Jerez

"Solo se oían gritos y alarmas"

  • El jerezano Tony Moyá, residente en Sant Llorenç des Cardassar, afirma que el pueblo se ha convertido "en una zona cero pero el comportamiento humano ha sido brutal"

Tony Moyá, en una imagen reciente. Tony Moyá, en una imagen reciente.

Tony Moyá, en una imagen reciente.

Tony Moyá, es natural de La Barca pero lleva una década viviendo en Sant Llorenç des Cardassar, una de las zonas más afectadas por las inundaciones de Mallorca. Todavía en estado de "shock y muy emocionado" cuenta por teléfono el horror que está viviendo este pequeño pueblo tras la tromba de agua caída la madrugada del miércoles y cómo lo vivió él. "Yo salgo del trabajo sobre las 6 y tardo en volver a casa sólo 10 minutos pero este martes fueron 40. Había estado lloviendo y, antes de llegar al pueblo, empecé a notar que había demasiado agua en la carretera. Había mucho tráfico, el agua casi llegaba a la puerta y en los quitamiedos se formaban olas, olas como en el mar". Reconoce que es afortunado porque pasó por el torrente poco antes de desbordarse: "Le faltaba un palmo para llegar arriba. Al pasar pensé que el torrente iba completito pero no imaginé que iba a llegar a eso. Es que han caído más de 200 litros".

Tras llegar a casa y comprobar que su hermano, con el que convive, no estaba a pesar de que suele llegar antes, comenzó a enviarle mensajes "pero se fue la luz y ya ni móvil ni nada. A los veinte minutos apareció con el agua por la rodilla y me dijo 'no veas la que se está liando, el torrente se ha desbordado y he tenido que dar la vuelta'". A pesar de ello Tony Moyá desconocía aún la magnitud de lo que estaba ocurriendo y, tras quedarse sin luz ni agua, comenzó a preparar la cena con su hermano "a la luz de las velas". "Se empezó a escuchar jaleo. Llovía a mares y vi a una señora en la parte baja de mi calle que le había entrado agua en su casa, porque yo vivo en la parte más alta", recuerda. Aun así no le dio mayor importancia, "nos metimos en casa. Estábamos incomunicados por redes sociales y por todo, no veíamos nada, ni noticias ni nada. Simplemente vimos que llovía y que le había entrado agua a una señora ahí más abajo porque hace curva y ya está".

Por eso, tras cenar, su hermano y él decidieron irse a la cama pero dejando una luz encendida por si volvía la electricidad. "A la una y algo volvió la luz. Se conectó el router y tenía dos mil millones de llamadas perdidas de todo el mundo, de videollamadas, de mi hermana, mis padres, mi chico, de todos... y claro, los llamé y me dijeron 'no sabes la que se está liando'. Fue entonces cuando salimos a la calle", recuerda. "Los vecinos fuera, coches amontonados... un caos", lamenta, asegurando que "esto es zona cero de verdad, nunca he visto una cosa así".

Este miércoles al ir al trabajar reconoce el paisaje era desolador: "Camiones retorcidos como si fueran de juguete y desplazados a dos kilómetros de la carretera, colchones en los árboles, coches doblados como si fueran de plastilina, vallas del campo desplazadas hasta la carretera... He estado en Tailandia varios meses y he visto zonas afectadas por el tsunami, pero no he visto lo que aquí".

A pesar de ello reconoce que la parte positiva es comprobar que en medio del caos "el comportamiento humano ha sido brutal, todavía queda buena gente". "Las entradas al pueblo están colapsadas de gente que quiere ayudar. Está la policía, los bomberos, la guardia civil, el ejército... Me emociono porque es brutal, a nivel humanitario", insiste.

Aun así, "he estado en shock en el trabajo todo el día porque todo lo que ha pasado de noche, al verlo con la luz, te impacta tanto... Anoche en el silencio de la noche, cuando no había luz ni nada, dejó de llover y solo se escuchaba el agua correr, gritos, llantos y las alarmas de los coches en mitad de la nada", lamenta. Además, al volver del trabajo este miércoles "se me ha caído el alma al ver a personas que intentaban salvar lo poquito que tenían cuando ha empezado a llover. Estaban secando sus únicas cosas y vuelve a llover, un horror, una pesadilla, desesperación...".

Tras lo ocurrido, "se nos ha recomendado no salir de las casas, estamos como con un toque de queda. No es oficial pero se recomienda no salir de las casas bajo ningún concepto y si pasa algo, subirnos a las parte más altas. Anoche a las 4 de la mañana había gente en los árboles y en los tejados esperando que los rescataran".

A pesar de lo ocurrido, este jerezano lamenta que se estén buscando responsables de la tragedia y diciendo que el torrente no estaba limpio: "Siempre buscando responsables cuando lo que hay que hacer es estar al lado de las víctimas en estos momentos". Por ello, hace hincapié en que "el torrente estaba limpio, paso por ahí varias veces al día, y puedo asegurar que ese no ha sido el problema, el problema ha sido que han caído más de 200 litros de agua".

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