Ciudad

En las entrañas de las aguas jerezanas

  • Aquajerez abrió ayer sus puertas para explicar a fondo cómo funciona el servicio que realiza. Su gerente, Enrique Reina, destaca que "gracias al trabajo de equipo se consigue que cada día del año salga agua del grifo".

La sociedad que gestiona el agua en Jerez, Aqualia, abrió ayer las puertas de sus instalaciones para mostrar su patrimonio, que aúna tanto una riqueza histórica como técnica. En la depuradora del polígono El Portal, junto al Guadalete, se ubica el sistema de telecontrol en el que los ingenieros y técnicos se sitúan frente a un mapa virtual de la red de abastecimiento a través del que estudian el estado de las tuberías, el alcantarillado o el servicio que reciben los usuarios. Para explicarlo estuvo ayer presente en la propia oficina el gerente de Aquajerez, Enrique Reina, escoltado por los responsables de los departamentos que permiten algo que a primera vista resulta muy sencillo: “Que los jerezanos vean que el agua sale del grifo cada día gracias al trabajo de todas las personas que desempeñan su labor en Aqualia, responsables y operarios que realizan un enorme trabajo de equipo”. 

Se dice pronto, pero la gestión implica 869,80 kilómetros de tuberías que sirven a 76.525 tomas generales de usuarios. La mayor parte del líquido proviene del embalse de los Hurones, aunque aún continúa distribuyéndose para el centro de la ciudad el agua del histórico manantial del Tempul. En total, al año se distribuyen 16 mil millones de litros, ni más ni menos. En El Portal, los operarios toman nota de cualquier anomalía en la red. Primero, en base a desviaciones del consumo. Sobre la una de la tarde y sobre las nueve de la noche los usuarios suelen aumentar su gasto hídrico, mientras que es poco antes de las seis de la madrugada cuando  la demanda tiende a cero. “Si vemos que en un sector de los 52 en los que se distribuye la red existe alguna diferencia, nos ponemos a buscar si hay fugas”. Ahí se suma el trabajo del aparataje que a lo largo de la ciudad posee Aqualia, unas pequeñas máquinas que estudian el comportamiento de las aguas prácticamente calle por calle, que revela desde los niveles de presión hasta la cantidad.

Una de las cosas de las que presumen en Aquajerez es del bajo volumen de agua no registrada, lo que indica que el servicio se encuentra “bastante optimizado, con un ANR sólo del 15%. Sinceramente, esto se lo decimos a cualquier capital europea y no se lo creen”, resalta Reina. Dentro del ANR se agrupan todos los litros que se pierden por fugas pero también los que los contadores particulares no señalan, y en Jerez este ratio desciende a una ‘pérdida’ de sólo 15 litros de cada 100. En la planta de El Portal también se controlan cuestiones como el efectivo funcionamiento del alcantarillado. Cada inicio de la temporada de lluvias, allá por septiembre, algunas calles del centro se acaban anegando. “Hay que pensar en cuánto costaría esta reforma al Ayuntamiento y si cortar el centro durante todo el tiempo que durasen las obras merecería la pena”, explicaron los responsables de la empresa.

Otro de los puntos más interesantes es el cuidadoso proceso por el cual se analiza la calidad del agua. Es en un laboratorio ubicado en la salida de Jerez hacia la costa Noroeste donde Aqualia impone un sello de aptitud a muestras aleatorias de los grifos de dos centenares de municipios entre Andalucía y Extremadura. “No hay otro laboratorio de estas características en toda la provincia”, destaca la jefa de las instalaciones, Cristina Hidalgo. Cada muestra se somete a reactivos químicos que revelan cualquier anomalía. Así se puede comprobar si existen filtraciones de tuberías salientes, algo que señalaría partículas de ‘E coli’, o si existen minerales . 

Este laboratorio cuenta cumple con exhaustivos requisitos para evitar que los positivos se ocultasen por interés. “Nosotros desconocemos a qué agua pertenece cada muestra”, como si de una cata a ciegas se tratara. “Por aquí pasan tanto las aguas de Aqualia como de municipios de cualquier lugar que confíen en nosotros para analizar su red, nosotros damos los resultados de cualquier forma”.Todo ello, además, se une a los propios análisis que realiza Sanidad por su propia cuenta. “Yo misma prefiero el agua del grifo a la embotellada, porque el producto del supermercado no pasa tantísimos controles como pasa la que sale del grifo”, remacha Hidalgo.

Pero la instalación que Aqualia exhibe con más orgullo es su joya de la corona, la vasta estructura subterránea de Tempul, situada en un extremo del actual Zoológico inaugurada en 1869. “Para nosotros, conservar esto en buen estado prima sobre cualquier criterio económico.Somos los responsables temporales de esta joya”, abunda Aurelio Madroñal, jefe de mantenimiento de la red de Aqualia en Jerez. El aspecto de los dos depósitos de agua que sirven a la población del centro de Jerez desde hace un siglo y medio presentan un aspecto majestuoso. 

De hecho, gracias al brillante trabajo realizado en las últimas décadas, aún se mantienen intactas varias partes de la instalación que aquellos ingleses que vinieron a poner en marcha sus bodegas construyeron, con sus tornillerías de hierro fundido o sus enchufes hídricos revestidos con cordón de plomo para que la presión de los 21.000 metros cúbicos de agua que almacena hoy el Tempul aguanten la presión, repartidos en 3.000 metros cuadrados de galería. Dicho de otro modo, 21 millones de litros. “Es increíble lo que hicieron tantos años atrás con las herramientas que tenían, este es un gran patrimonio de la ciudad”, señala Alfonso Lorenzo, del departamento de Proyectos y Planificación. Hoy, en Aqualia continúan dignos sucesores de aquellos pioneros de la red de abastecimiento, que permiten que, como decía Reina, casi sin pararse a pensar en todo el trabajo que conlleva, de los grifos de Jerez siga saliendo el líquido elemento. 

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