Jerez

'Tío Pepe' rinde homenaje al "arte" de los toneleros jerezanos

  • González Byass muestra la importancia para sus vinos de este oficio en un recorrido por la tonelería y la bodega

Un momento de la visita a la tonelería Vasima durante el blogtrip organizado por González Byass para poner en valor este tradicional oficio jerezano. Un momento de la visita a la tonelería Vasima durante el blogtrip organizado por González Byass para poner en valor este tradicional oficio jerezano.

Un momento de la visita a la tonelería Vasima durante el blogtrip organizado por González Byass para poner en valor este tradicional oficio jerezano.

González Byass ha querido rendir homenaje a uno de los oficios tradicionales del sector bodeguero, la tonelería jerezana, cuya importancia puso de manifiesto a través de la última #ExperienciaTíoPepe. Bajo el título Tío Pepe & Tonelería Vasima, González Byass organizó días atrás un blogtrip en el que los participantes conocieron todos los detalles de este oficio, desde el secado del roble americano a la construcción final de la bota la que se crían los vinos de Jerez.

El viaje comenzó explorando el camino que realiza el roble desde los bosques de Missouri en Estados Unidos hasta que llega a la tonelería jerezana para su secado al aire libre donde la madera pierde humedad, gradualmente, durante un año. En el interior de la tonelería se suceden las tareas de alzado, la batida de aros y el tostado, un proceso en el que la madera del interior de la vasija se someta a altísimas temperaturas.

Realizadas por expertos toneleros, que han aprendido este arte de generación en generación, estas labores requieren exigencia y precisión en su ejecución ya que determinarán el carácter de las botas que contendrán los vinos de Jerez de González Byass, el brandy Lepanto o el whisky Nomad.

Concluido el trabajo en la tonelería, el proceso continúa en la bodega donde la noble madera interactúa con los vinos y brandies de la casa del Tío Pepe. Esta delicada labor, que marca el devenir del vino de Jerez, se muestra reveladora con la cata de un sobretabla de oloroso, muy maderizado aún, o de añadas con distintos años de vejez que reflejan el aporte lento y paulatino de la madera al vino.

La madera también es determinante en el carácter futuro de whiskies como Nomad, un outland whisky envejecido en botas que han contenido Pedro Ximénez, y de Lepanto, el brandy Gran Reserva que basa gran parte de su carácter y sabor en las botas en las que envejece. Con la cata de aguardientes y holandas en distintas fases se atestigua el papel que juega la madera y sus tostados en la crianza y envejecimiento del brandy.

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