Fabio Álvarez | Pianista

"Estigmatizar la música contemporánea es un error"

  • El pianista gallego Fabio Álvarez (Orense, 1988) registra para el sello Orpheus los dos primeros cuadernos de ‘Makrokosmos’ de George Crumb, cumbre del piano contemporáneo

Formado primero en su Galicia natal y después en Musikene, Fabio Álvarez (Orense, 1988) lleva cuatro años viviendo en Nueva York, adonde llegó para hacer un máster de Interpretación de Piano Clásico en la Manhattan School Music.

-Pero usted había orientado ya su actividad hacia la música contemporánea.

-Sí, yo había estudiado en Musikene con Emmanuel Ferrer-Laloe, pero también me inicié en el piano contemporáneo con Ricardo Descalzo. En Nueva York estudié la especialización con Philip Kawin, pero seguí con el piano contemporáneo con Anthony de Mare.

-Terminó su máster hace dos años y se ha quedado a residir en Nueva York, ¿en qué trabaja?

-Doy clases de piano y además soy director musical en una iglesia protestante. Toco el piano, el órgano y dirijo el coro.

-¡Un Kapellmeister en toda regla en pleno siglo XXI! ¿Qué música hacen?

-Es una iglesia vinculada sobre todo a feligreses de Jamaica y el Caribe. Hacemos un poco de todo, desde himnos tradicionales a góspel.

-¿Cómo conoció a George Crumb?

-Yo estaba trabajando ya sobre los dos primeros cuadernos del Makrokosmos, escritos entre 1972 y 1973. Y me pareció buena idea plantear con ella mi primer trabajo discográfico. Me puse en contacto con sus representantes. Al cabo de cuatro meses, el propio Crumb me contestó con una invitación para ir hasta su casa, en Media, Pennsylvania. Está cerca, como a tres horas y media de Nueva York. Fue muy amable. Es una persona entrañable y la experiencia fue fantástica. Acaba de cumplir 89 años, pero sigue en activo, componiendo. Para mí hay un antes y un después de ese encuentro. Se involucró en el proyecto desde el principio. Esto fue en diciembre de 2017. Hicimos un pequeño vídeo documental sobre el encuentro que puede verse en youtube: Fabio Álvarez Meets George Crumb.

-¿Qué hay en la música de Crumb que le atrajera?

-Yo creo que fue ella la que me escogió a mí. Descalzo me la dio a conocer, porque decía que venía bien con mi personalidad. Es música que hay que interpretar con mucha convicción, con mucha energía, mucha pasión. La música de Crumb tiene todo el aspecto del pianismo no convencional, de las técnicas extendidas, que incluye la voz del pianista, que tiene que cantar, silbar, susurrar, gritar. Desde el principio, me sentí muy cómodo interpretándola. Siempre había incluido piezas de Crumb para terminar mis recitales, y a la gente les encantaba; muchos se acercaban a decírmelo, "qué maravilloso, qué curioso". Makrokosmos I y II siguen siendo una referencia respecto a las técnicas extendidas del piano. Son dos de los ciclos más influyentes con respecto a los nuevos recursos técnicos del piano escritos a finales del siglo XX. Y yo quería hacer un proyecto diferente, arriesgado, que llamara la atención. Así que me puse a ello y hasta aquí.

-¿Qué aporta esta música al mundo del piano contemporáneo?

-Lo que hizo Crumb fue una exploración de todos los recursos del instrumento, mucho más allá del teclado. A diferencia de compositores como Henry Cowell, que ya empezó a usar técnicas extendidas en la primera mitad del siglo, o John Cage, que usaba fundamentalmente el piano preparado, todo lo que sucede en la música de Crumb pasa en el momento. No hay piano preparado. La introducción de objetos se hace durante la interpretación y se sacan durante la interpretación: esta es la principal novedad, además de la implicación de los recursos vocales del pianista, con silbidos, susurros, gritos... Las piezas están escritas además para piano amplificado. No es que Crumb pensase sólo en hacer más audibles los detalles de los pianissimi, sino que deseaba provocar un impacto mayor en el oyente.

Muzical Zodiac - Fabio Álvarez Muzical Zodiac - Fabio Álvarez

Muzical Zodiac - Fabio Álvarez

-El disco salió al mercado el pasado 26 de noviembre y estuvo en España presentándolo entonces, ¿cómo fue la acogida?

-Sí, el mismo 26 lo presentamos en la sede de la SGAE, en el Palacio Longoria en Madrid, luego estuve en San Sebastián, en Musikene, y finalmente el 29 de noviembre lo presenté en el Liceo de Orense.Estoy muy contento y también sorprendido, porque veo que abro realmente las puertas a mucha gente que no está acostumbrada a la contemporánea, y le resulta muy curioso esta manera de interpretar y cómo un piano puede producir tantos sonidos diferentes. Lo bueno que tienen estas piezas, como los Preludios de Debussy, por ejemplo, es que tienen estos títulos tan poéticos y evocativos, asociados además al zodiaco, y eso despierta la curiosidad de mucha gente.

-¿Cómo ve la música en España desde Nueva York?

-Nueva York tiene una oferta cultural inmensa, pero porque hay una demanda enorme. Si un proyecto es bueno, funciona. Me gusta ir a conciertos de música actual, del siglo XXI, y están llenos de público. La gente está deseando escuchar nuevas obras, nuevos compositores, tiene el gusanillo de descubrir nuevos sonidos. En España esto no es tan así con la música de hoy. Estigmatizar la contemporánea es un error. Puede haber un concierto con música de Beethoven que sea aburridísimo y uno de Crumb, extraordinario y divertido. Depende mucho de los intérpretes, por supuesto. ¿Es más difícil de consumir la contemporánea? Sí, puede exigir algún esfuerzo más, pero igual con una explicación previa, hablando de lo que es esta música, la cosa funciona. A mí me funciona al menos.

-¿Ha trabajado con algún otro compositor en Estados Unidos?

-No. Pero en febrero tocaré en el concierto del Centenario de la Manhattan School Music una pieza de Aaron Jay Kernis. Mi intención es conocerlo y seguir con esta forma de preparar las obras estrechamente con sus autores, que es algo muy interesante siempre.

-Entre todas las tendencias de la música actual, ¿cuáles son sus preferidas?

-Si tuviera que escoger, quizás me quedaría con los músicos que trabajan en torno a la tímbrica en la línea de los espectralistas. Pero lo que más me gusta ahora es la variedad. Mi idea para el próximo proyecto será juntar muchos estilos, mostrar que la contemporánea es muy diversa, que hay cosas que pueden ser muy fáciles de escuchar (un Estudio de Philip Glass, por ejemplo) y otras más densas. Eso es lo que más me gusta, no tener que escoger. Para mi presentación quería hacer un proyecto grande, cerrado, con un compositor consagrado y obras que fueran ya referencia de las técnicas extendidas. En realidad, son obras  que tienen casi 50 años, ni siquiera son realmente contemporáneas.

-¿Qué espera del CD?

-Es evidente que los discos ya no se hacen para la venta del soporte físico. Son concebidos como una presentación oficial al mundo profesional. Es lo que quería hacer con este CD, quería mostrar mi personalidad, qué tipo de pianista soy. Me gustaría que hubiera críticas sobre él y que la gente conozca este tipo de música. En 2019 George Crumb cumple 90 años y estoy planeando una gira internacional para presentar este proyecto.

-¿Algún consejo al oyente?

-Invito a todo el mundo que tenga interés a que lo escuche, y lo haga de cuatro en cuatro piezas. Están escritas para oírse así. Y si es posible que busquen imágenes de las partituras, porque la cuarta pieza de cada parte es una partitura gráfica, representan símbolos, y son muy curiosas.

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