Tierra de nadie

¿Valencia o Algeciras?

Debería, pero no es lo mismo. Cuando las mafias del Magreb, con el beneplácito de autoridades locales y la complicidad de la policía del país del que se trate, amontonan en una patera a uno de los pobres desgraciados que huyen de la miseria o la muerte camino de Europa, la suerte de éste dependerá, primero de que el Mediterráneo no lo ahogue, después del puerto de llegada al que el destino lo lleve.

Si le toca España, su sino volverá a depender de la latitud del punto en el logre tocar tierra. Si es Valencia, habrá tenido suerte; si es Algeciras, o Tarifa, o la costa de Almería, Granada o Murcia, o son las Islas Canarias… entonces lo tendrá bastante más crudo.

Esto no lo veía la Europa de la que Sánchez busca el aplauso... ¡qué pena!

Tenemos un presidente de Gobierno con dos malsanas obsesiones: el poder y la imagen. Al poder ya llegó; la forma en la que lo hizo, ruin, ya la vimos, todos; de lo que vendió, regaló o concedió para conseguirlo, empezamos a enterarnos, pero queda mucho por descubrir, mucho muchísimo. De lo que, por otra parte, puede dar de sí su inconmensurable capacidad de fingimiento, demagogia e hipocresía, de su "postureo" en fin, nos vamos poniendo al tanto, pero nos queda aún mucho más por conocer que en el caso de su otro incontenible prurito, al tiempo si no…

Érase una vez un barco lleno de personas y aislado en la mar mediterránea. Erase una vez que el desacuerdo en la política de inmigración de la UE brillaba por su ausencia y por el egoísmo de algunos de sus miembros. Érase una oportunidad de oro para llamar la internacional atención, "ergo" era una ocasión irrenunciable para "posturas" Sánchez, y allí, como un clavo, estaba él.

Le faltó tiempo para montar -en grado de "alto fallero de honor"- la mayor parafernalia posible. Toda Europa estaría mirando, parte del resto del planeta, también. Dio pues la orden de partida para el show del "Aquarius": Valencia sería el escenario, el barco, su "gran falla", pero… ¿y los inmigrantes…? ¡Ah sí, los inmigrantes… ¡¡sí, sí, son bienvenidos, claro...! ¡Somos un país de acogida!

Entiendan que cuando hablo de "show", "falla", espectáculo y demás, lo hago desde la perspectiva en la que el Gobierno actuó, jamás -Dios me libre- por desconsideración al drama que supuso la situación de ese barco y la de tantas otras pateras o cayucos perdidos en la mar; y sobre todo, siendo absolutamente consciente de la inenarrable tragedia -imposible de comprender, menos de asimilar, para los que no conocen bien África, yo si la conozco- que sufren los que deciden huir del horror. Quede claro.

A Valencia mandó Sánchez 2.400 personas para atender a los que iban a llegar -4 por cada 1 de los 623 inmigrantes esperados-; envió carpas, tiendas, ropa, mantas, medicamentos… Les dio un permiso "especial" de 45 días de residencia para regularizar su situación. A Valencia fueron televisiones, radios y medios convocados por el "aparato". A Valencia mandó a dos ministros y a toda una vicepresidente del Gobierno. Era el escaparate diseñado para que todos viesen lo "solidarios y generosos" que somos…

Ese mismo día, a las costas gaditanas, llegaban, no 623 sino 1049 personas en condiciones miserables, mucho peores que las del "Aquarius", pero Sánchez no mandó a nadie allí. Allí no había ministros, ni vicepresidentes, ni ropa, ni mantas -apenas unas cuantas-, ni medicinas suficientes, ni permisos especiales, ni televisiones nacionales, prensa o radio… Allí, sólo unos pocos de la Guardia Civil -como siempre-, algunos policías -como siempre-, la Cruz Roja y los ciudadanos anónimos que buenamente pudieron, se las vieron y se las desearon para acoger tanta desgracia. Allí, por ejemplo, un concejal de IU superado por la situación, trataba de acomodar como podía a más de 100 inmigrantes en un polideportivo desangelado y vacío… era lo que había: 1 para 100, en lugar de 4 para cada 1… Y es que, claro, esto no lo veía la Europa de la que Sánchez busca el aplauso… ¡qué pena!

¿Valencia o Algeciras…?, ¿Solidaridad?, depende… ¿Generosidad?, depende… ¿Hipocresía?, ¡toda! ¿Postureo?, sin duda.

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