta divertida colección que cuenta hasta con web propia y que trata de la vida de los pequeños animales, de los bichitos, de nuestro entorno centrándose alrededor de una mariquita que es amarilla, pero que al final, como consecuencia de la historia que se cuente, termina temporalmente roja.

En esta ocasión nos presenta a un animal grandote, Negro, ya que es un camello y, precisamente, el del Rey Baltasar; así que ya suponemos quiénes son Blanco y Rubio, aunque no aparezcan. Pues con este camello Antoñita, que es el nombre que recibe la mariquita en la edición en castellano, asistirá al mágico momento del reparto de juguetes con visita a casas y belenes, siendo ella, a la mañana siguiente, también recompensada.

Aunque la historia sea de una fecha concreta, la magia del momento que cuenta hace que sea una motivadora lectura para todo el año. Y es que, aunque se trate de unos pequeños libros de 24 páginas, con el texto adecuado para primeros lectores (en cantidad y complejidad), son muy motivadores y más aún como colección, pudiendo seguir las historias de este personaje con el juego de sorprenderte con qué cosa va a hacer cada vez que se convierta en mariquita roja. Por lo que junto con este título, recomiendo toda la colección (que va con este por ocho números).

Además tiene lo bueno de todas las obras que nos presentan a pequeñas sociedades con sus problemas y soluciones para que el lector extrapole al mundo de las personas, siempre con resolución de conflictos de forma positiva, potenciación de la curiosidad, descubrimiento del mundo que rodea,…

Y todo ello con la plástica de Julve que es el “padre” de las hormigas Tranca y Barrancas de la tele, miembro del equipo que creó Los Lunis y Los Algo, y de numerosos trabajos en distintos campos del diseño. Sus particulares personajes, y el tratamiento informático de elementos y coloreado, hacen muy atractivo y moderno su acabado. Trabajos que podemos apreciar en su web.

Un panal de rica miel

De Félix M. de Samaniego. Il. de Iban Berrenetxea. Col. Adarga. Ed. Edelvives. Zaragoza. 2011.

¿Por qué recomendar un nuevo libro de fábulas, con los que ya hay en el mercado? Tal vez, antes que nada y para los amantes de los libros, porque es de la colección Adarga, exquisita en su edición en todos los aspectos: tapas, distribución del texto, tipo de letra, color y gramaje del papel,… Una colección que lleva un buen número de títulos y todos a la misma altura de calidad.

En segundo lugar por la antología y presentación que de la obra hace Mª Victoria Sotomayor (profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en Literatura infantil y juvenil), que ha clasificado a las fábulas por grupos según los animales que las protagonizan, presentando cada grupo con una exposición de los roles que cada  animal representa en este mundo didáctico.

Otra razón es porque se mantiene el lenguaje casi intacto del original por lo que se apoya con definiciones a pie de página de palabras poco conocidas que han sido señaladas previamente con un numerito de llamada.

Igual de importante es la vigencia que siguen teniendo los mensajes de estas fábulas, con algunas excepciones que enfrentarían el periodo de la Ilustración en que nacieron con corrientes más actuales que, por ejemplo, defenderían la vida bohemia y artística de la cigarra frente a la idea de rendimiento y eficacia como único norte de las hormigas. Lo cierto es que el continente rimado (aun no siendo lírica), sintético y humorístico conforma un excelente vehículo para el contenido de sabio mensaje que encierra: prudencia, tolerancia, consejos, advertencias, astucias,…

Y como remate unas ilustraciones magníficas. Leamos la definición que Sotomayor nos hace en el libro: “Las fábulas son relatos breves, generalmente en verso, que expresan enseñanzas morales de vida práctica mediante animales que se comportan  como seres humanos”. Parece que de aquí Iban Berrenetxea toma el reto de representar a estos personajes a la vez como son y lo que representan, por lo que nos encontramos a animales que se nos dejan ver como una suerte de vestuario disfraz debajo del cual está la persona de la que en realidad se nos habla. Sugiriendo por tanto, una representación de las fábulas como si de actores del teatro de la vida se tratara, pero sin escenarios, recortados en el blanco del papel. Todo queda como un diálogo entre elementos hiperrealistas con elementos muy estilizados que recogen perfectamente el doble lenguaje de la fábula.

Para ver buenos ejemplos de su obra.

El elefante y el árbol

De Jin Pin Lee texto e ilustraciones. Col. Trampantojo. Thule Ediciones. Barcelona. 2011.

En los años 60 Tomi Ungerer sorprendió con las páginas azules y negras de “Los tres bandidos” con las que construía la noche perfecta para su historia. A partir de aquí muchos han sido los libros que nos han contado sus aventuras en blanco sobre negro, bien porque la noche era la protagonista, como en los juegos de “Buenas noches” (Ángels  Navarro) o en el relato “Luna llena” (Antoine Guilloppé); porque realzaba el toque humorístico que rodea a los protagonistas espectrales como en “¡Qué risa de huesos!” (Allan Ahlberg  y Janet Ahlberg) y en la serie de Los fantasmas (Jacques Duquennoy); porque era un libro con letras fosforescentes como en “La luna, cuento para leer a oscuras” (Ignasi Valios i Buñuel); o porque se trataba de recoger el sentir de protagonistas ciegos, como en  “Cierra los ojos” (Victoria Pérez Escribá y Claudia Rannunci) y “Siete ratones ciegos”  (Ed Young).

Ahora estamos ante un libro cuya cubierta y páginas en negro no responde a ninguna de esas motivaciones. Muy al contrario son el fondo, el escenario completo de una ilustración minimalista solo de unas líneas, de unos trazos que, además, aparecen utilizándose dos colores únicamente: el verde y el blanco. Y tanto el negro del fondo como los colores de las líneas toman un importante papel en la construcción de la historia que camina entre la sencillez y la metáfora.

La historia de esta ex-azafata de Singapur, su primer libro, nos habla de un bebé elefante que tiene un gran amigo, un pequeño árbol. Con el paso del tiempo entre ambos se fortalece una amistad basada en la lealtad y el cariño. Pero lo idílico de la infancia (lo idílico de la naturaleza en sí misma) se rompe con la aparición de los hombres que talarán al árbol y apresarán al elefante. Afortunadamente con la madera del árbol hacen una silla para montar sobre el mismo elefante, lo que les permitirá superar la libertad perdida a través de la compañía de la amistad y el valor de los recuerdos que juntos evocan.

Este sencillo cuento esconde una completa reivindicación de amor y respeto por la naturaleza y que no es una pose de la autora, quien ya estuviera implicada con temas conservacionistas y realizando reportajes filmados de estos animales. Para proteger a los elefantes, el 5% de los ingresos del libro se entregan a una asociación que defiende sus derechos. De ahí esa dedicatoria “para los sin voz”.

Y de cómo somos las personas quienes ponemos en peligro la vida natural, lo muestra con los colores de las letras en verde mientras todo es natural y descolorido en blanco cuando todo se estropea con la llegada de los hombres. También el recuadrar en blanco, a modo de marco de tiza efímera, los recuerdos de ambos manifiesta la presencia humana: lo que ya no se vive porque no se permite, solo se puede evocar a modo de flash-back.

El libro, del que podemos encontrar las cinco primeras páginas en la web de la editorial pinchando, aquí. se ha convertido en un fenómeno editorial, con un gran reconocimiento y premios en Singapur y traducciones y premios internacionales.

Esto ha motivado en gran manera a su autora que ha montado una página web sobre el libro y un blog.

pepegoliva@hotmail.com

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