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Israel estrecha el cerco en Gaza con incursiones de desgaste

  • Desde la medianoche el Ejército hebreo ha atacado alrededor de 60 objetivos en la franja y ha causado al menos 30 bajas entre los milicianos

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El Ejército israelí estrechó hoy su cerco a la capital de Gaza e intensificó sus ataques con bombardeos aéreos y rápidas incursiones terrestres en áreas pobladas, mientras el balance de víctimas mortales en la ofensiva se acercaba al millar.

Fuerzas terrestres israelíes apoyadas por tanques realizaron incursiones en los barrios de Tal el-Hawa y Sheij Ejlin, en el sur de la ciudad, y luego se replegaron, mientras que el suburbio de al-Atatra, más al norte, también era blanco de sus operaciones.

El norte y el sur de la franja asimismo fueron objetivos de los bombardeos israelíes, que a lo largo de la decimoctava de la operación Plomo Fundido atacaron viviendas y zonas desiertas desde donde los grupos armados palestinos lanzan cohetes.

Desde que se iniciara la ofensiva el pasado 27 de diciembre han muerto 971 palestinos y 4.500 resultaron heridos, según un recuento difundido hoy por el Ministerio de Sanidad de Hamas en Gaza.

La mitad de las víctimas mortales son civiles y cerca de un tercio -concretamente 311- son niños, precisa el recuento.

Decenas de casas fueron destruidas y varios tanques y vehículos armados llevaron a cabo incursiones "relámpago", según testigos.

Diecinueve palestinos murieron hoy en esas acciones, entre ellos dos niños, en un bombardeo que impactó en una vivienda al este del campo de refugiados de Yabalia, en el norte de la franja, según el responsable del servicio de emergencias en Gaza, Moawiya Hasanín.

Durante las breves incursiones, milicianos palestinos salieron al encuentro de las tropas israelíes, con quienes libraron combates.

"El objetivo de enviar tanques a las áreas pobladas es atraer a los milicianos a enfrentamientos armados y tratar de agotar a la resistencia armada", explicó a la radio del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) un residente.

Otros testigos aseguraron que los de hoy son los más cruentos enfrentamientos armados terrestres que se registran en la franja desde que el pasado día 3 Israel inició su invasión en Gaza, en la denominada segunda fase de su operación militar.

La táctica del Ejército israelí es estrechar el círculo a la ciudad de Gaza con bombardeos de tanques y pequeñas incursiones en zonas pobladas, donde se producen la mayor parte de los enfrentamientos con milicianos palestinos.

Israel ha atacado hoy más de cincuenta objetivos en la franja, entre ellos 30 túneles en el sur de Gaza, así como lanzaderas de cohetes, informaron portavoces militares israelíes.

Las milicias palestinas dispararon durante la jornada al menos 15 cohetes contra Israel, que no provocaron daños de importancia, según esas fuentes.

Desde el inicio de la ofensiva el balance de víctimas mortales israelíes asciende a trece, de ellos diez militares, mientras que los heridos superan los doscientos.

Seis soldados israelíes resultaron heridos hoy, uno de ellos de gravedad durante los combates que tienen lugar en Gaza, según una portavoz del Ejército de Israel.

Mientras el Ejercito israelí parece cerrar el círculo en torno a la capital Gaza, uno de los principales obstáculos con el que se topa Egipto -el principal mediador en los intentos para lograr un alto el fuego-, es que las partes no negocian directamente.

El jefe del Estado Mayor para la Defensa de Israel, Gabi Ashkenazi, advirtió hoy en el Comité de Defensa y Asuntos Exteriores del Parlamento israelí (Kneset) que "queda mucho por hacer" en Gaza.

El Ejército israelí hizo esta mañana una tregua humanitaria, como viene haciendo en los últimos días para permitir a la población aprovisionarse y recibir asistencia.

Durante es período, se permitió la entrada a Gaza a través del puesto fronterizo de Kerem Shalom de alrededor de un centenar de camiones cargados con ayuda humanitaria.

A primera hora de la noche, las Brigadas de los Mártires de Al-Aksa, brazo armado de Al-Fatah, aseguró en un comunicado que uno de sus terroristas suicidas ha matado a varios soldados israelíes en la franja, algo que negó el Ejército de Israel.

Decenas de miles de palestinos buscan refugio en Gaza

Decenas de miles de personas han abandonado sus viviendas en Gaza para buscar refugio en escuelas y casas de amigos o familiares ante el avance de las tropas israelíes y la imposibilidad de abandonar la cercada y pequeña franja palestina.

"Sentimos a cada momento que vamos a morir", explica Abu Ibrahim Al Hissi bajo el sonido de los bombardeos en una escuela regentada por la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, la UNRWA, en Shati, en Gaza capital.

Abu Ibrahim se aloja allí con su familia porque un tanque israelí destrozó hace seis días su casa en el campo de refugiados de Beit Lahiya, en el norte de la franja.

Como él, otros 28.000 palestinos han buscado cobijo en alguno de los 36 refugios de emergencias habilitados por la UNRWA desde que Israel comenzase el pasado 27 de diciembre su operación Plomo Fundido en Gaza, explica Francesc Claret, portavoz de esta agencia de Naciones Unidas.

Los centros de la UNRWA sólo acogen, sin embargo, a un tercio de los más de 80.000 palestinos -la mitad de ellos niños- que han abandonado su hogar durante la ofensiva, en la que más de novecientos palestinos muertos y 4.100 han resultado heridos, según cálculos de ONG locales.

Muchos se han mudado a casa de algún amigo o familiar, en una prueba de que en los territorios palestinos las redes de solidaridad juegan un papel fundamental en los momentos difíciles.

"La cifra real es muy difícil de saber, pero probablemente sea bastante superior, pues mucha gente no comunica sus movimientos", precisa Claret.

Las familias desplazadas buscan un lugar menos peligroso ante los bombardeos por tierra, mar y aire y -desde hace diez días- el avance de las tropas y tanques israelíes que han invadido Gaza, una lengua de tierra de cuarenta kilómetros de largo por diez de ancho de la que resulta imposible salir.

No pueden hacer las maletas a toda prisa para deshacerlas en otro país y convertirse en refugiados, como sucede en otros puntos calientes del Planeta y como hicieron muchos de sus antepasados hace seis décadas, en la denominada Nakba (Catástrofe, en árabe).

Gaza comparte frontera con Israel e Egipto y ambos países vecinos mantienen cerrados sus pasos, lo que convierte a la franja en una ratonera sin apenas agua ni electricidad.

Incluso en los refugios de la UNRWA las condiciones de vida son duras.

"Estamos sin agua, electricidad ni combustible y hace mucho frío. La situación es muy difícil", lamenta Abu Ibrahim mientras mira a sus compañeros de infortunio.

El portavoz de la UNRWA reconoce "carencias de material" (principalmente mantas, colchones, pan y carne en lata) y que "en algunos centros se está incluso a cero grados".

En la escuela Al-Fajura, en el campo de refugiados de Yabalia, Falman Ad Esalman pide "a los seres humanos que gobiernan Israel" que también traten a los habitantes de Gaza "como a seres humanos".

Hace unos días Esalman perdió tres de sus hijos -de quince, diez y siete años de edad- cuando una bomba israelí impactó en su casa del campo de refugiados de Yabalia.

"Vine aquí porque no tengo otro sitio donde ir. No nos queda nada. Alguna gente nos dio comida y ropa. Yo rezo a Alá día y noche para que esto acabe. Israel nunca podrá terminar con Hamas ni viceversa. ¡Basta ya, por favor!", implora.

Al-Fajura era percibida como uno de los escasos lugares seguros en Gaza hasta que la pasada semana fue el blanco de tres proyectiles israelíes que mataron a una treintena de civiles.

El Ejército de Israel intentó lanzar un misil de precisión contra una lanzadera de cohetes que se encontraba a unos treinta metros del colegio, pero un fallo técnico lo impidió y el mando militar optó entonces por disparar proyectiles de mortero guiados por GPS, mucho menos precisos y que causaron la tragedia, según una investigación militar preliminar desvelada por el diario israelí Haaretz.

"Después de lo sucedido, mucha gente no se atrevía a ir a nuestros refugios. Pensaban que no eran seguros. En los últimos días han comenzado a venir de nuevo y, de hecho, prevemos que el número de desplazados se incrementará, sobre todo si Israel intensifica su ofensiva", advierte Claret.

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