Resumen de 2018 / Política

Cambio de planes en 2019

  • El resultado de las elecciones autonómicas del 2 de diciembre abre el abanico de los posibles pactos y condiciona las estrategias de los partidos en Jerez

Mamen Sánchez junto a Susana Díaz y el consejero de Cultura en Jerez. Mamen Sánchez junto a Susana Díaz y el consejero de Cultura en Jerez.

Mamen Sánchez junto a Susana Díaz y el consejero de Cultura en Jerez.

"Si no metemos la pata, en Jerez podemos gobernar mucho tiempo". La frase, pronunciada por un alto dirigente socialista andaluz hace tan sólo unos meses, el pasado verano, traía al recuerdo las palabras del entonces diputado Alfonso Perales, ya fallecido, cuando asistió a la toma de posesión de Pilar Sánchez como alcaldesa de Jerez en 2005: "En Jerez hay gobierno del PSOE para 25 años".

Sánchez, Pilar, metió la pata y no se cumplió la profecía del histórico socialista gaditano. Sánchez, Mamen, lleva tiempo midiendo cada paso que da en su gobierno cogido con alfileres desde 2015 para que nada cambie en mayo de 2019. Pero, a veces, no basta con que una no meta la pata, sino que no lo hagan los compañeros de partido. Y a pocos meses de que termine el mandato municipal en el PSOE empieza a haber las primeras dudas de que se pueda repetir el actual equilibrio que le mantiene en el gobierno municipal gracias a la confluencia de las fuerzas de izquierda.

El motivo no es otro que el vuelco político que se ha dado en Andalucía tras las elecciones del pasado 2 de diciembre, en las que además ha emergido con fuerza una nueva formación, Vox, que aspira a estar presente también en el escenario de las próximas elecciones municipales aupada por el viento a favor de estas elecciones y a buen seguro de las europeas. Y aunque los resultados de unas elecciones no son extrapolables con otras, la victoria de Ciudadanos en la mayoría de las mesas electorales de las andaluzas en Jerez causa gran preocupación entre los socialistas, que comparten espacio con los de la formación naranja.

Vistas las cosas, al PSOE en el gobierno del Ayuntamiento no le queda otra salida que mover ficha y hacer frente a las nuevas 'amenazas', probablemente con una llamada a la movilización de su militancia y al electorado de centroizquierda, sin olvidar que el PP tiene un suelo electoral amplio en la ciudad desde hace muchos años. El candidato popular, Antonio Saldaña, que hasta hace poco dependía casi en exclusiva de sus propios resultados, hace cuentas ahora y ve que puede convertirse en el Juanma Moreno de Jerez, recogiendo apoyos de Cs y Vox (siempre que resulte el más votado de los tres porque le ha salido también, al igual que a Sánchez, una dura competencia con Cs).

Es la gran paradoja de este año que hoy termina. La incertidumbre política regresa a Jerez, la quinta ciudad andaluza en población, de la que van a estar muy pendientes en la 'nueva' Junta de Andalucía. El PSOE jerezano tendrá que cambiar su discurso en las próximas semanas y pasará de recibir casi semanalmente el cariño de las visitas de sus consejeros a hacerle oposición a los nuevos responsables de las carteras en manos de PP y Cs. Si bien el mandato municipal comenzó con tibias relaciones entre el gobierno municipal de Sánchez y el de Susana Díaz, lo cierto es que en los dos últimos años se había notado un cambio en las relaciones como si en San Telmo se hubiese asumido que el pacto que llevó a la Alcaldía a la candidata socialista iba a ser duradero, como así se ha demostrado. Eso significó que algunos consejeros, como el de Cultura, Miguel Ángel Vázquez (que no ha resultado elegido diputado en la lista por Cádiz), visitasen constantemente la ciudad este año por proyectos como el del Museo del Flamenco en la plaza Belén. La Junta ha seguido apostando por el Gran Premio de Moto GP en el circuito jerezano y ha dado su apoyo a un Centro del Motor aunque, nunca mejor dicho, no termina de arrancar.

¿Qué pasará ahora con esas buenas relaciones entre el gobierno local y el de la Junta? Es una de las incógnitas con las que se cierra este año y comienza un 2019 en el que, en tiempo récord, tanto PP como Cs tratarán de sacar el máximo rendimiento a su labor en la Junta para apoyar a sus respectivos candidatos. Es al menos lo que marca el guión de los partidos y es lo que cabe esperar en los próximos meses. Aunque lo que todos los ciudadanos esperamos siempre es la lealtad institucional, gobierne quien gobierne, por desgracia ha quedado bien claro que la sintonía política ayuda bastante. Habrá que ver también si en los próximos días aparecen rostros jerezanos en el nuevo organigrama de la Junta.

Por encima de cuestiones culturales que, como el flamenco, forman parte de la agenda eterna de la ciudad, en el gobierno municipal lo que preocupa desde el principio, y sigue preocupando, es el asunto económico, el de las arcas de un Ayuntamiento endeudado para varias décadas como han reconocido tanto la alcaldesa como su teniente del área Económica Santiago Galván pese a lo que conlleva de impopular admitirlo. Algo que les honra, por supuesto, ya que vender motos a estas alturas no se lo cree nadie. El año que acaba ha vuelto a ser, como los anteriores del mandato, un constante tira y afloja con Hacienda, hasta el pasado verano en manos de un ministro Montoro que apretó aunque no llegó a ahogar. Se ha logrado una minoración de la deuda municipal y un superávit presupuestario que, sin ser la solución inmediata a los males de esta ciudad, al menos no ha desbocado el caballo de las cuentas y ha demostrado cierta contención en esta materia.

El gobierno de Mamen Sánchez ha continuado en la senda de las políticas sociales y de ayudas dentro de un cierto orden a aquellos colectivos que más lo demandan. Ello le ha granjeado en ocasiones algunas protestas de quienes le apoyan al entender que son ayudas aún escasas. A Ganemos e IU les ha tratado de contentar con muchos gestos, insuficientes para estos grupos, casi siempre enfocados al apoyo a las minorías y a la memoria histórica, con especial inquina hacia el legado de algunos apellidos. No los ha contentado como esperaban, les ha dado algún 'caramelito' y poco más a sabiendas de que la todavía marca de Podemos en Jerez y la coalición de izquierdas nunca descabalgará al PSOE en favor del PP. Esa ha sido la verdadera fuerza de los socialistas este mandato y prorrogarla cuatro años más era el plan hasta que se produjo el cataclismo del 2-D.

Eso fue lo que, en el lado contrario, se encontró el PP jerezano hace unas semanas. Entregado el relevo a Antonio Saldaña, cuya campaña se ha conocido sobre todo por sugerir un 'Jerez CaPPital', entregar lavadoras de segunda mano y proponer la zambomba como emoticono en Whatsapp, este partido vuelve a estar en las quinielas para gobernar la ciudad. Los populares, con María José García-Pelayo en el Congreso y alejada del día a día municipal, emprendieron tras la nominación de Saldaña (fuera del Parlamento andaluz ya) una nueva etapa sobre la que cayó como una losa la pérdida del Gobierno de España tras la moción de censura de Pedro Sánchez. Para colmo, la renovación interna que se vivió tras la salida de Mariano Rajoy no contó con la participación expresa de los populares jerezanos, que primero apostaron por Dolores de Cospedal y más tarde por Soraya Sáenz de Santamaría, ambas fuera del partido en estos momentos.

Habrá que ver hasta qué punto el apoyo casi incondicional al gobierno de Mamen Sánchez por parte de Ganemos e IU pasa factura a estas siglas. O las que queden, pues aún se desconoce si volverán a concurrir en Podemos bajo esa agrupación de electores, si lo harán por separado Ganemos y Podemos, y si Podemos e IU se presentan como Andalucía Adelante a las municipales.

La alcaldesa y su equipo estarán pendientes de estos movimientos pero también de la política de su partido a nivel regional y, sobre todo, nacional. Mamen Sánchez, que siempre ha presumido de su cercanía a Pedro Sánchez por encima de Susana Díaz cuando ambos han competido entre sí, se expone (como muchos alcaldes socialistas) a que el Gobierno central atine o no en sus decisiones, sobre todo aquellas que, como la gestión de la crisis en Cataluña y los apoyos de grupos anticonstitucionales, ha pasado factura a estas siglas. Porque sus cuatro años que van tocando a su fin no han sido los del despegue esperado de Jerez (la apertura de industrias sigue siendo la asignatura pendiente) pero tampoco un desastre para una ciudad que ha seguido funcionando, no sin dificultades, porque posee una extraordinaria fuerza de marca (gobierne quien gobierne), eso sí, no lo suficientemente aprovechada.

Vimos unas elecciones autonómicas muy influenciadas por decisiones de ámbitos superiores y volveremos a verlo en las municipales, por mucho que el factor personal influya en el voto. Jerez no se fue a pique hace casi cuatro años y la maquinaria municipal, a pesar de las tensiones sindicales que siempre han existido, ahí sigue cada día funcionando a veces con mayor o menor acierto. Pero todo ello, a lo que no hay que restar mérito, puede acabar siendo insuficiente en estos tiempos de cambios y constante volatilidad del voto.

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