Jerez

"Si fuésemos animales nos harían un poco más de caso"

  • El tránsito de camiones en zona prohibida no cesa en La Barcal Los vecinos de la pedanía ponen la situación en manos de abogados

Un camión entrando el pasado miércoles en una de las calle con señal de circulación prohibida para este tipo de vehículos. Un camión entrando el pasado miércoles en una de las calle con señal de circulación prohibida para este tipo de vehículos.

Un camión entrando el pasado miércoles en una de las calle con señal de circulación prohibida para este tipo de vehículos. / PASCUAL

Desde hace veinte años, de lunes a sábado, los residentes de La Barca de la Florida se enfrentan al escandaloso ruido y al constante traqueteo que generan los camiones que provienen fundamentalmente de la fábrica de cemento Holcim, según informan los vecinos. "Mi hijo tiene veinte años y recién nacido ya dabe botes en la cuna por los camiones", cuenta Noelia, una de las afectadas, a este medio. Estos vehículos, además, destrozan con su peso las calles del municipio.

Los camiones no tienen permitido el paso, como lo indican señales de prohibido en ambas entradas de la localidad. El recorrido establecido para estos vehículos que provienen de San José del Valle es el paso por Torrecera en dirección La Ina hasta llegar a Jerez. Sin embargo, a pesar de la restricción, los conductores deciden atravesar el centro de la pedanía por tratarse del camino más corto. En éste, la carretera se encuentra muy próxima a las viviendas, provocando una situación insostenible para el vecindario.

Estamos muy contentos con la Policía Local de Jerez pero no es suficiente"

La incesante llegada de camiones comienza a las 6:00 horas de la mañana y continúa durante todo el día, siendo otro de los puntos claves de la jornada, las 14:00 horas. Los residentes aseguran que no pueden dormir, comer o hacer vida normal con tranquilidad. "No es justo, aquí vivimos personas, si fuésemos animales nos harían un poco más caso", recalcan. Niños, ancianos y trabajadores son los más afectados por esta coyuntura.

Los vecinos informan que los camioneros llegan a conducir, incluso, de forma temeraria. Toman una de las rotondas de la pedanía en sentido contrario, debido a la imposibilidad de giro por su pequeño tamaño, provocando algún que otro accidente.

El alcalde de la localidad pedánea, Alejandro López, se ha reunido en numerosas ocasiones con la empresa Holcim y el Ayuntamiento de Jerez sin hallar remedio alguno a la persistente situación. López considera que la única solución posible es que el Ayuntamiento de la localidad jerezana aprovisione de una comisaría de policía permanente a la pedanía. "Estamos muy contentos con el servicio de la Policía Local de Jerez pero no es suficiente, no pueden con todos los casos", explica el alcalde. Numerosas han sido las llamadas a las fuerzas de seguridad para que frenasen a los conductores que no se han podido atender. Por ello, reclaman una policía permanente, que pueda controlar la situación las 24 horas del día.

La indignación y desesperación de los vecinos es tal, que se han planteado cortar la calle ellos mismos para impedir el paso de los camiones a la localidad. Sin embargo, "antes de que cualquier día pase una desgracia", expone Noelia, los residentes han decidido poner el asunto en manos de abogados y denunciar. Consideran que tienen el caso ganado debido a la prohibición de paso a estos vehículos señalizado en las entradas de la pedanía.

Recalcan que el paso de estos vehículos no autorizados no se trata de un caso puntual, como ocurre con el transporte de muebles o de alimentos de manera ocasional, sino de una situación que persiste y que no pueden soportar más tiempo.

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