La música en el Occidente medieval | Crítica Un milenio de música

  • Akal culmina su 'Historia de la música occidental en contexto' con el volumen dedicado a la música medieval

El capitel de David y los músicos del Museo Diocesano de Jaca.

El capitel de David y los músicos del Museo Diocesano de Jaca. / D. S.

Hay muchos caminos para acercarse a la historia de un arte tan complejo como el de la música. En España ninguna editorial lo ha entendido tan bien como Akal. La marca madrileña mantiene desde antiguo una importante colección de manuales podríamos llamar de estudio universitario, pero hace unos años abrió una nueva línea, la “historia en contexto”, cuyo origen es, como en el otro caso, las ediciones de la neoyorquina W. W. Norton & Company, textos siempre rigurosos, pero que en esta segunda serie presentan un acercamiento más asequible al aficionado no especialista. Sin dejar de plantearse desde la perspectiva de la alta divulgación, esta colección hace más hincapié en aspectos que tienen que ver con la historia social de la música, sin que ello signifique que no se atiendan (aun con menor profundidad) aspectos de estilo, práctica o teoría musicales.

La música en el Occidente medieval La música en el Occidente medieval

La música en el Occidente medieval

A finales de 2020 llegaba el último libro que quedaba para cerrar la serie, el dedicado a la música medieval, un período que a la habitual dificultad de la temática, añade las incógnitas provocadas por la lejanía temporal, la dificultad de moverse con fuentes no siempre fácilmente interpretables y su gran extensión, pues hablamos prácticamente de un milenio de historia humana, el que nos lleva de Boecio a Dufay, de las primitivas tradiciones de canto litúrgico salidas del fin del Imperio Romano, ya cristianizado, a los albores del Renacimiento. De la monodia a la polifonía, del Ars Antiqua al Subtilior, del monasterio a la catedral gótica, de las peregrinaciones a los trovadores, de místicas que no pasan de moda a las canciones procaces de los goliardos, de Islandia a Polonia, de las cantigas a los motetes, Margot Fassler ayuda a entender (una vez más) que, lejos de esa idea de época oscura y monolítica que alguna vez se contó, la Edad Media es un período lleno de energías y contradicciones en el que se produjeron transformaciones capaces de alumbrar la Modernidad.

Si el trabajo de Richard Hoppin sobre la música del período –publicado hace veinte años en la colección académica de Akal–, se había convertido en referencia ineludible para los amantes de este mundo sonoro, este nuevo volumen es la mejor manera que tiene el lector en español de introducirse en el esquivo, fascinante y complejo universo del medievo musical.

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