Los obispos de Jerez

El episcopologio diocesano suma su cuarto prelado en 41 años

  • Asidonia-Jerez superará las cuatro décadas de vida a finales de mes, un recorrido en el que la diócesis ve crecer la relación de prelados que, antes y ahora, siguen y seguirán afianzándola

  • Tres obispos han pasado por Jerez, que en breve recibirá al cuarto

  • Todos tienen alma andaluza, dos fueron ordenados aquí y otros dos portaban ya la mitra

  • Dos han fallecido, Bellido y Del Río

Bellido Caro dando el relevo como obispo a Del Río Martín en marzo de 2004.

Bellido Caro dando el relevo como obispo a Del Río Martín en marzo de 2004. / Pascual

Bellido Caro Bellido Caro

Bellido Caro

Rafael Bellido Caro    1980-2000

El primer obispo que tuvo la diócesis y, del mismo modo que sucede con el recién nombrado José Rico, tomó posesión de la diócesis, creada en 1980, siendo prelado desde 1973.

A don Rafael le tocó la durísima tarea de poner en pie la nueva diócesis, labora en la que se encontró con algo del camino hecho por sus predecesores, prelados como Del Val Gallo o Cirarda Lachiondo, que fueron antes que él obispos residentes en Jerez.

De los 20 años que estuvo al frente de Asidonia-Jerez, mucho se ha analizado sobre su acción pastoral y de esas dos décadas fundamentales para la incipiente Iglesia local. No fue persona ambigua en la gestión. Bellido Caro fue muy humilde, rechazaba la ostentación algo que se concluía cuando se entraba en su pequeño despacho amueblado con una mesa de oficina de metal, muy común, su máquina de escribir, un magnetofón y un sencillo sillón; una foto de san Juan Pablo II tras él, una metopa de los Scouts, un dibujo retrato de su madre y una concesión a la riqueza artística, una Virgen de los Reyes en un fino trabajo de orfebrería, regalo de las cofradías de Sevilla.

Dejó sensaciones agridulces, según se mire desde el clero o el pueblo. Su relación más tensa y al mismo tiempo también fraterna, como un padre llevando de la mano a un hijo al que le queda mucho por aprender, fue con el mundo de las hermandades, entidades vertebradoras antes y ahora de una sociedad que en su pertenencia al seno eclesial aportaba la gran masa del pueblo.

Tal vez éstas, y el paso del tiempo confirma este extremo, no entendieron que el prelado quería que aprendieran y dejaran atrás malas prácticas o vicios importados que alejaban al mundo cofrade del seno de la Iglesia. Tal vez fuera el terreno donde más sufrió pero también donde más alegrías le reportó. Similares batallas tuvo que lidiar en otros ámbitos más internos de la Casa de la calle Eguiluz. Y la alegría, como se leía en su lema episcopal, junto a la caridad -una fuente inagotable para él de inspiración y acercamiento a Dios- fueron santo y seña de dos décadas en la que nos enseñó sencillez: en las personas, en la vida y en las cosas de Dios.

Del Río Martín Del Río Martín

Del Río Martín

Juan del Río Martín   2000-2008

Tan sólo ocho años estuvo como pastor en Jerez. No llego ni a una década, pero vaya ocho años plenos de acción, gestión y una pastoral integradora, abierta tanto en la dirección interna como en la externa. Clero y pueblo. Su repentino fallecimiento, el pasado 28 de enero por el Covid, dejó consternada a una Iglesia local que le echaba mucho de menos incluso desde que asumió el arzobispado castrense en junio de 2008.

A Juan del Río Martín se le pueden adjudicar muchos logros como la nueva Casa de la Iglesia, que se lo llevó al palacio Bertemati, liderando la restauración de este inigualable inmueble y dejando al margen el proyecto de ubicarlo en la plaza de las Angustias pese a que Bellido Caro dio los primeros pasos.

También creó el Instituto Superior de Ciencias Religiosas -ISCRA-, de la mano de la Universidad de Salamanca. Estos dos ejemplos ponen bien a las claras el interés de Del Río por dotar a Asidonia-Jerez de unos elementos que le dieran fortaleza y acentuaran el nuevo carácter que imprimió a su estancia en la ciudad.

Pero solo fueron ocho años, un periodo en el que gobernó y dejó trabajar. Ordenó múltiples frentes como el de la caridad renovando e inspirando la gestión, las hermandades a las que dotó de una ‘ley’ propia... Pero era una realidad callada y temerosa de ser propagada en voz alta que el magnífico prelado duraría poco en Jerez.

Su formación y ‘hechuras’ los situaban en otras responsabilidades. Y así fue. Su marcha a Madrid y toma de posesión como arzobispo castrense llenó de orgullo a la Iglesia de Jerez pero que lloraba para sus adentros la pérdida de tan valiosa persona y pastor. Una pena que en sus muchas venidas a Jerez, donde su lugar predilecto para alojarse era en la Cartuja con las Hermanas de Belén, huyera del foco mediático y social máxime si tenía relación con la vigente acción pastoral diocesana. Sin más explicaciones.

“Cree y confía en los Misterios que Dios nos da”, solía decir a quienes a él acudían con dudas y entuertos de Fe. “Soy Juan”, dos sencillas palabras que abrieron su homilía como nuevo obispo, definiéndolo ante el pueblo de Jerez.

Mazuelos Pérez Mazuelos Pérez

Mazuelos Pérez

José Mazuelos Pérez    2009-2020

Tras la marcha de Del Río era de esperar que la ‘corriente’ sevillana hacia Jerez cambiaría. Que recalaría en la ciudad un nuevo prelado de otros lares. No fue así. El 6 de junio de 2009 se anunció a José Mazuelos Pérez como nuevo obispo de Jerez. Llegaba de la ciudad hispalense como canónigo penitenciario y con una formación muy sólida en bioética, siendo un referente en el seno de la Iglesia en esta delicada materia. Incluso fue profesor del ISCRA de Jerez.

Médico de profesión, llegó a ejercer como tal pero le vino la vocación. Con 30 años de edad fue ordenado presbítero. Le fue impuesta la mitra episcopal el mismo día en el que tomaba posesión en Jerez. Su marcha fue el 6 de julio de 2020. El Papa lo envió a la Diócesis de Canarias. Sorprendió la inmediatez con la que se comunicó su traslado. No pocos lo entendieron como un ‘castigo’.

Otros como una promoción al marchar a una sede considerada importante pero con carencias. Los más lo atribuyeron a una respuesta de la Nunciatura a los oscuros en su gestión y formas pastorales que tanto lamentaron no pocos sacerdotes diocesanos que vieron arbitrariedad y favoritismo en el gobierno de su clero.

Evidenció un gran apego al movimiento neocatecumenal, que no ocultó en sus once años de prelado en Jerez, del mismo modo que su vivo interés por las corrientes sacerdotales suramericanas de donde importó a algún presbítero. Hombre afable y bonachón, amante de la tertulia y la cercanía pero desconfiado en su relación con los medios de comunicación. Su empuje en lo que asumía era considerable.

Buen ejemplo fue el empeño de levantar Santiago pese al dineral y casi nulo apoyo público en tamaña empresa. Pero al final con una gran deuda asumida desde el obispado, Santiago se arregló y se abrió. Fue su gran hito en el que pudo recibir las alegrías que en otros ámbitos se le negaban. Ante el pueblo siempre tuvo la mano abierta a sectores como el cofrade y el rociero donde por unas horas dejaba de lado su condición y echaba a andar por las arenas tras el Simpecado.

Este apego por los cimientos de la religiosidad popular local serían el hilo transmisor de una voluntad férrea a un estilo pastoral que le discutían desde no pocos frentes internos y externos. “La Virgen de los Reyes es expresión de universalidad y de evangelización...”, una explicación del porqué esta imagen aparece en su escudo y por la que profesa una honda devoción.

Rico Pavés Rico Pavés

Rico Pavés

José Rico Pavés   2021

Tras cerca de un año de sede vacante, esta misma semana se dio a conocer el nombre del nuevo obispo asidonensejerezano. Primera sorpresa positiva, que la Santa Sede destine a la ciudad a un prelado que en septiembre cumplirá una década como tal.

Otro aspecto en su haber es la amplia formación como teólogo y su predicamento en la Conferencia Episcopal Española. Estamos por tanto ante un obispo con un recorrido hecho en el que tiene además un contrastado reconocimiento. De él se vino hablando desde hace tiempo cuando en este periodo de ‘vacío’ en Bertemati se cruzaban quinielas sobre quién llegaría a la ciudad. El entonces auxiliar de Getafe ha pasado de posible a ser el ‘titular’ de Asidonia-Jerez.

Por cierto nació el día del Patrón de Jerez, San Dionisio, un 9 de octubre. Bonita coincidencia. Se formó sacerdotalmente en el Seminario para vocaciones adultas Santa Leocadia de Toledo. Dicen que el apelativo adultos no es tanto por la edad como sí por la formación que ya tiene el aspirante al sacerdocio, lo que dejaría bien a las claras la buena preparación con la que llegó al seminario.

Allí coincidió con un sacerdote jerezano, actualmente al frente de una parroquia, y en Roma con su predecesor Mazuelos. Es andaluz, de Granada. Ya ha comentado su relación familiar con la provincia donde ha pasado largos periodos. Por lo tanto conoce algo de la realidad eclesial de por aquí donde la religiosidad popular -Cofradías, Rocío, etc.- tanto manda, como da trabajo y mucho con qué ‘entretenerse’ un obispo. Por lo pronto en este frente está encantado.

No ha dudado en tildar como una joya este movimiento y seguro, para sus adentros, sabrá de la movilización que provoca en la juventud lo cofrade, algo que se constituye en un vínculo de estos con una Iglesia desde donde se les demanda. Al mismo es un fuerte nudo de unión que ata a adultos y mayores que evita el desapego a la Iglesia. De esto nada había en Getafe y mucho menos al nivel que por aquí se alcanza.

El Corazón de Jesús por invitación del mismo Jesucristo, tres azucenas por la virginidad de María Santísima, una granada por su origen y el ancla de la esperanza. Son estos los cuatro elementos que componen su escudo y su significado, el que tiene para el prelado de rostro afable, sonrisa sincera y grisáceo cabello.

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