Jerez

El transporte alerta del impacto "brutal" del recorte de la campaña remolachera

  • La asociación provincial del sector estima que la reducción de las siembras provocará el abandono de 140 vehículos, el 20% de la flota · Dice que el siguiente paso a las bajas de camiones es el cierre de empresas

El recorte de la superficie de siembra de remolacha en la provincia por la reestructuración del sector y el cierre de dos de las tres azucareras andaluzas (Guadalcacín y Rinconada) va a tener un impacto "brutal" en el empleo indirecto que generaba la campaña remolachera en el transporte.

El hasta ahora considerado uno de los puntales de los transportistas de la provincia ha pasado a un segundo plano, y muchas empresas se cuestionan su continuidad, pues aunque Jerez mantiene la única fábrica que molturará en Andalucía en la presente campaña, los contratos para el abastecimiento corresponden mayoritariamente a productores de Sevilla.

Las siembras en la provincia han quedado reducidas a una superficie simbólica de 4.500 hectáreas, una nimiedad frente a las 20.000 de media que había a principios de la década o las 11.000 que, tras el primer bocado de la nueva OCM del azúcar, se alcanzaron el ejercicio anterior.

Como mucho, los remolacheros de la provincia -los 200 supervivientes de los 1.200 que se dedicaban al cultivo en la zona- aspiran a conservar estas 5.000 hectáreas, situación que desembocará en una drástica reducción de la flota de camiones que tenían la remolacha como principal medio de subsistencia.

Según estimaciones de la asociación provincial de empresarios y autónomos del transporte de mercancías (APT), la merma de la superficie de siembra provocará de forma directa y como mínimo la desaparición inmediata del 20% de los camiones que atendían los portes de remolacha en la comarca, en números redondos, 140 de una flota de 700 vehículos.

El sector del transporte atraviesa su peor momento y todo apunta a que la situación empeorará, pues a juicio del secretario de la asociación de transportistas, Antonio Gutiérrez, el próximo paso a las bajas que actualmente afectan mayoritariamente a los vehículos y conductores es el cierre de empresas.

"La remolacha no tiene futuro", explicó Gutiérrez, y los datos le dan la razón, pues si los 1,2 millones de toneladas de remolacha que se producían en la provincia daban para 48.000 portes (la carga máxima permitida es de 25 toneladas), los 250.000 que se prevé alcanzar esta campaña se traducirán en 10.000 unidades de transporte.

Mientras que un transportista, a dos portes diario de media, podía facturar antes fácilmente en una campaña de dos meses en la que participaran medio millar de vehículos del orden de 20.000 euros, en proporción, el próximo año saldría cada camión a unos 3.000 euros.

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