Jerez

Viñedo condenado al abandono

  • Un informe del Consejo desvela el estado de dejadez total o parcial de 1.800 hectáreas de viñas, casi el 20% de la superficie del Marco · El rechazo al arranque voluntario y la falta de liquidez hace estragos

El Consejo Regulador ha constatado en las últimas semanas que en el Marco de Jerez hay del orden de 1.800 hectáreas de viñedo -cerca del 20% del total- en estado de abandono o semiabandono, lo que viene a significar que sus titulares no han realizado los trabajos previos de cara a la próxima vendimia.

Todos los años por estas fechas, la institución del vino realiza una batida para comprobar el estado de las viñas y, en caso de abandono, darlas de baja para llevar un control estricto de la producción y evitar posibles trasvases de uva entre viñas. El avance del estudio que los responsables del Consejo presentaron a los vocales en el pleno de la institución del vino de finales de mayo, y al que faltan aún por incorporar los datos de las poblaciones de la zona de producción -los municipios del Marco fuera del triángulo de crianza que forman Jerez, El Puerto y Sanlúcar-, refleja un aumento del abandono que puede estar motivado tanto por el rechazo a la mayoría de las solicitudes de arranque financiadas por Bruselas como por la falta de liquidez de los viticultores, a los que pasa factura la crisis económica y que en el mejor de los casos han cobrado sólo un anticipo de la uva de la pasada vendimia.

Llama la atención que de las 2.000 hectáreas para las que se solicitaron acogerse al programa comunitarias de arranque, sólo 250 lograron engancharse a estas ayudas complementarias de la OCM del vino, con lo que la superficie rechazada es prácticamente similar a la del abandono detectado por el Consejo.

Desde el Consejo Regulador, su secretario general, César Saldaña, explicó que muchos viticultores que aspiraban a acogerse a las ayudas del arranque voluntario de viñedo o bien dejaron de invertir en las viñas pensando que aceptarían su solicitud o bien redujeron costes para hacer únicamente lo imprescindible -igual no han podado pero sí han hecho el tratamiento de herbicidas, sin el que la viña estaría impracticable para la recolección de uva-.

Los casos de abandono total, en los que la producción de esta campaña será "casi salvaje", son los menos, puntualizó Saldaña, quien aclaró que el Consejo da de baja a estas viñas, a las que nos e facilitan las guías para hacer la vendimia.

En el segundo grupo, el del abandono parcial cuyos titulares han hecho el mínimo mantenimiento, se integran la mayoría de las 1.800 hectáreas reseñadas, aunque, según las consultas realizadas por el Consejo Regulador, no hay base legal para impedir que puedan cosechar la uva de esta campaña. Eso sí, el propio Saldaña advirtió de que para que estas viñas recuperen el ciclo de secos y verdes, sus titulares tendrán que hacer un importante esfuerzo la próxima campaña, en la que no obstante se prevé que se repitan las solicitudes de arranque, con la esperanza de correr mejor suerte que en el primer año de la convocatoria de estas ayudas.

El Consejo Regulador prevé completar el informe sobre la situación de las viñas de cara a la próxima vendimia antes de la celebración del próximo pleno, a finales de julio, con margen suficiente para afrontar la vendimia con totales garantías, para lo que la institución del vino incrementará los controles para impedir que se pueda trasvasar uva de viñas con producciones superiores al rendimiento máximo hacia algunas de las que, pese al abandono parcial, mantengan los derechos a calificar su producción.

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