Jerez

La vida de la Sagrada Resurrección

  • La hermandad del Domingo de Resurrección estrenará este año un manto para la Virgen de la Luz

La hermandad de la Sagrada Resurrección cierra la Semana Santa en la jornada del Domingo de Resurrección. Cuando den las diez menos cuarto de la mañana, en el reducto de la Catedral, sonarán las campanas y los nazarenos blancos del Resucitado plantarán la cruz de guía en la calle para hacer su estación de penitencia.

Una procesión que culmina y da sentido a todo el mensaje catequético de la Semana Santa. En palabras de su hermano mayor, Antonio Ruiz, "se trata de la procesión más importante. Si no fuese porque el Señor Resucitó, no tendría sentido nada de lo que celebramos en los días anteriores".

Estrenos

Este año, la cofradía que sede en la Catedral, tendrá dos estrenos muy especiales. En primer lugar un paso nuevo que llega al seno de la hermandad como un gran proyecto que debe de ir culminándose poco a poco. Sin prisa pero sin pausa. Será el trono en el que irá el Señor resucitado, una imagen que esculpiera el gaditano Luis González Rey. Aunque todavía en su forma más incipiente, interesante estreno para esta hermandad jerezana.

Por otro lado, la Virgen de la Luz estrenará un manto muy especial. Se trata de una prenda, color blanco roto, que ha sido confeccionado por el taller de costura que mantiene durante todo el año la hermandad. Un grupo de siete hermanos y hermanas que, bajo la dirección de José Antonio Cachero, han ido culminando este manto que el pasado martes se presentó y bendijo en la Catedral.

Una cofradía, la de la Sagrada Resurrección, que, a pesar de tener ya diecisiete años de vida, prosigue con su humilde labor de acrecentar la devoción al Señor de los Señores. Este año, esta cofradía entrará en el reparto equitativo del ingreso de los palcos. Algo que será, sin duda para esta corporación, una inyección que subsanará muchos problemas económicos. Esperemos que con esta nueva ayuda puedan ir acrecentando su patrimonio para conformar un buen núcleo de cofrades que se desvivan por esta corporación tan importante en le mensaje cristiano. Una hermandad motivada por Antonio Ruiz que contó siempre con la ayuda de cofrades de la talla de José Pérez Raposo que ofició junto a su hermandad de las Llagas amadrinando a la nueva hermandad que nació en el año dos mil.

El Domingo de Resurrección, tendrán su estación de penitencia. Y con la luminosidad y la fuerza de la jornada más importante para el cristiano, brillará, como siempre, de una manera muy especial.

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