Michael Nyman. Músico

"Mis mejores trabajos son los más espontáneos, los menos dirigidos"

  • El compositor e intérprete británico regresará al Teatro Cervantes el próximo 5 de julio para inaugurar el Terral con 'Solo & Cine Opera'.

Responde Michael Nyman (Stratford, Londres, 1944) al otro lado del teléfono con una cortesía británica que poco a poco va convirtiéndose en complicidad a la hora de analizar su propio trabajo. En todo momento refiere el compositor su condición polifacética, de la que hará gala el próximo 5 de julio en el Teatro Cervantes en la inauguración del Terral con Solo & Cine Opera, un programa que ejecutará al piano (en el mismo formato solitario con el que ya compareció en el mismo escenario y el mismo festival en 2004) y en el que confluirán el Nyman cineasta y el Nyman músico, con partituras escritas para las películas de Peter Greenaway, Jane Campion y también propias en las que puso su intuición, singular y libre, al servicio de la imagen. Y viceversa, claro.

-El día antes de su concierto en el Cervantes, el Cine Albéniz de Málaga proyectará su película Nyman with a movie camera, en la que usted recrea plano a plano y a partir de sus propios archivos la cinta de Dziga Vertov Man with a movie camera. ¿En qué medida ambas citas estarán relacionadas?

-La idea de proyectar Nyman with a movie camera antes del concierto me parece maravillosa. De hecho me habría gustado estar en la proyección y haberla presentado personalmente, pero finalmente me resultará imposible por un problema de agenda. Por supuesto que quienes acudan a ver la película y luego al concierto percibirán muchas relaciones. De hecho, existen numerosos vínculos de intertextualidad. La música y la imagen se complementan y se arrojan luz mutuamente, así que el público del concierto que haya visto el filme reconocerá algunos motivos e intenciones. Le resultará familiar, en suma. Esto es importante porque todos los trabajos audiovisuales que hago me resultan altamente experimentales incluso a mí mismo, pero la posibilidad de escuchar la música de esas películas en un teatro permite interpretarlas de una manera, si quieres, más natural.

-¿Son parecidos el trabajo de la composición musical y el de la realización cinematográfica?

-No. Para nada. De hecho, hacer cine es justo lo contrario de componer música. Cuando me siento a componer parto siempre de una página en blanco. Pero cuando trabajo con imágenes, y también cuando escribo música para esas imágenes, parto de lo que veo en la calle, en el tren, en las fotografías que hago. Es como mirar por la ventana, te asomas y distingues una determinada arquitectura, alguien que pasa, un insecto que vuela por ahí. La diferencia es que, cuando pienso en imágenes, creo que puedo cambiar las cosas, ordenarlas de otra manera.

-¿Se siente entonces más libre como artista cuando trabaja con imágenes?

-Creo que mis mejores películas son, directamente, las más espontáneas, las menos dirigidas. Para hacer, por ejemplo, Nyman with a movie camera, recurrí a imágenes de archivo grabadas durante cinco o seis años. Cuando trabajo de este modo me siento especialmente libre, no en la obligación de llegar a un determinado resultado sino de ir traduciendo esa mirada en lo que me va apeteciendo.

-¿Y qué espacios de libertad quedan en la música?

-Lo mejor es la posibilidad de abordar proyectos radicalmente distintos. Lo que hago con mi grupo, la Michael Nyman Band, no tiene nada que ver con mis conciertos de solo. En los últimos años, además, he podido sacar adelante algunos trabajos, como el que compartí con Estrella Morente, que han constituido verdaderas novedades en mi carrera y me han permitido acceder a experiencias con las que ni siquiera contaba. A pesar de que recoge temas de etapas muy diferentes, Solo & Cine Opera es un programa nuevo en la medida en que me ha permitido descubrir cosas. Es esa posibilidad de asumir retos la que añade un interés especial a mi trabajo como compositor.

-¿Cómo es la experiencia de tocar solo ante una audiencia en un teatro? ¿Cuál es el protagonismo real del público, cómo interactúa?

-La gente que va a un concierto se mueve, fundamentalmente, a partir de ciertas expectativas. Y quienes van a ver, por ejemplo, a la Michael Nyman Band, tienen unas expectativas muy distintas de quienes van a ver un programa como Solo & Cine Opera. En este caso todo es mucho más tranquilo, más lento, más sereno. Y también mucho más poético: cuando sientes que el público va entrando en el panel que vas trazando al piano, eres consciente de un momento auténticamente lírico. Hay algo además muy importante, y es que una vez que has constatado esa sensación, puedes modificarla. Depende mucho de cómo me siento en cada concierto, pero de alguna forma noto que cuando la gente comparte plenamente esa experiencia poética, puedo modificar sus sensaciones hacia lo que siento en ese momento. En el caso de Málaga, tocaré piezas muy conocidas, como la música de El piano de Jane Campion, pero también otras que la gente no espera. Será muy interesante observar su reacción.

-¿Se siente cómodo bajo el paraguas del minimalismo?

-Soy muy crítico con cualquier tipo de etiqueta, pero reconozco que a veces son útiles. Cuando en Estados Unidos comenzaron a trabajar Terry Riley y Steve Reich se consolidó la etiqueta del minimalismo, y eso nos permitió luego hacer cosas nuevas a los músicos de la siguiente generación, como John Adams y yo mismo. Pero si preguntas hoy a Riley y a Reich, seguro que ni ellos mismos se consideran minimalistas. No sé, yo prefiero llamarme simplemente Michael Nyman y que mi música se refiera a eso.

-También hay una huella honda en su obra de la música antigua y el barroco, como en sus composiciones para Peter Greenaway. ¿Tal vez radica ahí su singularidad?

-Es que el barroco y el minimalismo están conectados de manera muy íntima. No tengo ningún problema en acudir a cualquier fuente ni a cualquier registro. He compuesto muchas óperas y no hay nada más distinto del minimalismo que esas obras. Insisto, las etiquetas pueden ser útiles, pero pueden ser necesarias o no serlo en absoluto. Es más, pueden ser verdaderas o completamente falsas.

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