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Trump logra colocar a Barrett en el Supremo días antes de los comicios

  • El presidente consolida así la mayoría derechista en la corte más importante de EEUU

La juez Amy Coney Barrett jura como miembro del Tribunal Supremo ante su colega Clarence Thomas y el presidente Trump, el lunes en la Casa Blanca. La juez Amy Coney Barrett jura como miembro del Tribunal Supremo ante su colega Clarence Thomas y el presidente Trump, el lunes en la Casa Blanca.

La juez Amy Coney Barrett jura como miembro del Tribunal Supremo ante su colega Clarence Thomas y el presidente Trump, el lunes en la Casa Blanca. / Chris Kleponis / Efe

El presidente de EEUU, Donald Trump, logró el lunes colocar en el Tribunal Supremo a su nominada, la juez conservadora Amy Barrett, y consolidar así la mayoría derechista para las décadas venideras en la corte más importante del país.

Barrett fue confirmada la noche del lunes en el Senado y una hora después juró el cargo en la Casa Blanca de la mano de Clarence Thomas, considerado el juez más conservador -al menos hasta ahora- en el Alto Tribunal.

"Trabajaré sin ningún temor ni favor. Lo haré con independencia tanto de los poderes políticos como de mis propias preferencias", aseguró Barrett tras jurar el cargo en un breve discurso en el que tuvo palabras de agradecimiento tanto para Trump como para los senadores republicanos.

La ceremonia fue parecida a la de su nominación, hace un mes, en la que se propagó el coronavirus entre senadores, funcionarios y quizás el propio Trump, aunque esta vez los asistentes iban prácticamente todos con mascarillas y se sentaron guardando distancias.

La confirmación de Barrett en el Senado llega tras un apresurado y polémico proceso que se inició el 18 de septiembre con la muerte a los 87 años de la carismática juez Ruth Bader Ginsburg, símbolo del feminismo y el progresismo.

Ante la posibilidad de perder tanto el Senado como la Casa Blanca en las elecciones de la semana que viene -como apuntan los sondeos-, Trump nominó a Barrett sin demora el 26 de septiembre, antes incluso de que fuese enterrada Ginsburg, cuyo deseo póstumo fue que su reemplazo lo eligiese el presidente electo.

Los demócratas se opusieron a Barrett tal y como los republicanos se opusieron durante el último año de Barack Obama a confirmar a su nominado para el Supremo Merrick Garland, pero ahora, con minoría en el Senado acabaron por conceder que no podían hacer nada para evitarlo.

Finalmente 52 republicanos confirmaron a Barrett para su nuevo cargo vitalicio, mientras que 47 demócratas y la republicana Susan Collins (que se juega su reelección la próxima semana en el estado demócrata de Maine) votaron en contra.

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