Comercios

La sonrisa de ‘El Cordobés’ se jubila

  • Tras cerca de 40 años de vida, la tienda de ropa ubicada en Divina Pastora cerrará sus puertas en los próximos meses

  • Su propietaria hace un recorrido por la historia de la marca

Charo Carrasco posa días atrás ante el escaparate de su tienda ‘El Corrdobés’, en Divina Pastora. Charo Carrasco posa días atrás ante el escaparate de su tienda ‘El Corrdobés’, en Divina Pastora.

Charo Carrasco posa días atrás ante el escaparate de su tienda ‘El Corrdobés’, en Divina Pastora. / Miguel Ángel González (Jerez)

Charo, en uno de los mostradores de la tienda. Charo, en uno de los mostradores de la tienda.

Charo, en uno de los mostradores de la tienda. / Miguel Ángel González (Jerez)

Es la segunda vez que Charo, o Rosario Carrasco Graciano, intenta jubilarse. La primera  abortó la misión porque no estaba del todo convencida, pero ahora lo tiene claro. “Hay que cambiar de ciclo, vivir”. Una conclusión a la que ha llegado a raíz de la pandemia, “porque la vida es tan leve como una hoja, frágil y nos podemos marchitar de un día para otro. Cuando uno está trabajando se mete en una rueda de ratón que casi ni se da cuenta, pero el confinamiento ha sido como una meditación, hice balance y vi que sólo había trabajado en la vida. Ya mi familia también me pidió que parara ”.

Así que Charo, colgó el cartel blanco y rojo que dice claramente en el escaparate de ‘El Cordobés’ que hasta aquí hemos llegado, feliz, pero ya toca otra cosa. “Siento que necesito tiempo, los años que me queden. Este es el segundo intento. Claro que me va a costar trabajo pero lo tengo que hacer. Cerraré en unos meses, con tranquilidad. No quiero hacer la cosas con prisas”, explica. 

Nacida en Puente Genil (Córdoba), llegó a Jerez cuando era una niña por el trabajo de su padre. Desde entonces reside aquí. Confiesa que se siente jerezana y a su tierra natal va ya sólo de turismo.

La historia de ‘El Cordobés’ empezó en 1968 en la barriada Santo Tomás,  cuando su hermano abrió la primera tienda a modo de mercería, a la que luego se le fueron añadiendo confección y ropa de cama. Una tienda de barrio en la que se podía comprar casi de todo en tejidos. La marca se extendió y llegó a tener en la ciudad hasta seis comercios, de los que con el paso de los años sólo quedó el de Divina Pastora, abierto desde 1983 y que ha regentado siempre Charo, acompañada por sus dos hermanas. 

Cuenta Charo que a los 14 años ya estaba detrás de un mostrador. “A mí siempre me ha gustado esto y aunque en un principio solo iba a sustituir a una dependienta, finalmente me quedé”.  Ante todo, ella asegura que regentar el negocio nunca ha sido un trabajo. “A mí me gusta estar aquí, atender... La tienda es como un miembro más de mi familia, como una terapia. Separarme de ella va a ser difícil pero...”.

En la tienda ha vivido anécdotas de todos los colores y tallas. “Claro, ya conoces a la gente. Ten en cuenta que es casi como una tienda de barrio, con una atención personalizada. Y eso siempre me ha gustado, a pesar de las crisis que también hemos tenido que soportar. Me he mantenido en el negocio sin grandes pretensiones, segura. La gente siempre se ha ido contenta porque la calidad de la ropa aquí es muy buena. En eso no me la he jugado nunca”. Recuerda una clienta que incluso le pidió que le aconsejara como si ella fuera su madre porque sus hijas no la podían acompañar, y otras personas que se han desahogado con ella, en los últimos meses, a causa del confinamiento.

“Aquí hemos vivido casi siempre muy buenos momentos, nos hemos reído mucho. Esas Navidades en las que poníamos una copita, las Ferias...”, recuerda sonriente.

Estos 37 años en ‘El Cordobés’ han pasado como un rayo, volando para Charo.  Ahora, cuando cierre, seguirá con su yoga y hará cursos online para continuar aprendiendo. “Yo necesito actividad y libertad para hacer cosas porque si no, el batacazo que puedo dar cuando me jubile va a ser muy grande. Necesito cerrar este ciclo y abrir otro. Yo le quiero dar las gracias a mis clientes-amigos, sin ellos no hubiera sido posible esto, a mis viajantes, a las fábricas... Pero si de algo estoy satisfecha es de mí misma, porque las cosas que he hecho en la vida, mi familia, mis hijos, la tienda, me han salido bien. Yo he tenido que aprender de todo y salir adelante. Sin pretender grandes cosas he alcanzado mis pequeños éxitos, pero éxitos son”. 

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