Francisco 'Yescas' García. Capataz del Zoológico de Jerez durante 27 años.

"Si no eres valiente en esto más vale que te busques otra profesión"

  • Vida y 'leyenda' del que ha sido jefe de cuidadores del parque 'Alberto Durán' desde 1984 · "Desde que entré hemos avanzado muchísimo, pero aún debemos avanzar más. El equipo para lograrlo ya está"

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Muy pocos le conocen como Francisco García. Para todos sus conocidos es Francisco 'Yescas' (Jerez, 1948), apelativo que muchos consideran su apellido sin serlo, pese a tratarse de la forma cariñosa en que le llamaban de pequeño "por lo terriblemente travieso que era". Tras pasar por la fábrica de botellas antes de ir a la 'mili', al volver se encontró con que pese a estar de los primeros en la lista para seguir empleado era por el contrario despedido, "al parecer para dar entrada a familiares de los jefes". Tras ello consiguió trabajar en otras empresas, tales como Dragados, Agromán, "en el dique de Cádiz" y en Abengoa, donde una descarga de 30.000 voltios en fila india le dejaron claro que los transformadores no eran cosa suya. Fue en 1984 cuando entró en el Zoológico de Jerez. Desde entonces, la figura de Paco 'Yescas' se ha convertido en un referente de dedicación a un oficio que descubrió tarde pero que le enamoró.

- Dicen sus compañeros que están pensando solicitarle la Medalla de Oro al Trabajo. Me han contado que pese a poder hacerlo a las 8 de la mañana raro era el día que no entraba a trabajar a las 6,30...

- Siempre he sido de escuchar mucha radio y dormir poco. Antes de la apertura hay muchas cosas que hacer y cuanto antes se hagan mejor. El nuestro, además, es un trabajo en el que no te puedes fiar de nadie. Un Zoológico es maravilloso, pero también es peligroso si no lo gestionas bien. La verdad es que he echado allí muchas horas. El Zoológico ha sido siempre lo primero para mí, por delante incluso de la familia. Sobre lo de la medalla, la verdad es que no me hace ilusión. El otro día (última jornada de trabajo) me hicieron un pequeño homenaje y lo pasé fatal. No sirvo para esas cosas...

- ¿De qué modo condicionaba su vida ser el responsable de la seguridad del recinto?

- Pues por ejemplo que alguna que otra madrugada iba a buscarme a casa la Policía Local porque algún animal se había escapado. Iban en busca mía y allí que me iba. Lo mejor de los errores es que se aprende de ellos. Los candados se repasan decenas de veces al día, le repito que no puedes fiarte de nadie.

- ¿Hasta qué punto puede ser peligroso un Zoo?

- Lo es porque, simplemente, alberga animales salvajes. El aletazo de un simple pato en un ojo te puede fastidiar bien. Además, jamás debes menospreciar a un animal. Los he visto darte las vueltas y abrir hasta cerrojos.

- ¿Cómo ha evolucionado el Zoológico de Jerez desde que entró en 1984 hasta la actualidad?

- Una enormidad. Mire, antes no se trabajaba como ahora. Cuando llegué debías meterte a pelo en las jaulas. Ahora dispones de cubiles donde guardas al animal y acto seguido entras tú. Eran otros tiempos. Lo que se ha mantenido es la responsabilidad. A las diez abre el parque y todo debe estar bajo control.

- La verdad es que había que tener valor...

- O arte, como el que tenía el difunto cuidador 'Peluqui', que se metía con caramelos y se los daba a los monos para que se entretuvieran mientras él hacía su faena. Al final, viendo el comportamiento del animal, sabes si su cuidador está con él o es otra persona extraña. Algunos no paran de chillar porque reclaman la presencia de quien les conocen bien.

- Pese a todo debieron superar algunos apuros...

- El de los chimpancés fue el peor de todos.

- ¿Qué sucedió?

- Pues fue con 'Guillermo', que falleció hace poco y que por entonces era un recién llegado. A su lado tenía a 'Lola', una chimpancé que es un encanto y lo sigue siendo. Las jaulas de entonces (años 80) disponían de unos barrotes que iban remachados. Los tirones de los monos y el efecto del agua terminaron por dejar flojo uno de los barrotes. Lo sacaron de cuajo y para allá que se fueron. Lo mejor de todo, dentro de la fatalidad, fue que nos cogió allí y pudimos reaccionar.

- Por lo visto las pasaron canutas...

- Los entretuvimos en el parque todo cuanto pudimos. 'Guillermo' y 'Lola' estaban por allí pero cada vez que veían al veterinario, que por entonces era Miguel Ángel Quevedo, con la cerbatana en la mano se marchaban. Yo mientras tanto intentaba ponerles comida para que se acercaran y mientras no paraba de gritarle a Miguel Ángel: "Apunta bien, ¡por lo que más quieras!".

- Me han comentado que aquello duró todo lo que quiso 'Guillermo'...

- Más o menos. Se escapó en dirección al polideportivo Ruiz-Mateos con una dosis de tranquilizantes encima. La gente se concentró como en la Feria, un anciano le ofreció el bastón y el animal lo cogió delicadamente cuando pensábamos que podía empezar a atizar a diestro y siniestro. También cogió una silla de un bar y nos echamos a temblar. Tampoco hizo nada. Al final, en el último patrulla de la Policía Local que llegó a la zona, uno de los agentes decidió abrirle la puerta de atrás y él solito se metió. Se cerró la puerta del coche de la Policía y se acabó. 'La buena de 'Lola', por su parte, acabó en la sala de vestuarios de la empresa de cartonajes Jerez Industrial.

- ¿Qué animales le han impactado más?

- Muchos. Desde el hipopótamo 'Pepótamo', que pese a esas piernecillas que tenía corría como las balas, 'Buba', cuya llegada a la ciudad fue un verdadero show, y los tigres blancos, que para nosotros tenían nombres diferentes a los oficiales. Es el caso de 'Wally' y 'Morientes', dos de los hijos de 'Kiyosu'.

- ¿Volverá 'Buba'?

- Ojalá, pero creo que no.

- ¿Ha pasado miedo?

- La verdad es que sólo lo pasé con la exposición de serpientes que estuvo con nosotros varios años. Me imponían. Y mucho.

- De todas maneras a ustedes se les presupone cierta dosis de valor...

- Si no eres valiente lo mejor que haces es dedicarte a otra cosa. Además, la lógica es muy importante. Imaginarte el problema antes de que se produzca es una buena opción, ver por dónde te puede salir el animal, ir de dos en dos es otra, para evitar que un mareo o un desfallecimiento acabe mal...

- ¿Con qué animal se ha encariñado más?

- Con todos. Tenga en cuenta que acabas estando más tiempo allí que en tu propia casa. Trabajar en un zoológico es una dedicación exclusiva. Tanto es así que hasta crié a mano a una leona...

- ¿...?

- Sí, se llamaba 'Séphora' y estuvo varios meses en casa hasta que la devolvimos al Zoológico. Por entonces ya sacaba las garras y era peligrosa.

- ¿Cómo ve al Zoológico en la actualidad?

- En estos años hemos mejorado una enormidad, pero la verdad es que llevamos varios años mal. Los arreglos que se están acometiendo ahora deberían haberse realizado hace mucho. El Zoo de Jerez es único, ninguno tiene una colección botánica tan rica como el nuestro, pero la verdad es que esta crisis lo está marcando todo. Pese a todo, el actual director, José María Aguilar, sabe perfectamente de qué va el Zoológico. Está en buenas manos y además cuenta con un equipo técnico de primera categoría y muy coordinado. Manuel Barcell también lo hizo muy bien, creo que tan bien que algún político decidió quitárselo de enmedio. Bajo mi punto de vista, la instalación funcionaba mejor como Patronato que como Ayuntamiento. Es una opinión personal.

- ¿Qué se siente cuando un animal muere?

- Pues te da pena. Yo sentí especialmente la de 'Pancho' el primer chimpancé que tuvimos. Un compañero, Cazorla, se metía con él en la jaula, a pelo, y lo tapaba con una manta para que no pasara frío y le daba las medicinas con un yogur. Hoy, por ejemplo, ya disponen de calefacción en sus cubiles. Hemos avanzado... y mucho.

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