Jerez

Cada piso en alquiler que sale en Jerez tiene cuatro aspirantes a hacerse con él

  • Pese a la altísima demanda los precios apenas se han incrementado un 10%

  • De media se pagan 400 euros por un piso de dos dormitorios y 500 por uno de tres

Una joven pasa ante el escaparate de una inmobiliaria repleto de ofertas de venta y alquiler. Una joven pasa ante el escaparate de una inmobiliaria repleto de ofertas de venta y alquiler.

Una joven pasa ante el escaparate de una inmobiliaria repleto de ofertas de venta y alquiler. / Aranda

Jerez es una ciudad deficitaria en oferta del alquileres. Tanto es así que por cada inmueble que sale en alquiler hay al menos cuatro personas dispuestas a entrar en el mismo pagando la cantidad de dinero asignada por el casero. Así lo asegura José Luis Romero, de la inmobiliaria City 10.

Según este experto del sector, para que la ciudad de Jerez tuviera una oferta más o menos acomodada a las necesidades de alquiler que se exigen en la actualidad la oferta actual debería al menos triplicarse, es decir, multiplicar por tres el parque de viviendas que están en dicho régimen.

En estos momento, y pese a la altísima demanda existente, “Jerez se está comportando y los incrementos de precios de los alquileres han sido mínimos, manteniéndose en el entorno de un 10%. Es algo contra natura”, ya que en cualquier otro lugar los precios se habrían disparado de una forma brutal. Este incremento se puede considerar escaso si se tiene en cuenta la ya referida demanda, la cual como ha quedado destacado en enorme.

En lo que se refiere a la política de precios que actualmente se dan en el sector del alquiler cabe destacar que hacerse en la actualidad con un piso de dos dormitorios viene a costarle al arrendatario unos 400 euros mensuales, mientras que si el piso tiene tres dormitorios la cifra sube, tampoco excesivamente, hasta los 475 o los 500 euros.

El perfil del demandante, informa José Luis Romero, es el de una persona con trabajo remunerado de quienes se ha dado en llamar como ‘mileuristas’.

“Si a estas personas se les pide un alquiler de, por ejemplo, 600 euros no hay forma de que pueda sostenerse económicamente a lo largo del mes. Es por ello que en multitud de ocasiones quienes optan al alquiler son varias personas de las mismas condiciones económicas que deciden compartir el piso”. Pero si hay algo que está claro en Jerez es que “lo que sale en alquiler se alquila”.

No en vano fuentes de este periódico han sido testigos recientemente de cómo al menos cinco personas se interesaban por el mismo alquiler debiendo la inmobiliaria informarles que tendrían acceso al mismo “en caso de que las personas que les antecedían en la lista de espera renunciaran al mismo”.

Desde otro punto de vista, José Luis Romero, de City 10, destaca a este periódico que los esfuerzos de las administraciones públicas durante años estuvieron centrados en la construcción de Viviendas de Protección Oficial, las conocidas como VPO, “cuando quizás dichos esfuerzos hubieran tenido una mayor repercusión social si dichas viviendas, en vez de destinarse a la venta, se hubieran destinado al alquiler de las mismas con el preceptivo control de las Administraciones a este respecto”.

De otro lado, el anuncio del Gobierno de la nación de establecer medidas de control en el precio de los alquileres de las viviendas no es precisamente bien recibido por el sector.

Ayer mismo, el máximo representante de la inmobiliaria Idealista calificaba dicha iniciativa como “una bomba atómica” dirigida al corazón del sector. José Luis Romero entiende lo mismo. Considera que se trata “de un ataque al libre mercado”. Además, entiende que la ejecución de un plan de estas características supondría “un enorme trabajo para los ayuntamientos. No en vano hay zonas de las ciudades donde el precio de un alquiler se dispara sencillamente con cruzar de acera”. A este respecto cita por ejemplo el caso de los barrios del Polígono de San Benito y Montealto. “De otro lado los municipios necesitarían de unas herramientas para fijar precios que hoy en día no disponen, pues dichos estudios deberían ser absolutamente exhaustivo para determinar precios”.

En otras palabras, Romero entiende que, además, “se trata de un ataque contra el libre mercado que tendría consecuencias funestas para el sector”. Desde su punto de vista profesional lo que se lograría a este respecto sería que “la inversión se retrotrajera y que lo poco que quedara en el mercado se disparara de precio”.

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