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Michigan hunde a Sanders

  • La severa derrota del senador izquierdista en las primarias de este estado allana el camino a Biden a la nominación demócrata.

  • El ex vicepresidente también se impone en Misouri y Mississippi.

El precandidato demócrata Joe Biden, acompañado por su esposa Jill, llega a un acto de las primarias en Philadelphia, Pensilvania. El precandidato demócrata Joe Biden, acompañado por su esposa Jill, llega a un acto de las primarias en Philadelphia, Pensilvania.

El precandidato demócrata Joe Biden, acompañado por su esposa Jill, llega a un acto de las primarias en Philadelphia, Pensilvania. / TRACIE VAN AUKEN (Efe)

El senador izquierdista Bernie Sanders no pudo repetir su victoria de hace cuatro años en Michigan, estado que el martes hundió sus aspiraciones presidenciales y aupó al ex vicepresidente Joe Biden como el probable candidato demócrata a la Casa Blanca.

La derrota en Michigan -sumada a las de Misouri y Mississippi también el martes- fue tan severa que Sanders no dio la cara para valorar sus resultados.

Priorities USA, la mayor organización recaudadora de fondos para los demócratas a nivel nacional, anunció que pone su maquinaria al servicio de Biden, al considerar que "las matemáticas ahora son claras" y que las primarias están vistas para sentencia.

Desde el aparato demócrata, voces como la del congresista Jim Clyburn, cuyo apoyo fue vital para la abrumadora victoria de Biden en Carolina del Sur, instó al partido a que intervenga para "acabar con las primarias" y que cancele los debates que vienen.

Bill Clinton ganó en Michigan en 1992 y 1996, Al Gore lo hizo en 2000, John Kerry en 2004 y Barack Obama en 2008 y 2012. Los demócratas daban tan por sentado el estado que Hillary Clinton ni siquiera hizo campaña aquí en 2016.

Quien sí hizo campaña en Michigan fue Donald Trump, que ganó las elecciones a la Casa Blanca gracias a sus victorias en este estado, así como en Wisconsin y Pensilvania, que también habían votado demócrata al menos desde 1992.

Es por eso que Sanders había puesto toda la carne en el asador para ganar en Michigan, relativizando las aplastantes victorias de Biden en estados conservadores del sur, dónde los demócratas no tienen posibilidades de ganar en las presidenciales.

Pero los resultados, con Biden al 53% frente al 38% de Sanders, fueron demoledores para las aspiraciones del senador, que en los últimos días había cancelado eventos de campaña en otros estados para centrarse en exclusiva en Michigan. El que fuera vicepresidente de Obama también ganó el martes en Misouri con un 60% y en Mississippi con el 81%. En los otros tres estados convocados a las urnas -Washington, Idaho y Dakota del Norte- aún no se conoce el ganador.

Pese a haber tenido un arranque muy decepcionante en los primeros compases del actual ciclo electoral, Biden ha ido recuperando terreno y las primarias del martes confirmaron los buenos resultados del supermartes del pasado día 3, afianzando su papel de favorito absoluto para alzarse con la nominación presidencial demócrata.

Biden lidera el recuento de delegados frente a Sanders 817 a 659, todavía lejos de los 1.991 necesarios para erigirse en el candidato del partido durante la convención demócrata de julio, pero con un cómodo colchón sobre el senador izquierdista.

En una comparecencia en Philadelphia, Biden aparcó los ataques de las últimas semanas contra Sanders y entonó un discurso propio de quien saborea una victoria. "Quiero agradecer a Bernie Sanders y a sus seguidores por su incansable energía y pasión. Compartimos un objetivo común y derrotaremos juntos a Donald Trump", afirmó.

En el caso de que Sanders decida seguir en la contienda, él y Biden están convocados el domingo para un debate cara a cara que tendrá lugar en Phoenix (Arizona), previo a las primarias del martes en Florida, Ohio, Illinois y la misma Arizona.

Será el primer cara a cara entre los dos candidatos tras los diez debates de los últimos meses, en los que todavía habían participado las senadoras Elizabeth Warren y Amy Klobuchar, el ex alcalde Pete Buttigieg o el multimillonario Michael Bloomberg, entre muchos otros.

También será el primer debate sin público, dado que el partido ha decidido tomar precauciones frente a la epidemia de coronavirus, que en EEUU suma ya cerca de 1.000 casos y 30 fallecidos.

No será, sin embargo, la primera intromisión del coronavirus en la campaña, que el martes obligó tanto a Sanders como a Biden a cancelar sus mítines convocados en Cleveland (Ohio), augurando, quizás, que el final de las primarias demócratas está cerca.

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