DENUNCIA VECINAL JEREZ De vergel a foco de plagas

  • Los jardines de la antigua bodega de calle Cristal se han convertido para los vecinos de la urbanización colindante en una pesadilla

  • Ratas, ratones, arañas, pulgas y hasta serpientes se meten en los patios e incluso en los pisos

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"Tantos espacios ocultos en la ciudad, casi que algunos no sabemos ni los que tenemos. Son nuestras ruinas pero ahí están. Son entornos maravillosos como este antiguo casco bodeguero de la calle Cristal, que tiene unos jardines increíbles, pero un entorno que está abandonado". El delegado de Urbanismo y Dinamización Cultural, Francisco Camas, se refería así el pasado octubre a la finca, de propiedad municipal, que se ha convertido en una pesadilla para los más de 60 vecinos de los seis bloques colindantes que forman la urbanización 'Jardines de Cristal'.

La zona ajardinada del casco bodeguero, una maravilla en su día, es ahora un espacio descuidado, donde la maleza crece a sus anchas y un foco de plagas, que invaden los bloques de pisos. Los vecinos conviven con ratas, ratones, arañas, pulgas y hasta serpientes, una situación que ha ido empeorando a medida que los jardines se 'asalvajaban'.

La urbanización es relativa nueva. Los pisos se construyeron en 2010 y la crisis ralentizó su venta, pero hace cinco o seis años, tomó impulso y empezaron a ser ocupados por sus propietarios. "Al principio los problemas no eran de esta magnitud, porque la maleza no estaba como ahora, se veía hasta bonito. Pero es que ahora esto es una selva", se queja Andrés Soto, vicepresidente de la comunidad de propietarios de la urbanización. "Ahora tenemos problemas fundamentalmente con ratas y ratones, entran en los bloques y en el garaje hemos puesto trampas con cebos y cada dos por tres se los comen y hay que volver a reponerlos".

Cuenta que las ratas se han comido cables de coches, en una ocasión el de un vecino que acababa de comprarlo, y el suyo también ha sufrido daños. Las ratas, según denuncia, se han llegado a meter en las plantas bajas. "Un día escuchamos gritos, salimos corriendo y el chico de mantenimiento y yo nos acercamos y era una vecina con un niño pequeño encerrada en una habitación porque había ratas en su casa".

En algunos patios interiores los ratones se pasean tranquilamente y en verano, los vecinos no pueden tener las ventanas abiertas. "Dicen que por la noche es una feria, y en muchos casos estamos hablando de familias con niños pequeños", lamenta el vicepresidente. "Ahora mismo tenemos una plaga de ratones y es importante porque al principio afectaba sólo a las plantas bajas pero ahora los tenemos también en pisos de una planta tercera. Hemos tenido que poner también un tratamiento de plagas en los techos falsos de las cocinas. Se ve a los ratones en los focos de las luces. En mi casa también los tengo, porque he visto los excrementos".

Y el calvario no acaba ahí. Los vecinos esperan ya alarmados la próxima plaga de arañas, "unas pequeñas arañas rojas", describe Soto, que lo invaden todo. "En la azotea como tengas ropa tendida se llena toda de arañas, que son un riesgo porque te pueden picar". Por si fuera poco, han tenido también pulgas, orugas y hasta varios casos de serpientes grandes, casi de dos metros -asegura- metidas en la urbanización.

Soto señala a la parcela donde se encuentra el casco bodeguero abandonado como el origen del desfile de toda esta fauna. Desde hace unos años, la comunidad de propietarios se dirige al Ayuntamiento para solicitarle la limpieza de la parcela, y en un principio, cuando no había tanta vegetación, la actuación municipal funcionaba al menos de un año para otro. "Lo que hacían era desbrozar unos cinco metros alrededor de la finca, después fumigaban y en alguna ocasión sé que han hecho tratamiento con raticidas. Eso, entre comillas, servía, pero, claro al final son parches, porque tú desbrozas ahora y dentro de tres meses está igual. Ahora son soluciones que no nos sirven, porque la vegetación y las plagas cada vez van a más".

Este año la comunidad ha solicitado al Ayuntamiento que limpie totalmente la parcela, "que metan máquinas, quiten toda la hierba, pongan sus tratamientos y por lo menos eliminaríamos los problemas que tenemos aquí. Les hemos dicho que la solución no es desbrozar cinco metros alrededor de la parcela, sino la limpieza total de la misma y vamos a ver cómo responden, porque ya estamos un poco cansados. Ya no es un problema de estética sino de salud, no queremos pensar que una rata muerda a un niño", alerta Soto.

Hasta no saber qué intervención va a realizar el Ayuntamiento, la comunidad de propietarios de 'Jardines de Cristal' tampoco puede actuar. "Ahora mismo no podemos fumigar ni nada, porque por mucho que fumiguemos si tenemos un foco ahí al lado, es para nada. Tenemos una empresa contratada que nos pone las trampas para ratas y ratones y fumiga, pero nos dicen que lo que hagan no va a servir de nada hasta que el Ayuntamiento no actúe en esa finca".

Soto mantiene que si la comunidad fuese la propietaria de una parcela en esas condiciones "el Ayuntamiento nos obligaría a actuar y por lo tanto, creemos que tenemos nuestros derechos en ese sentido".

No sólo son las plagas, tal como ha crecido la vegetación sin ningún control, los vecinos temen también que se produzca un incendio o que ocurra cualquier otro incidente. "Recuerdo que hace dos años, se metieron unos críos y cuando les vi les dije que no podían estar allí porque las naves de la bodega están en ruinas. Tuve que llamar a la policía para que les echara, porque puede ocurrir cualquier desgracia".

El antiguo casco bodeguero de la calle Cristal es objeto de un proyecto de recuperación, para el que el Ayuntamiento ha firmado un acuerdo con la Escuela de Arquitectura de Sevilla. De momento, los alumnos realizarán propuestas para definir un plan de intervención en esta manzana degradada. Un tema distinto es cuándo se podrá invertir allí y no parece que sea a corto ni medio plazo.

Los vecinos -afirma Soto- estarían encantados de que el enclave se recupere, pero mientras tanto "esto no es más que una complicación para nosotros y esperemos que no se transforme en un problema grave de salud", concluye.

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