ciudad. 60.000 personas pidieron la absolución del alcalde tras aquel "la justicia es un cachondeo"

El día que Jerez se echó a la calle

  • 30 años de la mayor manifestación de las últimas décadas

  • Fue en favor de Pedro Pacheco

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Para bien o para mal, la trayectoria política de Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez, cambió con la frase: "La Justicia es un cachondeo". Ocurrió tras conocer la decisión de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Territorial de Sevilla, en la que se anulaba el derribo de parte del chalet de Bertín Osborne. Primero porque a partir de ahí su popularidad aumentó hasta fines inimaginados, y segundo porque, se quiera o no, aquel famoso "la Justicia es un cachondeo" ha marcado su vida. Es más, son muchas las voces que consideran que aquello aún le pasa factura a día de hoy.

Aquellos lodos trajeron estos barros y Pacheco se sentaría por primera vez en un banquillo un 5 de diciembre de 1986, un año y diez meses después de pronunciar aquellas afirmaciones en las que, al margen del "cachondeo" que llegó a ser lo más popular, lo más grave, judicialmente hablando, estaba en las "connivencias y complacencias entre el abogado de Bertín Osborne y los jueces", a las que hizo referencia en sus declaraciones.

Tras siete horas de juicio en la Audiencia de Sevilla, la sentencia se conoció el día 9 de diciembre, condenándose al alcalde de Jerez a seis años de inhabilitación y dos meses de arresto. "Algunos se frotan las manos porque creen que han cazado al oso", dijo instantes después de conocer el veredicto. Pacheco insistió en que "es de justicia que caiga el chalet de Bertín" y adelantó que recurriría la sentencia ante el Supremo.

Fue aquel un momento histórico porque a partir de ahí una ciudad poco acostumbrada a los movimientos comenzó a bullir. El entonces primer teniente de alcalde, José Luis Valle, pidió a los jerezanos "que se manifiesten en solidaridad con el alcalde", un llamamiento que pronto tendría sus resultados.

Un día después, una asamblea en la que tomaron partes todos los estamentos sociales de la ciudad, desde sindicatos a asociaciones vecinales, decidió convocar una manifestación contra la condena de Pacheco. El día 11 las calles amanecieron con pintadas. "Justicia para Pacheco", "la Justicia es una falsa" y "Pacheco, el pueblo te apoya", un ejemplo más de que en ese momento se cocía algo mayor.

La noticia había traspasado las fronteras de la ciudad como demostraban las continuas referencias a ella en diferentes medios de comunicación a nivel nacional. Así, el famoso 'Sermómetro' del programa de Iñaki Gabilondo en la Cadena Ser arrojaba otro dato. 5.989 llamadas criticaban en aquella sección del programa la sentencia a Pacheco, por unas seiscientas en contra. Por comunidades, Euskadi, Aragón y Madrid, además de Andalucía, eran las que más apoyo mostraron hacia el alcalde y la sentencia dictada.

No fue el único respaldo. A nivel nacional, periodistas como Pedro J. Ramírez, entonces director de Diario 16, o literatos como Camilo José Cela (que incluso llegó a reflexionar sobre la etimología de la palabra 'cachondeo') calificaban de desproporcionada la sentencia. El arrope vino también desde todos los sectores de la sociedad, desde alcaldes de localidades cercanas hasta artistas y personalidades relacionadas con la cultura.

La plataforma cívica creada en torno a la defensa de Pacheco anunciaba el día 11, tres días después de la sentencia, una manifestación que recorrería las calles de la ciudad el día 14. Desde el Ayuntamiento se partiría hacia Diego Fernández Herrera, Las Angustias, Corredera, plaza del Arenal, Larga, Porvera, Lealas, La Plata, dirección a la carretera de Trebujena, para volver por San Benito hasta llegar a los juzgados donde la comitiva sería recibida por los sones de la Banda municipal de Música. Además, se acordó que la manifestación se haría con las bocas amordazadas y con parodias.

La totalidad de barriadas de la ciudad, a través de sus asociaciones, respaldarían el movimiento, desde clásicas como Bellos Horizontes, Los Naranjos o el Parque Atlántico hasta las barriadas rurales.

'Por la auténtica Justicia. Jerez con su alcalde' recogían algunos anuncios en prensa y radio convocando al pueblo a la manifestación e invitando a la gente a ingresar en una cuenta todo tipo de cantidades económicas para sufragar los gastos de la misma. La respuesta fue grande, pues se llegaron a recaudar más de tres millones de pesetas, una cifra que en esa época tenía su importancia.

Finalmente, el domingo 14 de diciembre de 1986, Jerez se echó a la calle. Las autoridades competentes cifraron la convocatoria en 70.000 personas, mientras que para la comisión organizadora fueron 60.000. Lo cierto es que la convocatoria resultó todo un éxito, sin duda el más importante en cuanto a actos de este tipo se refiere en las últimas décadas. "Una manifestación que hace historia", recogía uno de los titulares de primera página de Diario de Jerez. No era para menos porque la marcha había superado a la que hasta entonces había sido la más notable en la historia reciente de Jerez. Fue a principios de ese mismo año, cuando el pueblo se volcó en favor de Ruiz-Mateos, congregándose, según cifras policiales, unas 30.000 personas.

Las calles de la ciudad se convirtieron en un río humano con miles de personas apoyando a su alcalde, que según había reconocido días antes estaría "lejos de Jerez" durante la celebración de la misma.

Una pancarta en la que se podía leer 'Jerez con su alcalde, por la auténtica Justicia' abría la comitiva, en la que aparecían personalidades relevantes de la política (como Julio Anguita o el entonces alcalde de Córdoba Herminio Trigo) y la sociedad jerezana. Compañeros de partido, sindicalistas y representantes de las asociaciones vecinales se pusieron al frente de la misma para mostrar así su firme apoyo a Pedro Pacheco. La organización celebró que "ningún color ha politizado la manifestación" y comenzó así su recorrido por la ciudad.

Antes de las doce del mediodía unos 5.000 ya aguardaban a las puertas del Ayuntamiento para comenzar la marcha, muchos de ellos, tal y como habían advertido, con mordazas en la boca.

El número de personas fue creciendo conforme la manifestación avanzaba por las calles de la ciudad. Con el grito "yo también lo creo, la Justicia es un cachondeo", que además se podía leer en las pegatinas que se habían hecho para la ocasión, la marea humana fue recorriendo la ciudad en medio de un gran ambiente. No faltó la ironía y la gracia de la tierra con aquello de 'Bertín, bonito, queremo un chalesito' o 'n martillo y un cincé y tiramos el chalé".

Padres, madres, abuelos, abuelas, niños, es decir, familias enteras se echaron a la calle para arropar a su alcalde en el hasta entonces momento más complicado de su trayectoria política. Nadie quiso faltar en una ciudad a la que le cuesta tanto movilizarse, de ahí la relevancia del acontecimiento.

Los actos llegaron hasta el Circuito de Jerez, donde antes de la celebración del Campeonato de Andalucía, que tenía lugar ese mismo día, los asistentes y responsables de la carrera se unieron a pie de pista, en un acto simbólico, para mostrar su respaldo al primer edil de la ciudad.

La manifestación tuvo varios momentos significativos, entre ellos la entrega en el Juzgado de Instrucción Número 3 de la ciudad del manifiesto realizado por la plataforma cívica, un manifiesto que fue leído instantes antes y que finalizaba con la solicitud de la absolución y con claro "¡Jerez con su alcalde!". Aquello tendría, días más tarde, su pizca de polémica, al entender la Audiencia de Cádiz que el manifiesto contenía "veladas críticas a la Administración de Justicia". Finalmente, el asunto no fue a mayores.

Las movilizaciones no quedarían ahí, ya que desde la plataforma se colocaron puntos de recogidas de firmas en favor de la absolución. Incluso se llegó a plantear enviarlo al Tribunal de Estrasburgo.

"Ha sido un día histórico", afirmaba Pedro Pacheco ya a última hora del día tras haber estado toda la jornada fuera de Jerez.

Días más tarde, el respaldo a Pacheco vino desde el propio colectivo judicial. La Asociación Profesional de la Magistratura, Jueces para la Democracia, Francisco de Vitoria, Progresista de Fiscales y la Asociación de Fiscales anunciarían públicamente en Sevilla que la sentencia condenatoria era "dura y desproporcionada".

La historia ya sabemos cómo terminó, es decir, con Pacheco victorioso y absuelto y un litigio que se prolongó en el tiempo durante años con capítulos y capítulos (hasta que finalmente la planta del chalé fue derribada ya bien entrado el siglo XXI), y múltiples declaraciones que quedarán en las hemerotecas. "Ese se cae aunque tenga que hacerlo yo a cabezazos", dijo el alcalde. "Una buena cabeza puede ser más eficaz que una piqueta" o "Pacheco es un cabezón y un chulo", que afirmó Bertín.

De cualquier forma, el cantante ha reconocido en más de una ocasión que "no guardo rencor" a Pedro Pacheco. Es más, cuando hace ahora dos años se confirmó la condena que mandaba al ex alcalde a prisión, reiteraba que "entiendo que en su caso se han pasado (...). Lo que le achacan a él es la millonésima parte de lo que se le achaca a otros rateros que sí tenían que estar y no están. Lamentablemente hemos descubierto que España es un país de rateros. Parece que cada vez que llega alguien a un puesto público están esperando a ver lo que pueden trincar, y si no es verdad es la sensación, y es lo peor que puede tener un ciudadano", afirmaba con contundencia.

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