obituario

El hombre que le halló alma al jerez

  • Justo Casas vino a Jerez con 35 años y puso la primera piedra científica del Marco a través del primitivo CIE

  • La crianza biológica bajo velo de flor fue su gran pasión

Justo Casas retira de su biblioteca años atrás un ejemplar de su obra maestra 'La vinificación e Jerez en el siglo XX'. Justo Casas retira de su biblioteca años atrás un ejemplar de su obra maestra 'La vinificación e Jerez en el siglo XX'.

Justo Casas retira de su biblioteca años atrás un ejemplar de su obra maestra 'La vinificación e Jerez en el siglo XX'.

El sector de las bodegas y del Marco de Jerez han perdido a uno de sus grandes hombres, el primero que hizo posible explicar preguntas tan grandes como arriesgadas: ¿Por qué los vinos de Jerez son como son y por qué el jerez no es como otros vinos? Pues a todo ello, a estas incógnitas, halló explicación racional y científica.

Justo Francisco Casas Lucas ha fallecido dejando tras de sí, a sus 97 años, una de las mayores apuestas científicas jamás llevadas a cabo en el Marco. Hoy, a las 9,30h de la mañana, tendrá lugar su funeral en el tanatorio de Jerez.

De su figura cabe destacar que nació en 1920, en la serrana localidad de Guadarrama (Madrid), si bien su historia jerezana debe entenderse siempre acompañada de otra figura largamente recordada: Mauricio González-Gordon, presidente de González Byass hasta su fallecimiento. Fue él precisamente quien le trajo a Jerez cuando contaba 35 años de edad para que se hiciese cargo de un proyecto calificable de I+D cuando este término aún tardaría unas seis décadas en acuñarse. Fue para la creación del Centro de Investigaciones Enológicas (CIE), que era el primer proyecto de estas características que afrontaba una bodega española.

Este licenciado y doctor en Ciencias Químicas logró sus conocimientos tanto en España como en Italia (Specialista en Viticoltura ed Enología). Fue en marzo de 1955 cuando de la mano de Mauricio González-Gordon Díez dirige en González Byass el CIE. Como químico que era se adentró en los misterios de la crianza biológica, es decir, en la evolución de los vinos bajo velo de flor. En ese ámbito levantó pilares que hoy en día son irrebatibles.

Su dedicación a Jerez y al jerez no le impidieron desarrollar sus conocimientos en instituciones del rango y la altura de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), donde fue delegado oficial del Gobierno español en numerosos congresos, asambleas generales y reuniones internacionales. Allí empezó en 1959 y se mantuvo hasta 1999, es decir, cuarenta años defendiendo al vino al más alto nivel. En Jerez, además, fue promotor de la primera escuela española de FP especializada en Viticultura y Enotecnia, la cual vio la luz en 1973.

También fue académico de número y ex-presidente de la Sección de Ciencias de la Real Academia de Ciencias, Artes y Letras de San Dionisio. En 1966, colaboró en la fundación de la Asociación de Enólogos de Andalucía, desde donde ayer su presidente, Juan José Mesa Pérez, hacía público el pésame por el fallecimiento de su fundador.

Durante su actividad profesional en el Marco de Jerez se pasó de criar jerez en instalaciones en las que, en muchos casos, ni siquiera se disponía de agua corriente, a la mecanización y modernización de las bodegas. 'La vinificación en Jerez en el siglo XX', editado por la Consejería de Agricultura de la Junta, recoge gran parte del fruto de sus largos años de estudio y trabajo, los que hicieron de él la mayor autoridad enológica sobre el vino de Jerez hasta su retirada.

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