40 años del 23-F | Jerez

La Corporación municipal se subió el sueldo pocas horas después del golpe

  • Un pleno ordinario del Ayuntamiento aprobó la tarde del 24 de febrero las nuevas asignaciones 

Una pintada en una calle de Jerez, en 1991, diez años después del golpe. Una pintada en una calle de Jerez, en 1991, diez años después del golpe.

Una pintada en una calle de Jerez, en 1991, diez años después del golpe. / Archivo de Diario de Jerez

Jerez no se paralizó tras el golpe del 23-F de 1981. De hecho, el pleno de carácter ordinario que tenía previsto celebrar la Corporación municipal el día 24 de febrero, en el que se iban a aprobar las nuevas asignaciones a los ediles, no se suspendió y se desarrolló con normalidad.

Sólo pocas horas después de que el teniente coronel Tejero abandonase el Congreso de los Diputados, el Ayuntamiento de Jerez celebraba, estrenando nuevo horario -las cinco de la tarde- un pleno extraordinario (el ordinario se celebraría a continuación) convocado especialmente por el alcalde, Pedro Pacheco, debido a los acontecimientos vividos en las últimas horas.

Esta breve sesión consistió en la lectura de una serie de comunicados enviados al Ayuntamiento tras la intentona golpista, como el de los funcionarios municipales, que mostraban su total apoyo a las instituciones democráticas y a la legalidad constitucional "y en especial al pleno de la Corporación en estos históricos momentos de la vida española".

El comunicado de los empleados municipales, firmado por más de cien personas, hacía una invitación a constituir una asamblea permanente en el salón cultural del Ayuntamiento (ubicado entonces en la plaza Madre de Dios) como muestra de adhesión a su postura.

El alcalde también leyó el comunicado de la comisión permanente de la Junta de Andalucía, que condenaba el golpe, y todos los concejales jerezanos se adhirieron a la declaración de institución andaluza.

El pleno ordinario que se celebró tras un breve descanso tenía dieciocho puntos, entre los que cabe destacar numerosas obras, como las de urbanización en Montealto o el enlace de San Telmo con la Ronda de Muleros. Ya por aquel entonces se hablaba del convenio con Renfe para suprimir pasos a nivel, algo que tardaría muchos años en llegar.

Pero, sin duda, el asunto estrella de aquella sesión posterior al golpe fue la aprobación de las nuevas asignaciones, fijas y complementarias, para los miembros de la Corporación municipal, que tenían un coste anual de 17 millones de pesetas.

El alcalde, que aún no había cumplido ni dos años en el cargo, pasó a cobrar un sueldo de 70.000 pesetas mensuales, a lo que había que añadir diferentes complementos, con lo que al final subía hasta las 110.000 pesetas mensuales, a razón de catorce pagas al año. Los tenientes de alcalde pasarían a cobrar 20.000, 15.000 y 10.000 pesetas y por asistencia a un pleno se pagaban 5.000 pesetas y a una comisión informativa, 4.000 pesetas.

Los veintisiete concejales tenían catorce pagas anuales de 10.000 pesetas.

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