Cofradías

Los hermanos mayores piden al obispo más encuentro y cercanía

  • La reunión del pasado jueves resultó un reencuentro entre el prelado y las hermandades

Momento previo a la reunión del pasado jueves. Momento previo a la reunión del pasado jueves.

Momento previo a la reunión del pasado jueves. / Pascual (Jerez de la Frontera)

La reunión convocada por el obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez, José Mazuelos Pérez, con los hermanos mayores el pasado jueves en la sede del Obispado, resultó ser un reencuentro del prelado con los cofrades de la ciudad. Tras un verano de ritmo frenético como consecuencia del conflicto surgido en la hermandad del Prendimiento, el reencuentro entre los máximos mandatarios de la cofradías con monseñor Mazuelos podría ofrecer un nuevo escenario donde las aguas vayan a su cauce. Así lo han venido manifestando los hermanos mayores a este medio que, tras pasadas algunas horas de la reunión, son optimistas con el futuro, aunque la totalidad del pleno es consciente de la pobre imagen que se ha ofrecido al resto de la ciudad por parte de todos.

Así también lo manifestó monseñor Mazuelos Pérez al trasladar que la imagen no era la adecuada de cara a la opinión pública por parte de asociaciones que están ligadas en sus fundamentos con la Doctrina de la Iglesia. El prelado comenzó la reunión trasladando a la asamblea las competencias que el ordinario del lugar tiene como máximo responsable de la Diócesis. Aunque en la reunión siempre estuvo de fondo el conflicto del Prendimiento, en la misma apenas se dirigió de una forma directa a la corporación de Santiago. Mazuelos Pérez, en cierto momento de la reunión, sí quiso aclarar que mantuvo algunas reuniones con la junta de gobierno sin que las mismas llegaran a acuerdo alguno. Por tanto, al no poder llegar a buen puerto, y por el bien común de la hermandad, tuvo que tomar la decisión de la designación del párroco de Santiago como responsable directo aunque afirmó que “seré yo el que ejercerá de comisario personalmente”.

A partir de ahí, se abrió un turno de preguntas en las que algunos hermanos mayores tuvieron la oportunidad de trasladar al prelado todo aquello que estimaron oportuno. Como común denominador, sí hubo un consenso en la necesidad de mantener ciertas reuniones periódicas con el obispo para aclarar diferentes capítulos que han sido ciertamente polémicos, en clara alusión a la famosa carrera oficial que tuvo que retirarse a pesar de contar con los votos mayoritarios del pleno como el conflicto entre el Nazareno y la hermandad de las Cinco Llagas por motivo de la banda que precede a la cruz de guía de la hermandad de Jesús. Ambos problemas aplacados con sendos decretos con la firma del obispo de la Diócesis.

Habría también que destacar de dicha reunión el momento en el que el prelado afirmó que “todos podemos equivocarnos, incluso yo mismo he podido cometer algún error y no lo niego”. Sin embargo, el mensaje estuvo encaminado a no quedarse ahí, sino en intentar por todo los medios en ser conscientes de lo que representan las hermandades y los cofrades en el mundo de hoy para poder llevar a cabo el testimonio adecuado al que les llama la Iglesia.

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