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El vino riega de conocimiento la Atalaya, de Canarias a la Biblia

  • Los Amigos del Archivo y la Pablo de Olavide celebran su congreso ‘De las cepas a las copas’

Los Museos de la Atalaya celebraron este martes el inicio del congreso internacional ‘De las cepas a las copas: la cultura del vino en su dimensión atlántica’, organizado por la Asociación Jerezana Amigos del Archivo, junto al Ayuntamiento y la Universidad Pablo de Olavide, y que es un homenaje a la profesora Mercedes Borrero Fernández. La directora del congreso, Silvia Mª Pérez González, fue la encargada de dar la bienvenida a los asistentes, y tras quien Eduardo Aznar Vallejo (Universidad de La Laguna), habló de ‘La vid y el vino en los nuevos espacios atlánticos’. Un trabajo que analiza el progreso de la producción y consumo del vino en Canarias durante la colonización del archipiélago. Se entiende por tal, el período comprendido entre las expediciones bajomedievales de exploración y la consolidación de su marco administrativo en el primer cuarto del siglo XVI. En él, Aznar estudia la pugna entre importaciones y producción local a fin de acaparar la segura y creciente demanda. “Su eje central es la evolución de dicha confrontación y la diversidad insular de la misma, que abarca desde la continuidad de la dependencia respecto del exterior hasta el superávit exportador”, apuntó el autor.

Le siguió Gregoria Cavero Domínguez (Universidad de León) con ‘Per dies singulos, singulis vini potionibus sustentetur: el monje y el vino en el monacato tardoantiguo’. El vino forma parte de la cultura mediterránea, tanto en ámbitos religiosos como curativos y, por supuesto, es base de la dieta alimenticia. Su uso se detecta en las civilizaciones antiguas y en los libros sagrados, especialmente en la Biblia. En el monacato visigodo aparece regulado su uso en las normativas reglares, que siguen la dinámica de normativas anteriores, especialmente la regla de San Benito y su precursora, la regla del Maestro. “Se utilizaba en la dieta de los monjes, en la liturgia, en la enfermería y en la hospedería. Tal como recogen dichos textos normativos, se regulaba también la penalización por su abuso en la vida cotidiana. Sería el monacato medieval el que contribuyera decisivamente a la cultura del vino”.

Tras ambas conferencias se realizó un homenaje a la profesora e investigadora sevillana experta en Historia Medieval Mercedes Borrero Fernández.

El congreso, que ha alcanzado las 150 inscripciones, se celebrará hasta el 11 de octubre y cuenta además con un programa de actividades paralelas con catas magistrales, ruta de las capellanías y trabajaderas del vino de Jerez y González Byass como paradigma de la arquitectura del vino de Jerez. Habrá una visita a la bodega y viña Miguel Domecq, en Torrecera, y las exposiciones ‘Bocetos de viñas y cortijos del Marco de Jerez’ y de etiquetas en la Atalaya y exposición fotográfica nocturna en Bodegas Tradición.

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