Jerez

La visita al Museo como hilo conductor

La visita al Museo como hilo conductor La visita al Museo como hilo conductor

La visita al Museo como hilo conductor

Si hay un contenido que nos puede servir de "hilo conductor" en nuestro museo, desde el Neolítico hasta el siglo XX, ese es la cerámica.

El cultivo de cereales, vid y olivo, que dan lugar al pan, vino y aceite, daban lugar a enormes cantidades de exportaciones hacia la muy poblada ciudad de Roma.

Estas exportaciones precisaban de una enorme fabricación de recipientes cerámicos entre los que destacan las ánforas.

En los variados objetos de uso cotidiano encontramos cerámica Campaniense con un barniz negro, al igual que la cerámica fina, de color rojo, llamada Terra Sigilata, llamada así por el sigillum o sello de su base.

Esta enorme producción precisaba de gran cantidad de hornos, como el encontrado en Montegil, del que la maqueta que hay en el museo nos permite visualizar su estructura y funcionamiento: galería, cámara de fuego y cámara de cocción.

El aceite era producido en gran cantidad, debido a su uso generalizado para: cocinar, en las lucernas, como ungüento, en ofrendas a los dioses, en las salsas.

Estas ánforas, muchas olearias, acaban en vertederos de Roma, que con el tiempo forman una colina de casi 1 Km: "el Monte Testachio".

Apicio nombra hasta 300 recetas usando aceite y en ajuares funerarios aparecen ungüentarios conteniendo aceite para ungir a los difuntos.

Este gran comercio de productos hacia Roma se demuestra en el último pecio encontrado en la isla de Cabrera con más de 1000 ánforas para Garum, con los sellos del productor, origen y calidad del condimento.

Os invitamos a visitar nuestro museo en el que podemos admirar una gran variedad de objetos cerámicos de diversas épocas.

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