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Trabajando duro

Trabajando duro Trabajando duro

Trabajando duro

José Luis Romero. Gerente City10 Grupo Inmobiliario. José Luis Romero. Gerente City10 Grupo Inmobiliario.

José Luis Romero. Gerente City10 Grupo Inmobiliario.

Hoy quiero escribir sobre el trabajo duro que hay detrás de mi profesión, la de agente inmobiliario. Para mucha gente no somos más que un sobrecoste del precio. Consideran que vender o comprar un inmueble lo puede hacer ellos mismos. Como pintar una casa o hacer una declaración de la renta, aunque es probable que el resultado no quede igual o incluso sea perjudicial.

Para el vendedor, somos necesarios en muchos aspectos de la venta, como fijar el precio adecuado, en épocas de crisis, etc. Para el comprador lo somos siempre, no sólo para ofrecerle la vivienda que mejor se adapte a sus necesidades sino para asegurarse que la compra se realiza con seguridad y con la mejor financiación.

Pero hoy no quiero escribir sobre lo más o menos necesarios que somos como agentes intervinientes en una operación de compra o alquiler. Hoy quiero resaltar el gran esfuerzo que hay detrás de los grandes profesionales que existen en mi profesión. No me refiero solo a las horas que dedicamos a la oficina, sino sobre todo, a las que ocupamos mentalmente. Y esto es lo más agotador. Cuando otro profesional realiza, por ejemplo, un trabajo material, de servicio, o en una cadena de producción, al final del día obtiene el resultado y se va a casa cansado, pero satisfecho, y desconecta hasta el día siguiente.

El agente inmobiliario no descansa. Puede haber hecho cien llamadas, haberse pateado la calle en busca de inmuebles que captar o haber hecho cinco visitas con clientes compradores que nunca sabrá si obtendrá el resultado merecido. Y cuando está inmerso en una negociación o pendiente de conseguir un préstamo, el agente inmobiliario se va a su casa y no descansa, son muchas las noches de desvelo.

Por eso, es muy duro, y aprovecho cuando hay clientes que no reconocen nuestro trabajo o simplemente nos utilizan. Es muy lícito que uno mismo quiera pintarse la casa, hacerse la declaración de la renta o buscar un comprador o una vivienda que adquirir, lo que no es tan lícito es aprovecharse de nuestro esfuerzo. A Dios gracias son excepciones, pero aún así, ejemplos, mil. El más grave, cuando un vendedor recibe una visita nuestra con un comprador y a posteriori nos dan las vueltas, ¿les suena, verdad?.

Si se ha solicitado los servicios de una agencia y se llega a usar, ¿por qué esa actitud de no pagarle a alguien por su trabajo? O cuando llegamos con un comprador que paga el precio solicitado en el encargo de venta y por sorpresa nos dice el vendedor que ha decidido no vender. ¿No ven claro que tenemos derecho a que nos paguen nuestros honorarios como si la hubiésemos vendido? Además de la nefasta imagen que transmitimos al comprador. Por si no tienen clara la respuesta, imaginen que encargo a un mecánico que me arregle el aire acondicionado de mi coche y cuando me llama para decirme que ya está arreglado le digo que me he arrepentido y que voy a tirar una temporada sin la climatización, abriendo la ventanilla ¿qué piensan que diría el mecánico? ¿A que el sólo hecho de formular la pregunta parece un despropósito?

Pues en mi profesión pasa y más veces de las que quisiéramos. Por favor, pido desde aquí respeto y consideración por nuestro trabajo, un trabajo que es muy sacrificado, sobre todo mentalmente y que invertimos mucho tiempo y dinero a éxito puro, sin tener nada garantizado, no como las agencias online o “proptech” que están proliferando y que te cobran cantidades de hasta tres mil euros o más tan pronto como pones a la venta la vivienda, independientemente de que la vendan o no, y encima tienen la cara de presumir que ellos no cobran comisiones. Y esos tres mil euros ¿en concepto de qué lo cobran?

Voy a despedirme por una temporada desde esta sección, aunque seguiré escribiendo desde el blog de City10, no sin antes dar las gracias a todos aquellos clientes que en estos veinticinco años de profesión nos han dado su confianza y respeto y, por otro lado, animo a los verdaderos profesionales que hay en nuestro colectivo que somos muchos y en especial a los compañeros de Gica, a que sigan trabajando duro, formándose, especializándose y ofreciendo lo mejor de ellos para seguir dignificando cada vez más, a pasos agigantados, nuestra profesión, la de agente inmobiliario, y seguir ofreciendo el mejor servicio posible a nuestros clientes.