Educación | Psicología El maestro en la gestión de la incertidumbre. ¿Faus qué?

Fille Frisée Fille Frisée

Fille Frisée

Con esta pregunta podría sorprendernos cualquier alumno y puede que algún que otro maestro si le habláramos de Fausto. Fausto era un anciano muy inteligente que disponía de un conocimiento enorme, sabía casi de todo, pero no lograba comprender ciertos misterios de la vida. El famoso personaje creado por Goethe en 1808, en lugar de disfrutar de todo lo que sabía, no conseguía superar su falta de conocimiento sobre el sentido de la existencia y decidió acabar con su propia vida.

La música también ha recogido en numerosas ocasiones las dificultades para gestionar la incertidumbre sobre el sentido de la vida, como hiciera el conocido grupo musical Queen en su magistral 'Bohemian Rhapsody'. En esta ocasión, el protagonista es un chico que se cuestiona si esta vida es real o es producto de su imaginación y que, al igual que Fausto, decide poner fin a su vida pensando en que el viento seguirá soplando de todas formas (anyway the wind blows).

Mi intención, al referirme a estos dos gigantes de la literatura y la música, es reconocer la importancia de tener una dirección o unos retos en la vida que nos ayuden a darle sentido y a saber lo que queremos hacer cada día. Para esto, la educación desde las edades más tempranas va marcando retos que ayudan a los alumnos a seguir un camino, retos que les aportan seguridad y confianza. Este camino ayuda a reducir las dudas y los temores y ofrece la oportunidad de conseguir los primeros triunfos derivados de la actividad escolar. Pero la educación, con independencia de la participación indispensable de la familia, se materializa en los maestros y maestras que cada día tienen preparado ese camino por el que tienen que avanzar sus alumnos. Esta actividad tan esencial, no tendría que ser reconocida sólo por la sociedad y las administraciones, sino que en primer lugar y por encima de todo, son las propias maestras y maestros quienes han de ser conscientes de la importante labor que realizan, revisando cada día que los alumnos sigan por un camino que les conduce a ser fuertes frente a la adversidad y frente a la incertidumbre.

Pero, no es sólo en la infancia cuando necesitamos gestionar las inseguridades y temores, necesitamos mejorar en estas cuestiones a lo largo de todas las etapas vitales. Ya en la edad adulta, en un famoso libro titulado 'El hombre en busca de sentido' (FranK, V., 1961) el mismo autor describe su experiencia en un campo de concentración nazi y cómo, gracias a su firme intención de describir lo ocurrido cada día para luego publicarlo, había conseguido sobrevivir.

En este sentido, el Centro Sanitario Psicología Diez, creó hace unos años un protocolo de intervención y apoyo para que los propios maestros y maestras encuentren sus retos personales, puedan hacer una valoración positiva de su actividad laboral, gestionar y regular sus emociones en los momentos difíciles, disfrutar de la posibilidad de ayudar a los demás a encontrar un sentido a sus días y, sobre todo, para que puedan gestionar el estrés derivado de las grandes dificultades por las altas cargas de trabajo, por el exceso de alumnos con necesidades educativas especiales, por el rigor de los protocolos sanitarios que tienen que seguir cada día, por su implicación en el aprendizaje de nuevas tecnologías y por un centenar de cosas más que llevan a cabo diariamente. Es una buena opción para ayudar a estos profesionales indispensables a que se encuentren un poco mejor y, así, si los maestros y maestras están bien, todos estamos un poco mejor.

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