Educación/psicología

Sigues siendo tú

Sigues siendo tú.

Sigues siendo tú.

En estos tiempos carnavalescos que corren resulta difícil no preguntarse por qué tantas personas disfrutan al unísono representando personajes que poco o nada tienen que ver con su día a día. Probablemente son unos días de evasión, en los que los problemas reales pasan a formar parte de la ficción mientras que la ficción se vuelve real. Convertir en ficción algunos de los problemas cotidianos sería una gran superpoder. Pero, posiblemente, fuera aún más deseable el superpoder de convertir en realidad aquello que hemos imaginado en algún momento.

Por muy complicado que pueda parecer el reto, durante el carnaval, muchas personas logran conseguirlo. Durante unos días se reúnen, abandonando sus casas y saliendo a las calles para disfrutarlo. Nadie es quien dice ser o todos son lo que no parecen ser.

Sin embargo, también hay muchas personas a los que les resulta difícil o, incluso, imposible abandonar su realidad por unos días. Son, probablemente, gente excesivamente honesta consigo misma, personas muy sinceras y realistas a las que este tipo de asuntos no suele interesar lo más mínimo.

Pero ¿por qué unos sí y otros no?, ¿qué diferencia a un grupo de personas de las otras? La respuesta a esta pregunta es ya parte de los conocimientos de los que dispone la Psicología desde hace años. Se trata de una habilidad llamada flexibilidad cognitiva o psicológica, es decir, de la capacidad para adoptar distintos puntos de vista sobre una misma situación. Muchos estudios han demostrado que magnificar los acontecimientos en lugar de relativizar su importancia facilita la aparición de trastornos depresivos o trastornos de personalidad (Beck, 1983, 1985, 2005), también que si en lugar de pensar que podemos conseguir objetivos mantenemos una actitud derrotista es más probable la aparición de alteraciones emocionales (Seligman, 1975, 2002) o, desde una perspectiva más amplia, que la falta de flexibilidad cognitiva es una importante predictora de cualquier psicopatología, determinando la capacidad de ser buen o mal padre o madre, de ser buen o mal trabajador o de la capacidad para conseguir un buen nivel de bienestar en la vida (Hayes, 2004, 2011).

Podría citar, sin temor a exagerar, cientos de estudios académicos en este sentido. Pero, como hoy lo importante es el carnaval, partamos una lanza a su favor, porque sin duda representa un gran ejercicio de entrenamiento de esta flexibilidad cognitiva, del cambio de perspectiva y de la minimización de los problemas durante unos días. Sin duda, un magnifico entrenamiento para mejorar nuestras habilidades para vivir adecuadamente.

Sin embargo, no quisiera terminar este artículo, sin considerar lo perjudicial que puede llegar a resultar un mal uso de una actividad tan gratificante y beneficiosa, en los términos descritos, como es disfrazarse. Porque utilizar el disfraz para el engaño, el abuso o como soporte de comportamientos delictivos, no va a eximir de responsabilidad en absoluto a quien lo lleva, porque, a pesar del disfraz, el que lo lleva sigues siendo tú.

Tags

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios