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El empate entre Sarkozy y Hollande perjudica al actual presidente

  • Todos los medios de comunicación coinciden en señalar que no hubo un vencedor claro en el debate del miércoles · El cara a cara suscitó menos interés que el mantenido en 2007 entre Sarkozy y Royal

"Un empate" que probablemente no cambiará el curso de las elecciones. Ese fue el veredicto dado por los analistas franceses tras el debate presidencial de casi tres horas de duración entre el actual mandatario, Nicolas Sarkozy, y el candidato socialista, François Hollande.

Sarkozy necesitaba noquear a Hollande para neutralizar los seis a ocho puntos de diferencia que el socialista tiene sobre él en las encuestas de cara a la segunda vuelta de las elecciones del domingo. Pero el belicoso mandatario, que había adelantado a sus colaboradores que "pulverizaría" al menos experimentado y supuestamente "blando" adversario, se encontró por sorpresa con un combativo Hollande.

"Podemos hablar de un empate. Pero dado que Hollande empezó en posición de favorito, también podemos decir que sigue siendo el favorito", señaló el editorialista del diario Le Monde.

El diario financiero Les Echos publicó un punto de vista similar. "Ninguno de los candidatos se encontró en dificultades, pero definitivamente tampoco sacó ventaja", de acuerdo con el periódico, que señaló un "empate, que si se confirma, favorecería al favorito". La mayoría de la prensa habló de un "duelo sin cuartel". De cara a la segunda ronda de los comicios este domingo, Hollande sigue al frente de las encuestas pero cada vez con menor margen sobre Sarkozy.

El actual mandatario, que tenía poco que perder, fue más agresivo e intentó hacer caer a su contrincante en algún error y lo acusó de no tener un plan claro ante los ahorros que son necesarios. Hollande respondió con críticas a lo que considera la mala herencia del actual presidente y la alta tasa de desempleo.

Hollande se mostró ayer satisfecho con su actuación en declaraciones a la radio France Inter, aunque apuntó que aún es demasiado pronto para festejar nada. "Tengo claro que todavía no hay nada decidido. Aún hay incógnitas en estas elecciones", dijo ante las cámaras de televisión.

Por su parte, Sarkozy sigue considerando que tiene posibilidades de ganar y espera una participación muy elevada y unos resultados muy ajustados, según dijo en una entrevista con el canal de televisión RTL. "Creo que puedo ganar", aseguró. "Pero si los franceses deciden algo diferente, eso significará otra vida (para mí)", agregó.

En total el debate fue seguido por 17,8 millones de franceses, según la medición del Institut Médiamétrie divulgada por el canal de noticias BFM. La cifra es menor que en el duelo de hace cinco años entre Sarkozy y Ségolène Royal, cuando lo siguieron 20,4 millones.

El objetivo del enfrentamiento verbal era ganarse a los electores aún indecisos. La dirigente de extrema derecha Marine Le Pen dijo que Hollande sorprendió. "Cumplió con su papel", opinó. Respecto a Sarkozy, Le Pen considera que "perdió las elecciones hace tiempo", según dijo en declaraciones a BFM.

Le Pen quedó tercera en la primera vuelta con casi un 18% de los votos, y sus seguidores podrían votar ahora por Sarkozy. El presidente se dirigió claramente a ellos en el debate y les pidió su apoyo.

Por su parte, el candidato centrista François Bayrou anunció ayer que votará por Hollande el domingo, pero no dará "consigna de voto" a sus seguidores. "Votaré personalmente por François Hollande", dijo Bayrou en un discurso a sus electores, y acusó a Sarkozy de ir en "una carrera de persecución de la extrema derecha".

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