Balance de Semana Santa Las bajas temperaturas enfrían las ventas de los bares

  • Horeca apunta a un descenso del consumo del 10% por el mal tiempo, sobre todo el frío que espantó a la clientela de las terrazas

  • “No ha sido mala del todo; podría haber sido mucho peor”, asegura Francisco Díaz, representante en Jerez de la patronal Horeca 

Clientes sentados en la terraza de un bar de la Alameda Cristina durante la Semana Santa. Clientes sentados en la terraza de un bar de la Alameda Cristina durante la Semana Santa.

Clientes sentados en la terraza de un bar de la Alameda Cristina durante la Semana Santa. / Pascual

Había muchas ganas de Semana Santa y la gente respondió llenando el centro prácticamente todos los días. Pero el mal tiempo, fundamentalmente el frío, hizo descender un 10% las ventas de la hostelería en relación a la Semana Mayor del año pasado por la menor concurrencia en los veladores. Con todo, la patronal Horeca considera en su balance que "podía haber sido mucho peor" si se hubieran cumplido las previsiones meteorológicas que anunciaban abundantes precipitaciones a partir del martes, por lo que se da por satisfecha con el resultado del primero de los grandes eventos de la primavera jerezana.

Francisco Díaz, representante de Horeca en Jerez para la hostelería, asegura que, en líneas generales, “ha sido una Semana Santa buena, pero también rara o diferente”, toda vez que explica que las expectativas del sector eran altas por la tardía fecha de celebración, dentro ya de la segunda mitad de abril, en la que esperaban temperaturas más altas con las que se habrían animado las ventas.

“Con buen tiempo se vende más y, en consecuencia, cuando el tiempo no acompaña, las ventas bajan”, señala el responsable de la patronal hostelera y hotelera, quien afirma que ésta ha sido una Semana Santa de vino, en detrimento de la cerveza y los refrescos, al inclinarse más la clientela por el consumo de jereces como el cream y el oloroso para entrar en calor.

El balance es muy desigual en función del tipo de negocio y del local, ya que los que peor parte se han llevado en el reparto del pastel de la Semana Santa son los establecimientos pequeños y los que dependen en buena medida de los veladores. Según Díaz, los restaurantes, sobre todo los que disponen de locales grandes en los que la clientela no está a la intemperie, han funcionado mejor que los bares, sobre todo que los pequeños con terraza, en las que era frecuente ver los calentadores funcionando por las bajas temperaturas nocturnas.

El Miércoles Santo fue, con diferencia, el peor día de todos. “El miércoles pinchamos”, señala el responsable de Horeca, quien recuerda que ese día sólo el Soberano Poder entró en Carrera Oficial, recogiéndose el resto nada más salir de sus templos por la amenaza de lluvia que, al final, apenas hizo acto de presencia. Había gente en la calle, pero el frío acompañado de ventisca en las primeras horas de la noche se encargó de espantar a la clientela, que respondió en los tres primeros días de Semana Santa, con tiempo más apacible.

En el puente festivo, y pese a que finalmente la lluvia respetó las salidas procesionales, Díaz señala que los turistas que no anularon sus reservas por las malas previsiones, sobre todo los extranjeros con mayor poder adquisitivo, también se inclinaron por los restaurantes, mientras que los jerezanos también evitaron los veladores por el viento frío de poniente.

Los hosteleros pasan página a la Semana Santa y miran ya al Mundial de Motos, la próxima cita marcada en rojo en el calendario con la esperanza de remontar el vuelo, para rematar luego en Feria. Con la temporada alta ya en marcha, el representante de Horeca en Jerez apostilla que “se esperaba mucho de la Semana Santa, pero luego dieron agua para casi todos los días y al final no ha sido mala, pues podría haber sido mucho peor”.

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