sector agrícola

La lucha biológica sí funciona

  • COAG Cádiz lleva a cabo un estudio que busca alternativas para el control de plagas

  • Los ensayos en vid, algodón, cítricos y cultivos hortícolas resultan todo un éxito

Introducción del ácaro 'Amblyseius californicus' en un campo de tomate. Introducción del ácaro 'Amblyseius californicus' en un campo de tomate.

Introducción del ácaro 'Amblyseius californicus' en un campo de tomate. / pfq

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Una plaga puede hacer muchísimo daño en un cultivo, lo que para muchos agricultores puede ser la diferencia entre un año exitoso y un año nefasto. A nivel mundial se impone la producción intensiva que consiste en obtener la mayor producción por unidad de superficie, utilizando todos los medios de producción de los que se dispone para su consecución. Este sistema de producción, que se realiza en monocultivo, puede alcanzar en un corto espacio de tiempo el máximo de producción agrícola, para ello requiere poca mano de obra debido a su alto grado de mecanización, causa desgaste de los nutrientes del suelo que repone mediante planes de fertilización que pueden contaminar acuíferos y provoca la propagación de plagas, que después combate con productos químicos de síntesis como son los productos fitosanitarios.

Si bien las instituciones mantienen un control sobre los usos de pesticidas, existen otros factores como la calidad o los costes de estos químicos que animan a buscar alternativas a su uso. En esas se encuentra la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de Cádiz, que lucha para aminorar la dependencia de estos productos. La organización, con la colaboración de la Diputación de Cádiz, lleva a cabo un programa, coordinado por Yolanda Gil, técnica de COAG Cádiz, en el que se promueve la lucha biológica, es decir, introducir de forma controlada organismos vivos que acaben con las plagas. Los resultados de los ensayos que se llevan realizando desde hace tres campañas dan lugar a la esperanza. Hay futuro para la lucha biológica en la agricultura de la provincia de Cádiz.

Los insectos introducidos en los cultivos se denominan 'Organismos de Control Biológico' (OCB). El potencial de esta técnica es asombroso. En la práctica, puede reducir o eliminar la aplicación de plaguicidas. Además, estos químicos acaban generando "dependencia" en el cultivo y aumentan la resistencia de las plagas a las materias activas, esto significa que una vLa lucha bez los insectos plaga se acostumbran a dicha materia activa se deberá aumentar la dosis en sucesivas aplicaciones, lo que disminuye la eficacia de los tratamientos, elimina fauna auxiliar autóctona y aumenta los costes año tras año. El control biológico rompe esa ecuación perversa, pues los organismos introducidos se instalan en el cultivo y reaparecen cuando aumenta el número de insectos plaga.

Hay dos tipos de OCB: el depredador y el parasitoide. El primero se alimenta directamente, "preda" al insecto que genera la plaga. El segundo se introduce dentro de la plaga, parasita huevos y pequeñas larvas en los que se desarrolla y consume hasta provocar la muerte.

Por ahora, el estudio de COAG se encuentra en su tercer año y los resultados están siendo un éxito. Para el programa de este año, que acaba de finalizar el pasado 31 de agosto, se seleccionaron cultivos habituales de las distintas comarcas de la provincia: cultivo de cítricos en el Campo de Gibraltar, distintos cultivos hortícolas en invernadero y al aire libre en la Costa Noroeste y La Janda, el cultivo de algodón, la vid, y el tomate para industria, en la Campiña de Jerez. Las principales plagas sobre las que se ha realizado el ensayo han sido, cotonet, piojo rojo, mosca blanca, Trips, pulgón, orugas de lepidópteros (mariposa) como la tuta del tomate, heliothis o rosquillas.

La importancia del proyecto radica también en que la provincia sea referente en formas de producción más ecológicas, un factor de gran importancia a la hora de exportar a mercados donde el proceso de producción genera valor añadido. El control biológico frente al químico ya no es el futuro, sino el presente de la agricultura gaditana.

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