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Nada nos puede ir mal

Nada nos puede ir mal.

Nada nos puede ir mal.

Aún no había empezado a leer el nuevo libro de mi queridísimo amigo, músico y escritor Juan Carlos León, cuando quedé impresionado al conocer su fabuloso título: Nada nos puede ir mal (Ed. West Indies). El título es, sin duda, un poderoso mantra. Una autoafirmación tan poderosa como el hecho de asegurarnos a nosotros mismos que somos más fuertes que cualquier problema antes de enfrentarnos a él.

Nada nos puede ir mal es una inquietante historia sobre cómo sus personajes se enfrentan a la adversidad, utilizando todas las herramientas posibles para dejar atrás las secuelas psicológicas y mirar con fuerza hacia delante.

La presentación de este libro, justo al inicio de este nuevo curso escolar 2021-2022, seguro que no es fruto de la casualidad. Un curso, éste, en el que empezamos a superar, probablemente, una de las adversidades más graves a la que se ha enfrentado la humanidad a lo largo de toda su historia. Un curso en el que todos podríamos gritar al unísono ¡Nada nos puede ir mal!, con el deseo implícito de que todo vaya bien o, al menos, lo bien que nos iba antes de la condenada pandemia.

Siguiendo este deseo, son muchos los proyectos y programas que se inician cada año desde las distintas áreas de trabajo implicadas en la educación. Disponemos de programas que se centran en las intervenciones con los alumnos, actividades para la adquisición de los conocimientos propios de cada curso escolar, actividades o talleres que se proponen mejorar la competencia social o las habilidades para una buena gestión de las emociones o, entre otras muchas más, actividades relacionadas con el deporte que resultan tan importantes para el desarrollo de una buena autoestima y de una vida saludable.

Sin embargo, con estas intervenciones realizadas exclusivamente con el alumnado difícilmente evitaremos la aparición de problemas de adaptación a nivel personal, social, académico o familiar. Y es que, la superación de las numerosas dificultades a la que los alumnos tienen que enfrentarse a lo largo de cada etapa educativa, requiere de una intervención algo más amplia.

Por ello, a lo largo de este curso, además de hablaros de estas actividades más dirigidas al alumnado, pondremos especial interés en informar sobre aquellas actividades que se centran tanto en maestros y profesores como en la familia, los otros dos pilares básicos del proceso educativo.

Sin duda, el objetivo fundamental de la educación sería instaurar unas creencias en los menores que les permitan confiar en sus habilidades para conseguir ser independientes y llegar a desarrollar una vida plena, a pesar de todas las dificultades que puedan encontrar en el camino. La persistencia en ese camino es una de las claves del éxito y las habilidades para superar las dificultades es la forma de conseguirla.

Como siempre, a lo largo del curso, estaré encantado de resolver cualquiera de vuestras dudas en mi correo jmgutierrez@psicologiadiez.com. Deseo que en este nuevo curso nada os vaya mal.

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