Tierra de nadie

El verdadero peligro

El verdadero peligro El verdadero peligro

El verdadero peligro

Escuchaba, en la pasada noche electoral, al “marqués de Galapagar” –bien rollizo y con lustrosa papada–, flanqueado por uno de sus ayudas de cámara, Garzón –al que también se le ha duplicado el tamaño, y la dureza, de la cara, después de su boda, a 330 euros el cubierto y su luna de miel de un mes –30 días– en Nueva Zelanda, “como cualquier español normal”, decía el muy ladino–. El “marqués”, con rostro serio –debió estar ensayando en el espejo de uno de los cuartos de baño de su mansión de un millón de euros–, no hablaba de sus malos resultados electorales en Andalucía, de la pérdida de tres diputados y de trescientos mil votantes, de eso no, ¿para qué? El “noble” bolchevique, el viejo zorro chavista reconvertido en espectro del “15M”, llamaba a los suyos a “tomar las calles para frenar a la extrema derecha”. Con un lenguaje “guerra civilista”, usando caducas proclamas comunistas para sembrar desunión, revanchismo y odio; el “bolivariano” que reniega de su Patria, pero vive de ella; que aborrece nuestra bandera, pero se sienta en el Parlamento que pagamos todos los españoles; que odia nuestro himno, desprecia a nuestro ejército e insulta nuestra Historia, pero abre el bolsillo para llenarlo de dietas, comisiones, incentivos y gastos varios que sufragamos con nuestros impuestos; no admite el resultado democrático de unas elecciones libres –claro: ni sabe lo que es democracia ni ha considerado, en su vida, la libertad-. Nosotros, sí.

Nosotros, los que no queremos “comunistas de cinco estrellas y visa oro” en las Instituciones, menos en los gobiernos, aceptamos y asumimos -aunque no nos guste porque sabemos cómo termina SIEMPRE la Historia cuándo son ellos los que la escriben- los resultados que, por ejemplo, colocaron a la “bruja avería” –Carmena- en la Alcaldía de Madrid; a una “okupa” ignorante –Colau- en la de Barcelona; a un grosero holgazán vividor de interminables subsidios de paro –Kichi-, en Cádiz; a un defraudador de la Seguridad Social, en la que no daba de alta a uno de los emigrantes que trabajaba para él, a los que tanto dice “defender” –Echenique-, en las Cortes de Aragón; a una “mamarracha” -Teresa Rodríguez- –uso el mismo calificativo que ella empleó para referirse al presidente del “PP”, Pablo Casado-, en la Junta de Andalucía; a un defraudador de Hacienda –Monedero-, en Madrid; a un “jeta” cobrador de becas de una Universidad para la que no trabajaba –Errejón-, en las Cortes Generales; a un comprador furtivo de pisos de protección oficial para revenderlos y embolsarse 30.000 pavos de beneficio –Espinar-, en la Asamblea de Madrid; a toda una parva de concejales varios -Rita Maestre, Guillermo Zapata, Celia Mayer, Sánchez Mato, etc… responsables de una y mil falacias, atropellos, barbaridades y dislates- en el Ayuntamiento de Madrid… y a él -“el coletas”-, un tío hábil –muy hábil-, con mucha más cara que pelo y, ahora papada, mentiroso y manipulador, populista y embaucador, rencoroso y megalómano, en las Cortes Generales; a todos ellos, y a muchos más –decía- nosotros sí los admitimos; así que tú, y los tuyos, tendréis que reconocer, consentir y asimilar el resultado democrático de las urnas: se llame: “PP”, “Ciudadanos”, “Vox”, “La Falange”, o los que vengan; porque aquí, “o todos moros, o todos cristianos”.

Si tú tomas las calles a palos, usas la violencia para acallar a los que no pensamos como tú, e intentas imponer tus “ideas” por la fuerza tratando de tirar por tierra todo lo que hemos construido -con sangre, mucho sudor y muchas más lágrimas- en los últimos cuarenta años; nosotros, los demócratas, saldremos también a la calle, pero con argumentos y razones para defender lo que nos quieres quitar: nuestra libertad, y te impediremos, lo quieras o no, que masacres, porque a ti no te guste o no convenga a tus intereses, todo lo que tanto nos ha costado alcanzar.

Dices que no tienes miedo a lo que llamas “extrema derecha”: “Vox”, no tienes por qué tenerlo, no te van a hacer nada; tampoco te tenemos ningún miedo a ti, ni a los tuyos, aunque nos puedas hacer mucho daño. Me he tomado la molestia de leer el programa de “Vox” y no veo la “extrema derecha” por ningún lado. Derecha, sí; más derecha que “PP” y “Ciudadanos”, sí; pero “extrema”, no. Y si lo fuese, pues iba a resultar que igual te ibas a aguantar, porque se da la circunstancia que tú eres la extrema izquierda –sin comillas-, tan mala como la extrema derecha –también sin comillas-, tan indeseable como ella, tan peligrosa y vomitiva como lo pueda ser ella; así que no me vengas con milongas, que éstas se cantan en Argentina y lo tuyo es Venezuela.

Otra: resulta que clamáis porque “PP” y “Ciudadanos” no pacten con los que llamáis “partido inconstitucional”. En el programa de “Vox” hay puntos, sí, que no son constitucionales: la eliminación de las Autonomías, por ejemplo. Pero es que, entonces, tú eres también inconstitucional, entre otras cosas porque defiendes el “derecho de autodeterminación”, algo absolutamente anticonstitucional. Es que entonces, resulta que con los que pactas tú, y el PSOE también: “PDeCat” y “ERC”, son más que inconstitucionales: son golpistas que han proclamado la independencia de Cataluña, que han desobedecido al Supremo y al Constitucional y que se han sublevado y rebelado contra el Estado de Derecho; no digamos “Bildu”, sede de etarras asesinos e independentistas violentos y fascistas, fuera de todo orden amparado por nuestra Constitución, ¿de qué vas pues, “colega”?

La Constitución se puede cambiar, la cuestión es que para hacerlo hay que decidirlo entre todos: hay que votar –eso que a ti te produce repeluco cuándo no eres tú el que ganas-. Mientras se propongan cambios, sea la supresión de las Autonomías, sea el derecho de autodeterminación, y seamos los españoles, todos, los que decidamos, todo estará bien. Ahora, si lo que se hace es pretender imponer los cambios por la fuerza, al margen de la democracia, entonces no, entonces, como te dije: “o todos moros, o todos cristianos”. De trepas listillos sin escrúpulos, como tú, de tus desvaríos, majaderías y de tu poca vergüenza, estamos ya más que hartos. Tú y los tuyos sois el peligro que amenaza la libertad de todos, así ha sido siempre, la Historia está ahí, no miente. No nos tomes por imbéciles o cobardes porque vas a salir escaldado.

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