Javier Sánchez Rojas. presidente de la CEC y de la Cámara de comercio de Jerez

"Esta ciudad aislada no es nada"

  • El martes será investido con el primer Premio Día de Andalucía en Jerez, reconocimiento, "que no homenaje" a su trayectoria y buen hacer

  • Su receta es humildad, esfuerzo y trabajo

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-¿quién es Javier Sánchez Rojas?

- Un jerezano de la barriada de La Plata, educado en el colegio de La Salle, hijo de pequeño empresario y que tiene el honor de presidir a los empresarios, a los que le brindo, por cierto, este premio o esta distinción, que es de mi familia y de todas las empresas de Jerez.

-Jerezano, de La Plata... ¿El origen marca?

-Uno no elige donde nace, te lo eligen. Lo que no soy, o no me siento, es un jerezano chauvinista, exclusivo o excluyente, que no sé si los hay. Es como me siento y el hecho de ser jerezano es un accidente, pero Jerez es una ciudad de un tamaño medio, de un tamaño humano como lo llamo yo, una ciudad que tiene liderazgos claros en muchas cosas, aunque mi leitmotiv de vida es integración y sumar, no distinguir y dividir. Por tanto, estoy encantado de ser de Jerez y voy como jerezano donde haga falta, pero sin exagerar.

-¿Qué significa este premio?

-Ha sido una sorpresa. Estaba en la junta directiva de la CEOE -la patronal andaluza de los empresarios- cuando recibí la llamada de la alcaldesa, a la que agradezco, como a su equipo de gobierno, esta distinción. Descolgué pensando que me iba a plantear algún tema de la ciudad, que puede ser marrón, verde o azul, porque hay veces que son marrones en el sentido de problemas y otras veces son propuestas. Afortunadamente salió cara, me dijo que había sido elegido para tal y, por tanto, fue una sorpresa agradable. Me llevo esa satisfacción y me empiezo a acordar de mi familia, con la que quiero compartir la noticia, por lo que antes de volver a la reunión se lo cuento a mi mujer y a mis hijas.

-Es un premio a la trayectoria, que por cierto suena muy mal, y al buen hacer.

-Cuando me enfrié se me vino encima lo de la trayectoria. Le cuento una anécdota. Me llama alguien y me dice que ha leído que me dan un homenaje, pero que yo sepa no estoy malo y me queda mandato, por lo que no es un homenaje. Pero lo de la trayectoria es porque como esto va tan rápido, te das cuenta de que ya llevas un montón de tacos de almanaque detrás, no sólo de trayectoria vital sino de la profesional, y creo que ese es uno de los méritos por acumulación. Y en lo del buen hacer, agradezco la opinión del jurado. Esto es como todo, habrá división de opiniones porque seguro que hay mucha gente que tiene una trayectoria mejor y más intachable que yo, sin lugar a dudas, aunque a lo mejor no tengan la notoriedad que puede aportar la parte pública de mi cargo. Tengo visibilidad porque he hecho y hago una representación institucional de los empresarios y por tanto una parte importantísima de este premio es de los miles de empresarios de Jerez que todos los días hacen lo imposible por sobrevivir y por crear riqueza y empleo. Que sea yo es lo menos importante.

-Se habla mucho del potencial de Jerez y poco de sus bondades...

-No me gusta hablar de potencial, El que habla de potencial está reconociendo que nos queda por hacer, y aunque nos queda por hacer, también hay muchísima realidad. Esta ciudad es líder en muchos temas, por supuesto en todo lo que tiene que ver en industria agroalimentaria, y no sólo en vino. Por ejemplo, está la azucarera, porque en esta ciudad se produce casi la mitad del azúcar de España, pero algunas veces todavía decimos que nos genera molestias la fábrica. Pues bendita molestia esta que supone valor añadido y un montón de puestos de trabajo. Esta ciudad es grande, vivible e invertible, pero quizás le reproche que no puede ser cabeza de león de todas las cosas. Esta ciudad tiene que salir adelante y lo va a hacer, apoyada y amparada en el resto de la provincia. Esta ciudad aislada no es nada y tiene mucho que aportar al desarrollo y al crecimiento de la provincia.

-Y en el plano personal, que le gusta de Jerez

-Me gusta el tamaño humano, del que he hablado antes; me gusta el centro histórico; la copa del mediodía, aunque no pueda disfrutarla muchos días; la forma de ser, pues no noto cuando hay un portuense, un isleño o un olverense en el grupo cuando estoy de copas. Somos más permeables que todo eso. Me gusta la ciudad, su centralidad, su ubicación, el ser cruce de caminos y ese mestizaje y esa mezcla histórica de una ciudad que ha sido históricamente destino de inversiones, algo que nos ha ido enriqueciendo. Por otra parte, no veo que la ciudad tenga nada especial que no puedan tener otras, pero me gusta mi ciudad y, sobre todo, que a 15 minutos andando de donde vivo tengo todo. Eso es un bien escaso en la vida moderna.

-Algo se ha avanzado en la integración de Jerez en la Bahía.

-Se han dado pasos importantísimos y hay avances clarísimos. Una de las cosas que más unen a las personas y las acercan son las infraestructuras. La Jerez-Los Barrios, la autovía con Cádiz el segundo puente... Que un jerezano se plante en el centro de Cádiz en 25 minutos, que es casi menos tiempo que el que se tarda en cruzar Jerez, integra y creo firmemente en eso. Hay muchos jerezanos que trabajan en Cádiz o en El Puerto, pero siempre estamos con las cifras de paro locales. Las estadísticas son locales, pero el mundo de la economía, la creación de empleo y de la empresa es global.

-¿Por qué le gustaría ser recordado? Vaya, ya estamos otra vez con lo mismo de la trayectoria.

-No, no, no. A mí me gustaría ser recordado sólo por mi familia. Uno no hace las cosas para que lo recuerden, al menos yo. No sé tener poses. Los que me conocen saben que soy transparente. Se me nota cuando estoy bien y cuando no. Soy directo y franco, para lo bueno y para lo malo. No hago las cosas por pose o por esperar un reconocimiento. He tenido la suerte de que este premio me llegue, pero quiero dejar claro que no soy nadie sin mi educación, sin mis padres, sin mis hermanos, sin la familia que he creado, sin mi mujer, que es mi jefa de comunicación, porque tengo a la mejor periodista que conozco del mundo, y sin mis hijas, mi entorno y mis amigos. Eso es lo que de verdad me importa. Hay una frase que me gusta mucho aunque no sé de quien es, que dice que el éxito sólo está antes que el trabajo en el diccionario. Es una frase redonda. El éxito, de tenerlo, te llegará una vez que hayas hecho el trabajo. Y no quiero que suene a petulancia, pero se puede interpretar como un éxito que te reconozcan.

-¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los jerezanos con motivo de este premio?

-No me creo modelo de nada y simplemente transmito mi receta, que es lo que me enseñaron; humildad, esfuerzo y trabajo. También pienso que en Jerez nos hace falta un subidón de autoestima, una de las cosas que más nos está costando recuperar de la crisis. Como ciudad nos lo merecemos. Las ciudades, según el diccionario, no son más que la suma de una ubicación de personas que generan un sistema de vida. No vale quejarse ni echar la culpa a otros. Todos tenemos que ser capaces de dar a nuestra sociedad más de lo que recibimos. Esa combinación de pueblo-ciudad que tiene Jerez me encanta, aunque algunos paisanos me miran mal cuando digo pueblo, pero que se vayan al diccionario, porque ciudad y pueblo son lo mismo. Me encanta ser de pueblo, de un pueblo grande, y Jerez es un pueblo grande y también una ciudad pequeña. Las dos cosas definen bien a Jerez.

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