Jerez

Un vecino de San José Obrero acaba en el banquillo por tratar de quemar su casa

  • El acusado al parecer ni siquiera recordaba lo que había pasado y supo lo que había provocado por lo que le contaban los agentes del 091 que estuvieron cerca de cuatro horas para que desistiera de su propósito.

Seguro que los vecinos de la barriada de San José Obrero aún no han olvidado el tremendo susto que se llevaron una madrugada de mayo de hace dos años. Pues bien, ese amargo episodio, en el que uno de los inquilinos de esta barriada amenazó muy seriamente con prenderle fuego a su casa se recordó ayer en los tribunales, donde este hombre fue juzgado por un delito de incendio. M.C.Z., el acusado, incluso al final de la vista llegó a pedir perdón a todos sus vecinos por lo que les había hecho sufrir, ya que con su actitud los tuvo en vilo toda la noche. El hombre estaba viviendo en esos momentos una grave crisis familiar y parece que no se le ocurrió una manera mejor de hacer volver a su mujer e hijos al domicilio que amenazar con quemarlo. La Policía y los bomberos tuvieron que personarse de inmediato en la ciudad ante la grave amenaza que suponía esto para el vecindario de esta barriada, puesto que "olía fuertemente a gas", como recalcaron algunos de los efectivos del Cuerpo Nacional de Policía que estuvieron en el lugar. Lo curioso del caso, como se encargó de resaltar la defensa, es el hecho de que ese dato tan importante lo pasaron por alto en el atestado en el que se recogían los hechos. Vamos, que brillaba por su ausencia. Pese a haberse obviado, los policías insistieron en que en el lugar olía mucho a gas. Frente a esto, la persona que se sentaba en el banquillo dijo que posiblemente podría oler a "la lejía que partí o a whisky, pero de gas, nada de nada". El acusado incluso dio las gracias a la policía y a los bomberos por haber actuado de tal manera y evitar así lo que podía haber acabado en una tragedia. De hecho, el panorama que se encontraron en San José fue "dantesco" como indicó uno de los agentes de la Policía Nacional.

El vecino se había atrincherado en su casa y había hecho una especie de barricada con un montón de enseres que había apilado y a los que quería prender fuego. Finalmente se decidió por quemar un colchón, algo que fue sofocado de inmediato. Los bomberos tuvieron que derribar la puerta por la amenaza inminente de que algo pudiera suceder en cualquier momento. "Allí corrimos peligro todos", apostilló uno de los policías que intervino.

Cuando consiguieron reducirlo, el acusado fue trasladado al hospital de Jerez para que fuera atendido por un médico. "El hombre estaba fuera de sí. Seguramente había consumido alguna sustancia, porque no era normal la situación en la que se encontraba". El acusado al parecer ni siquiera recordaba lo que había pasado y supo lo que había provocado por lo que le contaban los agentes del 091 que estuvieron cerca de cuatro horas para que desistiera de su propósito.

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